Emiliano García-Page. Presidente de Castilla-La Mancha

Hace justo un mes Castilla-La Mancha estaba inmersa en el punto álgido del temporal de nieve y frío extremo que afectó a nuestra comunidad autónoma durante más de dos semanas y que motivó una movilización sin precedentes de efectivos y medios de los servicios de emergencia, así como equipos intervinientes de distintas administraciones públicas para hacer frente a las miles de incidencias acaecidas por los efectos de estos dos fenómenos meteorológicos adversos de una intensidad y alcance casi desconocida en nuestra región. Una movilización en la que desempeñó un papel fundamental el Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias (SACUE) 1-1-2 de Castilla-La Mancha, por su capacidad para coordinar durante un tiempo prolongado este volumen ingente de recursos, a fin de que su actuación fuera lo más efectiva y eficaz posible.

Ni la nieve intensa, ni las fuertes heladas debido a la ola de frío, ni las dificultades para transitar por las carreteras para llegar a sus puestos de trabajo impidieron que los hombres y mujeres del 1-1-2 acudiesen puntualmente a su cita diaria con los ciudadanos y ciudadanas de Castilla-La Mancha, quienes durante esas dos duras semanas marcaron este teléfono de emergencias no una, ni dos, ni mil veces, sino más de 79.000 veces para pedir ayuda, buscar un consejo o pedir información y, siempre, encontraron a una persona profesional al otro lado del auricular para atenderle.

Una emergencia que tuvo lugar dentro de otra emergencia de una magnitud mundial, la motivada por el COVID-19, que ha generado una grave crisis sanitaria. Una emergencia extraordinaria que estamos afrontando con todos los medios disponibles que tenemos, entre ellos, el servicio 1-1-2 de Castilla-La Mancha, que está teniendo también un papel relevante en la gestión de esta pandemia internacional, especialmente durante el estado de alarma, cuando nos confinamos casi todos los españoles en nuestras casas para doblegar la curva del contagio y solo los servicios esenciales trabajaban a pie de calle para mantener el pulso de nuestra sociedad. Y estos trabajadores y trabajadoras, como hicieron durante el temporal, acudieron siempre a sus puestos de trabajo, para que el teléfono de emergencias continuase funcionando, dando tranquilidad y seguridad a los que marcaban su número para solicitar ayuda o información.

Por tal motivo, quiero aprovechar que hoy se celebra el Día Europeo del Teléfono Único de Emergencias 1-1-2 para resaltar el gran trabajo llevado a cabo por sus trabajadores y trabajadoras para hacer frente a estas dos grandes emergencias y destacar, especialmente, su profesionalidad, implicación y vocación de servicio público porque estamos hablando de un servicio que funciona los 365 días del año, durante las 24 horas del día, para atender todo tipo de urgencias y emergencias ordinarias y, también, para actuar con la máxima diligencia ante situaciones extraordinarias.

Una actividad frenética que afrontan cada día estos profesionales, que se ocupan desde atender el teléfono hasta activar las diferentes dotaciones y actuar sobre el terreno y que es reconocida cada año por los ciudadanos y ciudadanas, que valoran su labor con un sobresaliente, en las encuestas que se les hace tras ser atendidos por el 1-1-2.

Y para que su trabajo sea lo más completo posible, para que tengan las mejores herramientas en sus manos, desde el Gobierno de Castilla-La Mancha estamos impulsando en los últimos cinco años una profunda modernización del 1-1-2, incrementando sus medios humanos y materiales, renovando su plataforma tecnológica, poniendo en marcha un centro de respaldo o activando nuevas aplicaciones o canales de comunicación.

Por todo ello, quiero dar las gracias, en nombre de la ciudadanía, a los hombres y mujeres que cada día, a cada hora, a cada minuto, descuelgan el teléfono 1-1-2 cuando suena y proporcionan a las personas una calma muy necesaria cuando se encuentran involucradas en una situación de emergencia, ya que marcar estos tres dígitos es marcar siempre seguridad, confianza y certidumbre.

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