José María Bris Gallego

El lobo (Canis Lupus) es un mamífero placentario del orden de los carnívoros, el primer registro fósil que se tiene de él es de hace ochocientos mil años, en la antigüedad estuvo extendido por todo el planeta, actualmente habita en Euroasia y América del Norte y ha sido introducido en Australia, su hábitat se encuentra desde los hielos de Groenlandia a los desiertos de Arabia o las selvas de la India, el país que tiene mas lobos es Rusia con un censo de más de 50.000 animales.

Entre los años 1982 a 1994, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo incluyó en la lista de animales en peligro de extinción, pero con las medidas que se fueron adoptando la especie ha logrado recuperarse.

En España el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980) fue quien más ayudó a su protección, con su producción televisiva del “Hombre y la Tierra”, que inició su proyección el 4 de marzo de 1974 y terminó el 20 de junio de 1981, cuando su director y principal protagonista había ya fallecido en Alaska el 14 de marzo de 1980, en un accidente de aviación cuando llevaba a cabo la filmación de uno de sus documentales.

San Francisco de Asís le llamaba “hermano lobo” y Rodríguez de la Fuente tuvo varias manadas en el Barranco del Rio Dulce y en la Sierra Norte, Tamajón, Campillo de Ranas,… haciéndose “líder” de ellas, ya que decía que para convivir con el lobo era necesario “tener conocimiento de la especie y de los aspectos jerárquicos que rigen la estructura de las manadas”.

En España se calcula existen en la actualidad mas de 300 manadas, cada una constituida por 5 a 10 animales, por lo que el censo de lobos se cifra en unos 2.500, la mayoría en la parte NO de la Península, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León que tiene censadas 197 manadas, siendo Zamora la provincia de España que más lobos tiene, la siguen Galicia con 77 manadas, Asturias con 28, habiéndose extendido hasta Cantabria, en menor proporción por el País Vasco y La Rioja, llegando en los últimos años a Madrid, Cuenca y Guadalajara.

Sobre la presencia del lobo en Guadalajara existen dos versiones, la de la Junta de Comunidades, basada en las denuncias que presentan los ganaderos, que hablan de la presencia de cerca de 70 lobos, que sobre todo en otoño, que es la época en que más ataques se producen llevaron a cabo 90, la mayoría en la Sierra Norte, en las zonas de Atienza, La Bodera, Galve de Sorbe, Condemios de Arriba y Condemios de Abajo, Cantalojas, Campillo de Ranas, Campisábalos,… produciendo la muerte de 123 reses, el 68% de ganado bovino, el resto de ovino y caprino.

Mientras que la otra versión de Ángel Manuel Sánchez, director del “Proyecto de Voluntariado para el Censo del Lobo”, afirma que en Guadalajara no hay ninguna manada, “que se trata de lobos itinerantes y solitarios que proceden de la provincia de Segovia y que es imposible que sus ataques puedan implicar esas pérdidas que se dicen”; aunque los daños están ahí y nadie los puede obviar.

También ha habido denuncias de ataque de lobos en la Sierra del Ducado. en este caso el lobo itinerante y solitario o la manada podían proceder de la provincia de Cuenca.

Ante estos ataques, el último hace unos días en Atienza, los ganaderos protestan por la indefensión en que se encuentran, todavía mucho más acentuada al haber incluido el 22 de septiembre de este año al lobo entre las Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

Con sanciones administrativas que van desde los 3.001 euros a dos millones de euros, cuando el comercio o captura de ellos suponga beneficios superiores a 100.000 euros y en el caso de apreciarse algo que obligue a ir por la vía penal, se puede llegar a condenar a dos años de cárcel al infractor.

Los ganaderos de Guadalajara consideran que esas medidas contribuirán todavía más al abandono de nuestros pueblos, que la conservación del lobo no debe correr nunca a cargo de ellos, sino de las administraciones públicas, por lo que debe haber un acuerdo factible para todos, que no vaya contra la presencia del hombre y de la mujer, ya que han sido, son y serán quienes mejor preserven el medio ambiente en sus lugares de residencia, como se ha venido demostrando a través de los tiempos y así nuestros pueblos sobrevivirán y los jóvenes podrán volver a ellos, viendo el futuro con mayor esperanza que en los momentos actuales.

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