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Nacho Redondo

Entre el mar de la China Oriental y el océano Pacífico se encuentra un archipiélago de unas 150 islas que se conoce como OKINAWA, siendo la jurisdicción más alejada del Japón. De las islas que allí se encuentran tan sólo 44 están habitadas.

En Okinawa existen los índices de cáncer y obesidad más bajos del mundo además de que se da la esperanza de vida más alta, conociéndose algunas de sus aldeas como «de los centenarios» y es que muchos de sus habitantes llegan a convertirse en centenarios.

El secreto para esta longevidad es ser proactivos, hablar con amigos, estar siempre ocupados, salir a la calle a saludar a sus vecinos, el deporte, la alimentación, irse a dormir pronto y levantarse temprano, llevarse bien con todo el mundo, esforzarse por devolver a la sociedad lo que ésta les ha dado y sobre todo tener siempre la cara sonriente.

Pero lo más importante para las personas que viven en este territorio son las ganas de vivir que tienen y en lo que se conoce como IKIGAI, que es la «razón de ser» o la razón por la que se levantan todos los días.

El objetivo del IKIGAI es identificar aquellas cosas que realmente haces bien y te gusta hacer para ponerlas al servicio de la sociedad, además de al servicio propio con la intención de descubrir el por qué de las cosas que haces, lo que tendrá como consecuencia lógica la felicidad.

Hace mucho tiempo que vengo haciendo la misma pregunta a mis clientes porque lo más importante de descubrir el IKIGAI es poder trazar un plan de acción para llevar a cabo el objetivo. La pregunta que suelo hacer y que te dejo para que reflexiones es: ¿para qué te has levantado esta mañana?.

Decía antes que una de las características de los habitantes de OKINAWA es la sonrisa. Y es que la risa es una palanca maravillosa para alargar la vida porque está demostrado que es buena para la salud, además de ser contagiosa. Y lo mejor de todo, es gratis.

Según varios estudios los niños ríen de media unas 400 veces al día mientras que los adulos sonrientes lo hacen en torno a 100, siendo una media normal entre 20 y 30 veces tan solo. Con cada sonrisa, de esas que son de verdad, se ponen en marcha unos 400 músculos, incluyendo algunos del estómago, además de ayudar a adelgazar porque pone en marcha el sistema linfático.

Reír reduce el estrés y la ansiedad mejorando la presión arterial lo que es bueno para prevenir enfermedades, tiene un efecto tonificante y mejora la memoria ya que oxigena el cerebro además de que nos ayuda a aumentar la autoestima y nos ayuda a sentirnos mejor.

Reír fomenta la empatía ya que activa las neuronas espejo lo que nos hace ver las acciones del otro como propias y nos ayuda a comprenderlas, y mejora la creatividad permitiéndonos encontrar mejores soluciones a situaciones que nos incomodan.

No todo resulta fácil pero la actitud lo cambia todo. De hecho no se trata de reír por reír sino de mantener un propósito para ayudarnos a surfear la vida misma siendo conscientes de todo lo que nos ocurre y, sobretodo, de lo que queremos que nos ocurra. Para ello buscar el IKIGAI puede ser una gran ayuda.

IKIGAI es un proceso de autoconocimiento que da sentido a nuestra vida, es descubrir nuestra misión y vocación, es explorar aquellas cosas que nos hacen felices y por las que merece la pena levantarse por las mañanas.

Ayúdate de la alimentación, de la actividad física, de la sonrisa, de relacionarte con los demás pero ponte manos a la obra y descubre tu IKIGAI, te aseguro que va merecer la pena de ahora en adelante.

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