Los actos tendrán lugar este sábado, 11 de septiembre, de la mano de la Asociación “Las hilanderas” y el Instituto de la Mujer

Katherine Hepburn se fotografía con el equipo del rodaje antes de abandonar Atienza.

El Decano/ M.P.

La tragedia griega “Las Troyanas” escrita por Eurípides narra el duro trance al que se tienen que enfrentar mujeres y niños tras la derrota de la guerra provocada por Helena ante los aqueos, una temática que a pesar de las siglos transcurridos no pierde actualidad. No lo hacía en los albores de los años 70 cuando se rodaba en el entorno del castillo de Atienza la película bajo la dirección del griego Michael Cacoyannis, que venía de triunfar con “Zorba, el griego” en 1964 y hoy nos recuerda inevitablemente la situación que sufren las mujeres en Afganistán o en cualquier otro país en conflicto donde la historia es un testigo fiel de que las guerras sólo dejan tras de si un reguero de derrota y destrucción.

De hecho, en España donde todavía pervivía el régimen militar de Franco, tardaría todavía algunos años en estrenarse el afamado film, dado el carácter crítico de la obra clásica hacia el belicismo.

Además, la banda sonora creada por el compositor griego Theodorakis, incluye una pieza contra la Dictadura de los Coroneles en Grecia, a la que cambiaron la letra para que fuera entonada por un coro de esclavas contra la opresión de los griegos. Precisamente, Atienza se convertía en Troya, tras descartar otros escenarios europeos y africanos, ante la imposibilidad de su director de regresar a Grecia, donde pesaba sobre él una orden de prisión por ser contrario al Golpe de Estado.

La localidad de Atienza celebra este fin de semana el 50º Aniversario del rodaje de esta película, estrenada en 1971, pero rodada en la localidad entre agosto y noviembre de 1970: La más cara de la historia del cine europeo en aquella época con un presupuesto de más de 2.000 millones de las antiguas pesetas y que consiguió reunir a cuatro de las actrices de mayor caché del momento: Katherin Hepburn, Vanessa Redgrave, Irene Papas (Zorba, el griego) o Geneviève Bujold y famosos actores como Brian Blessed, muy conocido entonces por interpretar al mosquetero Porthos es la serie de la BBC o Patrick Magee.

Los actos, organizados por la Asociación de Mujeres “Las hilanderas” de Atienza y el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, con la colaboración de la Diputación Provincial, contarán con la presencia del cónsul de Chipre que inaugurará la jornada a las 11.00 horas de este sábado, 11 de septiembre, en la Plaza del Trigo de la localidad.

El programa se complementa con la conferencia “La pantalla trágica” a cargo de Rafael España, de la Real Academia del Cine; una visita guiada dirigida por Tomás Gismera, autor del libro “Cuando Atienza se convirtió en Troya”; la inauguración de la exposición de arte “Las Troyanas” en la Posada del Cordón; la inauguración de una muestra fotográfica al aire libre; la inauguración de la nueva ludoteca municipal; el fallo de la exposición de arte; la conferencia “En Atienza ardió Troya” de Alejandro Valverde”; la presentación de un documental “Recordando las Troyanas” y la proyección de la película “Las Troyanas” (1971).

“Por aquel entonces tenía veintitantos años y recuerdo perfectamente llevar el paraguas de las artistas porque hacía mucho calor; las personas que vinieron y todo lo que dejó en el pueblo, porque estuvieron aquí mucho tiempo”, afirma Pedro Loranca, alcalde de la localidad. De hecho el rodaje contó con más de 200 técnicos, un centenar de actores, entre principales y secundarios y alrededor de dos centenares de extras.

La Katherin Hepburn que conocieron los atencinos venía de ganar su tercer óscar por su participación en “El León en Invierno” dirigida por Anthony Harvey en 1968, tenía el rostro surcado de arrugas y el pelo corto y aclarado por el paso del tiempo. Vestía con asiduidad unos holgados pantalones de pana que habían pertenecido a Spencer Tracy, su pareja sentimental, fallecido hace tres años, después de que rodaran juntos “Adivina quien viene a cenar esta noche”.

Una de las escenas de la película.

Fue la única de las actrices que quiso alojarse en el pueblo, cansada de los trayectos diarios desde Madrid. Para ello alquilaron la última casa que se había construido en la villa, perteneciente a Francisco Medina, militar que vivía en Madrid y apenas pisaba el pueblo, por la que pagaron la friolera de 1.500 pesetas al día. Entre las anécdotas de su estancia se recuerda su cariño por los más pequeños y su intención de pagar una escuela para niños, ya que las niñas contaban ya con una de nueva construcción.

El rodaje de la película catapultó a esta villa serrana al panorama cinematográfico mundial, pero pronto cayó en el olvido: “Atienza se merece estar mucho más arriba: por su belleza, por su encanto y por todo el trabajo que estamos haciendo desde el Ayuntamiento”, concluye el alcalde.

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