• Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Opinión

Lidia Casado

¡30 años! Me parece un lujo para esta ciudad y para esta provincia que el Maratón de los Cuentos cumpla ya 30 años. 30 años dando vida, historias y emociones a todos sus vecinos. Porque, no nos engañemos, cuando hablamos de cuentos, hablamos de emociones. Y (al menos en mi caso) de ser feliz.

Voy a hacerte una confesión: a mí, que no soy de Guadalajara (llegué aquí en 2003), el Maratón de los Cuentos fue lo que me conquistó de la ciudad, sobre todo, por la manera en la que los guadalajareños (y no guadalajareños) lo viven y lo disfrutan.

De entrada, me llamó muchísimo la atención la cantidad de gente que participaba contando cuentos. De verdad, mover a alguien para que haga cualquier cosa es muy difícil. Así que ver la implicación de los ciudadanos (colectiva o individualmente) con el certamen me hizo pensar que algo tendría el Maratón para que tanta gente esté dispuesta a vencer la vergüenza de contar en público, invertir parte de su tiempo en elegir y preparar el cuento y, finalmente, asistir no solo como contador sino también como público.

Lo segundo que me fascinó es que, en realidad, no se trata solo de voluntarios que cuentan cuentos. Hay todo un entramado de actividades interesantísimas detrás que promueven tanto la reflexión sobre el mundo de la palabra como la creatividad o el placer visual que produce el arte. Y, en este sentido, me cautivó lo bonita que se pone la ciudad para abrazar cada año al Maratón de los Cuentos.

Después, cuando tuve la oportunidad de conocerlo más y mejor, por dentro, me encandiló que no solo hay un montón de gente dispuesta a contar sino que hay otro buen puñado de personas voluntarias que dedican el fin de semana a hacer que todo salga a pedir de boca, que todo esté en su lugar, que no falte de nada. En definitiva, que el Maratón sea el Maratón.

Total, que desde que llegué estoy in love con esta iniciativa. He participado de diferentes maneras y, por supuesto, este año (como también lo hice el año pasado, aunque fuera de manera muy particular) contaré. Ni la covid me va a robar a mí este momentico tan emocionante.

Con todo esto, lo único que quiero decir es: muchas felicidades al Maratón y al Seminario que le da vida, muchas felicidades a las instituciones que se implican, muchas felicidades a quienes participan (narradores profesionales y ameteurs y voluntarios) y, por supuesto, muchas felicidades a la ciudad entera, que no solo lo acoge sino que lo mima, lo alimenta y le permite crecer. Hasta el punto de cumplir 30 años.

Nos seguimos leyendo.

Compartir en Redes sociales