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Lidia Casado

Tal día como hoy, 9 de octubre, Miguel de Cervantes era bautizado en Alcalá de Henares.

Así que qué menos que dedicarle hoy este rinconcito al que puede ser (gustos al margen) el mejor escritor español de todos los tiempos. Incluso uno de los mejores a nivel internacional.

Y no solo porque de su pluma naciera EL personaje por excelencia, ese en el que siempre pensamos cuando hablamos de Gran Literatura y de personajes inolvidables. Sino porque fue capaz de derrocar un género literario (las novelas de caballerías) y abrir el camino para la novela tal y como hoy la conocemos.

Además de tocar un sinfín de palos literarios y todos ellos con bastante acierto y solvencia.

Cervantes es grande en sí mismo pero no podemos obviar que su figura estará para siempre ligada a la de su entrañable Alonso Quijano. Cuando hablo de la pervivencia de la literatura, siempre parafraseo a Unamuno cuando, en el diálogo que mantiene el propio autor con su personaje de “Niebla”, Augusto Pérez, se pregunta (o le pregunta o nos pregunta) quién sigue vivo, si Cervantes o Quijote. Y está claro que, desde el punto de vista literal, ninguno de los dos lo hace. Desde el literario, los dos están muy vivos. Pero es verdad que cada vez que alguien abre “Don Quijote de La Mancha”, Alonso revive, vuelve a la vida, renace entre las páginas para volver a contar sus aventuras y desventuras.

Es la magia de la literatura. Y la magia de Cervantes.

Nos seguimos leyendo.

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