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Resu Lorenzo (*)

Acabamos de cerrar 2020. Un año en el que la COVID19 ha puesto en jaque a la sociedad, y, por tanto, al mercado laboral. Un concepto extraño para la mayoría de la población se colaba en nuestro vocabulario, el ERTE.

Esta forma de relación laboral con nuestra empresa, era desconocida para la mayoría, y además, venía acompañada de un halo de incertidumbre y de miedo. Sin embargo, se ha convertido en una relación habitual entre trabajadores y empresarios.

Éstos últimos, también han sufrido mucho. Porque sentían, como lo hacían sus empleados: la misma incertidumbre, el mismo miedo, y las mismas ganas de que el confinamiento se acabara. Y aquí, es donde hemos jugado un papel importante las asesorías.

Quiero que no le quepa duda al lector de estas líneas, que este 2020, también ha sido una carrera de obstáculos para nosotros, los asesores. El mercado laboral era como un huracán: tramitábamos despidos, ERTES, bajas de autónomos. Todo parecía desvanecerse, marzo y abril fueron los meses del caos.

Sin embargo, es en momentos como estos, donde la asesoría debe aportar su granito de arena para mantener empleos, para que los sueños, y lo que es más importante, el medio de vida de muchas familias de Guadalajara no saltase por los aires. La respuesta, por tanto, tenía que ser sanadora y salvadora, pero también realista.

En el año 2020, la asesoría ha sido la mano a la que agarrarse en mitad de la tormenta para sobrevivir. Pero no lo hemos hecho solos, la valentía de nuestros autónomos y empresarios ha sido clave. Sin duda, este año nos ha dejado muchas lecciones que debemos aprender para mirar con esperanza y optimismo al año que apenas acaba de comenzar: 2021.

Este año, debe ser un brindis a las nuevas oportunidades, al renacer y emprender de nuevos negocios del siglo XXI. Debemos trabajar para dar lo mejor de nosotros mismos, pero con la suficiente flexibilidad de adaptarnos a este mundo, que ya nos ha demostrado que puede ser cambiante. 

Por eso, hemos despedido, liquidado y finiquitado a este 2020 con fuerza, y recibimos al año nuevo que nos espera con los brazos abiertos, y con el deseo de una nueva oportunidad de renacer, de emprender y de cumplir nuestros sueños.

(*) Economista-Gestora Adtiva. Co-fundadora de Parlorenzo

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