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Antonio Marco

Econofakes es el título de un pequeño libro del economista y catedrático de la Universidad de Sevilla Juan Torres López, publicado en Ediciones Deusto en el pasado octubre de este mismo año de 2021. Complementa el título la frase “Las 10 grandes mentiras económicas de nuestro tiempo y cómo condicionan nuestra vida”, revelando de entrada el contenido general de la obra y la condición de economista muy crítico con la omnipresente y todopoderosa y ortodoxa economía occidental y neoliberal.

El término sajón “fake” se ha globalizado, es decir, se ha impuesto en todo el bloque terráqueo y para todos los temas; ¡pobre ignorante el que no sepa que “fake” significa mentira, falsedad y “fake news” noticias falsas! Durante cientos de años fueron el griego y el latín las fuentes inagotables de las que extraer los términos técnicos que las ciencias, todas, necesitan para nombrar los procesos y los hechos propios con precisión inequívoca. Pero desde que la cultura anglosajona se ha ido extendiendo e imponiendo por todo el mundo al amparo de su poderío económico, cultural y militar, la fuente ahora es el inglés y sus términos.

Confieso que me molesta este abandono del método clásico, de las raíces y fuentes latinas y griegas, cuya fuerza significativa y generadora de ideas no es igualada en absoluto por los “bárbaros” términos sajones. En el caso del término “fakes” su generalización e imposición parece menos justificada en castellano si tenemos en cuenta que disponemos de toda una familia numerosa de términos al respecto: mentira (del latín mentiri), falsedad (del latín falsus), y los populares bulo (tal vez del caló bul, según informa el diccionario de la RAE), infundio, paparrucha, camelo, patraña, trola, embeleco, filfa…,como nos recordaba hace ya un par de años Álex Grijelmo.

Pero por mucho cariño que uno tenga al mundo grecolatino, no podemos deslocalizarnos o mejor destemporizarnos de la actualidad. En realidad mi reconciliación con el término “fakes” y el abandono de toda pretensión arcaizante ya se produjo desde que leí el libro, también reciente, de Néstor F. Marqués titulado “Fake News de la antigua Roma”. Si un autor de éxito sobre el mundo antiguo acepta para su obra el título citado, cediendo sin duda al fuerte reclamo publicitario y comercial del término, ¿qué sentido tiene mantenerme en una postura “numantina” o “latina” de defensa de la traidición?

Pero hay algo más. Mi reconciliación con el bárbaro anglosajón se consolida cuando cae en mis manos el muy interesante librito “Econofakes.

Esta obrita, fácil de leer por no especialistas, como es mi caso, me ha reconciliado no solo con el bárbaro fake sino con la propia Economía, que más que ciencia solo es ideología, como dice el autor y yo en mi ignorancia sospechaba.

Confieso de entrada mi ignorancia de la Economía más allá de cuatro conceptos básicos y comunes por lo demás omnipresentes en nuestra vida social. Pero confieso también la desconfianza que siempre me han producido numerosas afirmaciones, predicciones, y vaticinios de bien trajeados economistas y fluido verbo, que anunciando maravillosos futuros dorados de pingües inversiones, solo produjeron ruina y empobrecimiento o de aquellas otras profecías, que anunciando el caos y la crisis final mundial y metiendo el miedo en el cuerpo a los ciudadanos corrientes y sufrientes, sólo sirvieron para la infelicidad innecesaria de los muchos y el enriquecimiento oportunista de unos pocos.

El libro recurre en la contraportada a la frase promocional “No permitas que te vendan como ciencia lo que solo es ideología”. No me resisto a transcribir el primer párrafo de esa contraportada:

A pesar de su apariencia de verdad objetiva, científica e indiscutible, la economía está plagada de falsedades. Sus medias verdades o patentes mentiras, sin embargo, no se dicen por error ni por gusto, sino por causar un determinado efecto en quien las escucha. En nuestro tiempo, este efecto es evidente: justificar y propiciar la mayor concentración de ingresos y riqueza en unas pocas manos y hacer que la gente se resigne al silencio mientras se restringen sus derechos y se les impone un modelo económico, además de injusto, ineficiente.

Pues bien, relaciono las 10 mentiras económicas (econofakes) de nuestro tiempo que Torres López intenta desmontar:

Mentira 1: El problema básico de la economía es la escasez

Mentira 2: Todos los años se concede el Premio Nobel de Economía (no existe tal

premio)

Mentira 3: El precio de los bienes y servicios lo determinan las leyes de la oferta y la

demanda

Mentira 4: El capitalismo es la economía del mercado libre y la competencia

Mentira 5: Se recibe como salario o como beneficio lo que cada cual aporta a la

producción

Mentira 6: El dinero es un simple medio de cambio, y los bancos, intermediarios que

prestan lo que depositan sus clientes.

Mentira 7: Para crear empleo hay que bajar los salarios

Mentira 8: El envejecimiento de la población hará imposible financiar las pensiones

públicas.

Mentira 9: El libre comercio y dejar que las economías compitan entre sí es más

beneficioso para todas que intentar protegerlas.

Mentira 10: El Estado es el problema porque el gasto público es dinero tirado, expulsa

a la inversión privada, obliga a poner impuestos que perjudican a todos y

genera deuda que frena el crecimiento económico.

Tras la puesta en evidencia de estas mentiras, seguro que hay varios centenares más, uno no sabe si recuperar la confianza en el ser humano o hundirse irremediablemente en la tristeza.

En todo caso, recomiendo, desde luego su lectura e informo que si alguien quiere tener un conocimiento más extenso y profundo del autor, puede seguirle en su página web https://juantorreslopez.com/ y en twitter @juantorreslopez.

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