14-M: Un año después. La hostelería y el ocio nocturno. De los sectores más afectados en nuestro país por el confinamiento

Eva y Carlos Pacheco de ‘El Velero de Pacheco’

Carmen Ibáñez

La hostelería ha sido uno de los sectores que más se ha visto afectado por todas las restricciones establecidas a causa de la pandemia en cada Comunidad Autónoma. Una situación que continúa siendo precaria: algunos han tenido que cerrar y otros se mantienen como pueden. Un hecho que viven desde hace casi un año desde que se decretase el Estado de Alarma.

«Nosotros cerramos dos días antes del 14-M, porque se notaba lo que estaba pasando, había menos gente y nos daba un poco de miedo.» explica Carlos Pacheco, propietario del restaurante ‘El Velero de Pacheco’ de Guadalajara.

«Cerramos con la idea de que en una semana estaría solucionado». Pero la realidad que nos esperaba a todos era muy distinta: «Hemos pasado momentos muy delicados, sin dormir, pensando en nada más que en los pagos», un problema que sufrían y continúan sufriendo los hosteleros en España».

Tras decretarse el estado de alarma, los meses que vinieron después y con el cambio de restricciones en las Comunidades Autónomas, en cuanto aforo y toques de queda, no ayudaba a asentarse a este sector: «Desde nuestro restaurante prácticamente ha sido una incertidumbre. Te vas a levantar y no sabes qué hacer, había muy poca información. Nosotros gracias a la CEOE estábamos más informados, pero hay momentos en los que no sabías qué hacer: ¿Cuándo podemos abrir? ¿Qué día empezamos con el 50% de aforo ó el 70%?», explica Pacheco.

Una situación que obligó a los encargados del «Velero» a tomar la iniciativa y reinventarse, proporcionando otro tipo de servicio para el cliente: el servicio a domicilio de cafés. «Con eso hemos sobrevivido, pero un poquito. Hemos sobrevivido gracias a toda la gente de Guadalajara que nos ha llamado por este servicio, al final conseguimos cubrir un poco los gastos», recuerda.

Una situación con momentos difíciles y muy complicados: «La hostelería ha sobrevivido gracias a todos los atrasos de los que nos están trayendo los géneros, todos los distribuidores que nos han dicho ‘aguanto’, y gracias a eso empezamos a rodar un poco. Los empleados también han ayudado», explica el dueño del restaurante.

Gracias a las ayudas

A día de hoy, las medidas restrictivas en Castilla-La Mancha han permitido abrir de nuevo la hostelería: «Nos hemos puesto casi al día desde que nos dejaron abrir. La terraza que nos ha dejado el Ayuntamiento también es muy importante, nos dio una pequeña ayuda económica y no nos ha cobrado los dos años, ni el pasado ni este, y eso es una ayuda directa que es lo que necesita realmente la hostelería.»

Una situación que Carlos Pacheco denuncia como un ‘abandono’: «Por parte del Gobierno regional yo sí me he sentido abandonado, esas ayudas que han sacado… ¿No entienden que yo no puedo abrir mi negocio con un 50%?» explica. «Ahora vienen las ayudas directas que han anunciado, vamos a intentar confiar en que nos llegue algo para cubrir facturas», explica. «Porque las ayudas directas es no cobrar impuestos. Nos suben los autónomos… creo que ningún hostelero hemos entendido ese poco ‘miramiento’ a la hora de cobrar. Aquí por lo menos no queremos dinero, pero no me cobres lo que no puedo ganar, por lo menos en esta época tan mala», denuncia.

Un situación para la hostelería que perjudica a todos: «Creo que tomando las medidas que hay que tomar, los bares abiertos pueden funcionar, es fundamental que todos hagamos las cosas bien. Si lo hacemos bien, no se pueden quejar de nosotros». El dueño del Velero no se olvida de aquellos que no están teniendo la misma suerte que él: «Yo soy un privilegiado con mi terraza, pero hay otros que no tienen o es más pequeña y hay que acordarse de ellos» .

¿Cómo ve Carlos Pacheco la perspectiva de futuro? afirma que él «tira adelante» con todo y que está «muy contento con la gente de Guadalajara, porque se han portado muy bien. Creo que de esta saldremos, sobreviviremos».

Pub ‘Chernobil’

¿Y después de cenar?

El ocio nocturno ha sido otro de los grandes perjudicados por toda la situación que hemos vivido desde el 14-M. Han sido muchos meses paseando por Bardales y ver nuestros pubs cerrados. Tras las nuevas medidas restrictivas algunos han reabierto sus puertas, pero no todos han podido hacerlo.

«Decidimos cerrar ese viernes 13 de marzo porque estaban cerrando todos. Cerré pensando que en 15 días volvería a abrir, «afirma Luis Sánchez, que regentaba el pub de ocio nocturno ‘Chernobil’, o como lo hemos conocido todos ‘El Cherno’.

Tras los meses de confinamiento, en el caso del ocio nocturno la situación se complica: «El horario fue lo que más nos influyó, porque nosotros funcionamos cuando los restaurantes cierran. De primeras cortan el horario en un pub, que en mi caso además no tiene terraza exterior», explica.

Al abrir el Cherno, la situación de control de aforo complica el modo de regentar el bar: «Supuso miedo a controlar a la gente, porque para el número de gente que tenía con una persona debería de valer, pero no puedes estar controlando la puerta para ver cuánta gente quiere entrar o que estén con la mascarilla puesta, que no se levanten…», explica.

A medida que pasan los meses, la carga de trabajo es mayor: «Yo trabajaba más estando el bar al 50% de aforo que en un fin de año con el local hasta arriba. Salía agotado, porque no trabajas a gusto, porque no puedes dar el servicio que tú querías dar», afirma. En el caso de este pub, y como muchos de la zona de Bardales, «Es un local para barra, no para mesas. Eso es lo que más nos ha afectado a los pubs más antiguos que no tienen terraza».

«A veces he dicho que en mi caso no tendrían que darme la misma ayuda que al de al lado, porque ellos viven de esto y yo no», explica Luis Sánchez. «Pero en el tema autónomos sí estamos pagando exactamente lo mismo, es lo que más me ha dolido. No me das la prestación pero tengo que pagar autónomos sin que me dejen trabajar. Prefiero que no des nada, déjame trabajar», denuncia.

A día de hoy, casi un año después del 14-M, hace poco más de un mes que ‘El Cherno’, uno de los pubs más emblemáticos de nuestra ciudad, tuvo que echar el cierre: «Las ayudas no sirven para mucho más que para tirar, pero es cierto que en mi caso mi problema es que yo tengo trabajo y esto para mí es un extra, no es mi forma de vida», afirma. «Es como si vas a trabajar para irte con lo mismo. Inviertes 1.000 euros y vuelves con lo mismo», concluye.

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