Los trabajos se adjudicaron por 64.081 euros. El lienzo está pegado a la carretera, pudiendo causar daños a peatones y conductores

Tramo de la muralla en la que se realizará la intervención.// Foto: Ayuntamiento de Atienza.

Marta Perruca

El Ministerio de Cultura ejecutará obras de restauración y consolidación en un tramo de la Muralla de Atienza, situado en el barrio de San Gil, ante el riesgo de desprendimientos, ya que discurre muy cercano a la carretera GU-154, que da acceso al municipio.

Tal y como asegura el alcalde de la localidad, Pedro Loranca, “se ha caído un trozo de esta muralla, que conlleva un peligro evidente tanto para los viandantes, como para los conductores”.

De esta manera, la Dirección General de Bellas Artes ha adjudicado los trabajos por un presupuesto de 64.081,21 euros y con un plazo de ejecución de 90 días, que han comenzado por el soterramiento de una línea eléctrica que dificultaba la acometida: “Pasaban unos cables por encima de las murallas. En su día hicieron una chapuza, porque metieron el cable por unos macarrones que se veían por el exterior”, comenta Loranca.

Tal y como relata el alcalde, la villa de Atienza cuenta con dos cinturones de muralla: Uno de ellos, está situado en la parte superior del municipio y fue mandado construir por Alfonso VII en el siglo XII. En este cinto se abren varios arcos como el de San Juan o Arebatacapas.

Este cinto, declarado Bien de Interés Cultural en junio de 1931, ya fue objeto de una intervención de emergencia en el año 2012 a causa también de graves desprendimientos. Concretamente se actuó en el Portillo de la Virgen; el Arco de Guerra; el Portillo de San Julián; el Arco de San Juan o Puerta de Arrebatacapas y la Judería.

De esta manera, en la zona cercana al Portillo de la Virgen se intervino con el propósito de detener la degradación de la mampostería en el grueso del muro, el arco y la zona de coronación, para evitar así posibles desprendimientos.

En el Portillo de la Escuela Vieja se llevó a cabo una reposición de las mamposterías, cuyo nivel de desgaste y arenización de los sillarejos había generado considerables deficiencias en los volúmenes.

Por último, en el arco de Guerra, se recuperó de manera parcial la mampostería, aplicando los mismos criterios que en el arco de San Juan o puerta de Arrebatacapas y se procedió a la consolidación y mallado de la muralla, en la zona de la judería.

El segundo cerco, del que se conservan menos tramos, fue construido poco después del primero por Alfonso VIII y bordea los límites del actual casco urbano: “Ese tramo discurre paralelo a la carretera de acceso al pueblo. La situación es especialmente peligrosa en la curva, porque la muralla se estaba derrumbando y está como a unos 20 centímetros de distancia de la vía”, aclara el alcalde de la localidad, Pedro Loranca.

Iglesia de Santa María del Rey y Castillo de Atienza://Foto: https://turismoatienza.es/

Sobre la villa de Atienza

La localidad de Atienza se encuentra parcialmente amurallada, en las laderas de un alto cerro coronado por un castillo. Se trata de uno de los mejores ejemplos de la provincia de núcleo fuerte medieval, lo que junto a su ubicación geográfica lo ha convertido en un enclave estratégico fundamental a lo largo de torda su historia.

Existen indicios de que la zona de Atienza ha estado poblada desde el Neolítico, aunque cobrará mayor importancia a partir de la Reconquista, especialmente, desde el momento en el que el Duero marca la frontera entre cristianos y musulmanes, situándose la villa como un punto fronterizo. A partir de este momento y hasta el año 1.085 en que es conquistada definitivamente por Alfonso VI, la villa cambia de manos constantemente entre musulmanes y cristianos.

En el año 1.140 Alfonso VII concede fuero a Atienza, dotándola de un amplísimo territorio o Común de Villa y Tierra, que llegaría con sus límites hasta el Tajo, bajo el señorío de los monarcas castellanos.

Configurada de esta manera, la Villa fue creciendo, sobre todo durante los siglos de la baja Edad Media, en los que se constata que tuvo unos diez mil habitantes y alrededor de quince iglesias parroquiales, entre las que se encontraba Nuestra Señora del Val, Santa María del Rey, San Gil y la Santísima Trinidad.

La importancia de Atienza empezará a decaer en el siglo XV, principalmente después de la destrucción que sufrió en la llamada guerra de los Infantes de Aragón. En el año 1.446 fue ocupada por los ejércitos navarros, sufriendo el asedio del rey castellano Juan II y de su valido Don Álvaro de Luna que, sin conseguir tomarla, la abandonaron incendiándola.

Como consecuencia de este incendio, se destruyó por completo el barrio de Santa María del Rey y sufrieron grandes desperfectos la mayoría de sus iglesias románicas, siendo rehechas en los siglos XV y XVI.

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