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Nacho Redondo

Según los mayas la luna da la vuelta a la tierra durante 13 meses de 28 días, conocido por 13 lunas, al igual que el ciclo menstrual de la mujer que se produce también cada 28 días. Este calendario de 13 lunas se mantiene siempre constante, empezando el 26 de julio y acabando el día 24 de julio.

Si echas cuentas después de lo anterior puedes observar que entonces se nos queda un día “colgado” de este calendario. Así el 25 de julio es el día que se sincroniza el sol con Sirio, (a estrella nocturna más brillante vista desde la tierra, y en el que, según los mayas, se reúnen las energías del año. Este día es, según los mayas, para purificar el espíritu.

Los mayas establecen el año de esta manera con el propósito de conseguir una armonización con la galaxia de tal forma que haya un equilibrio con el planeta.

Cabe recordar que allá por el 1582 se decide eliminar 10 días del calendario para asegurar que la Semana Santa coincidiera con el equinoccio de primavera. Este es el conocido como calendario gregoriano y donde se implanta el año de 12 meses, perdiendo de esta manera el ciclo lunar e incorporando los días que sobran a los diferentes meses, obteniendo un calendario irregular con meses de 28, 29, 30 y 31 días.   

Si te das cuenta septiembre es el noveno mes del año según el calendario gregoriano y, sin embargo, su significado procedente del latín es “siete meses”. Esta deriva se produce del calendario romano en el que se consideraba a marzo el primer mes del año. Lo mismo nos pasará con octubre, noviembre y diciembre.

Decía que fue en 1582 cuando se empezó a instaurar en casi todo el mundo el calendario cuyo promotor fue el Papa Gregorio XIII y que sustituiría al calendario juliano que a su vez coincidía con el calendario solar egipcio.

Aquí viene una parte del lío que tenemos con los meses. El calendario lunar considera las vueltas que da la luna alrededor de la tierra y el calendario solar indica la posición de la tierra en su traslación con respecto al sol.

Quienes reivindican el calendario maya sostienen que hay un desajuste que impacta en la percepción del entorno. En esta teoría se hace referencia a que somos la única especie que no vivimos conforme a los ciclos de la naturaleza.

Esta historia del Día Fuera del Tiempo es propicia para hacernos más sensibles a todo lo que sucede a nuestro alrededor poniendo en práctica nuestras mejores virtudes y pensando que no hay nada imposible.

¿Por qué conformarnos con un día especial como nuestro primero de año o el 25 de julio para esos buenos propósitos? Todo a nuestro alrededor, como ha pasado este Día Fuera de Tiempo, nos evoca a ser, simplemente SER.

Quizás puedas convertir este 25 de julio en un día para revisar los planes que te forjaste el pasado 1 de enero. Además, coincide con mitad de nuestro año y será bueno para esta comprobación de lo que vas consiguiendo y de lo que no.

Al final tenemos que pensar cómo actuar en cada uno de los días que componen nuestro año, consideremos el tipo de calendario que creamos más acercado a nuestra cultura o, incluso, a nuestra comodidad.

Ya sabes que la civilización maya es una cultura que destacó en escritura, en números y en el uso del calendario, además de en la arquitectura y en la escultura, con una religión politeísta que creía en varios dioses relacionados con la naturaleza.

Y ya que hablamos de la cultura maya, pon atención a lo que dices para ver si es lo que realmente quieres decir, no te tomes nada de forma personal ocupándote de tus actos en vez de en los de los demás, no supongas antes de tiempo y si tienes alguna duda pregunta, y realiza el máximo esfuerzo en poner en práctica los anteriores principios mayas.

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