Casi un año después del 14-M, fueron muchas las familias que decidieron marcharse a la casa de su pueblo a pasar el confinamiento

El Decano

Hace casi un año desde que se decretó el Estado de Alarma en España. Un año desde que nos confinaron en casa y solo se podía salir para realizar tareas imprescindibles. Casi un año desde el 14-M.

El día que se decreta el Estado de Alarma en el país, muchas familias decidieron marcharse de la ciudad y pasar el confinamiento en una segunda residencia, en este caso en la casa del pueblo.

«Nos vamos porque al tener mayor espacio en la casa del pueblo la sensación de confinamiento era más llevadera» explica Nati M. «Nosotros, por ejemplo tenemos un patio, que te permite realizar actividades al aire libre, ya que en un piso es más limitado».

La situación allí no es distinta a la que se estaba viviendo en la ciudad. «Las medidas de confinamiento eran las mismas que había en la ciudad», explica. «Movilidad reducida, solo se podía hacer lo esencial… control de las fuerzas de seguridad para respetar las medidas, en eso no nos movíamos de casa.»

Una decisión que no solo tomaron ellos, ya que fueron muchas familias las que decidieron que marcharse al campo también era la decisión más acertada, «Se notaba y nos enteramos de que había varias familias que habían tomado la misma decisión, por llamadas de teléfono y por familiares», confirma Nati M.

Este también fue el caso de César S., que junto con su familia decidieron irse a su pueblo unos días antes de que se decretase el confinamiento. En su caso afirma que se sentían mucho más seguros que en la ciudad, y también cómo vivieron desde allí el confinamiento: «Cada uno lo ha dedicado a sus aficiones cuando no ha tenido que hacer teletrabajo o estudiar», explica.

Una situación en la que tuvieron que organizarse para las tareas imprescindibles de la casa. «Para hacer la compra recurrimos al supermercado más cercano por turnos o directamente con las posibilidades que se ofrecen hoy día, hacerlo online por la seguridad de no estar en un espacio cerrado con más gente», recuerda.

A día de hoy, y casi un año después de decretarse el Estado de Alarma, en el caso de César S. decidieron quedarse de forma permanente en su segunda casa, en la tranquilidad del campo, una decisión que consideran la más acertada. «No extrañamos demasiado la vida de ciudad durante la semana, la familia además tenemos obligaciones con la agricultura en el pueblo y se esta muy bien, entiendo que no todo el mundo tiene la opción, pero el que la tenga es muy recomendable», concluye.

Fueron muchos los que decidieron pasar aquellos primeros meses de pandemia en el pueblo, y los que hay que han decidido quedarse para siempre. Unas veces por comodidad y otras por seguridad, pero sin duda ha habido pueblos que han salido beneficiados.

Esta es la primera de una serie de informaciones que El Decano ofrecerá estos días a sus lectores para recordar el primer aniversario del 14 de marzo de 2020, cuando todo cambió, cuando se decretó el estado de alarma y se nos confinó en casa.

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