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Resu Lorenzo

Nada importa si con la edad, la piel se arruga, la agilidad mental y física es menos rápida, la vista de cerca es regular, si la vista de lejos es perfecta, pues se detectan los necios a una legua sin tener que acercarse. Y eso, es causa directa de la edad, la experiencia y tener años vividos. No te haces mayor, te haces mejor.

Con el paso de los años, realizas un cambio de perfil, y no es cambiar la foto de tus redes sociales, me refiero a que ya es más importante hacer las cosas que quieres y no las que debes, sin excusar aquello que por obligación es necesario, como un trabajo, un aseo personal o tener una alimentación sana. El placer de hacer lo que realmente deseas, la satisfacción de realizar la tarea, el trabajo, el hobby que te gusta te lleva al mejor resultado. A veces el exceso de responsabilidad nos atrapa en un cumplimiento que no es otra cosa que un “cumplir” para no ser juzgado y un “miento” porque realmente no es lo que te apetece en ese momento hacer, y lo haces sin estar alineado, incluso, con lo que piensas o sientes.

La llegada de los años, cumplir los treinta, cuarenta o cincuenta cada cual lo vive a su manera. Y generalmente, te planteas que la vida es un regalo y hay que vivirla a tope, con verdad, con alegría, atravesando sus sinsabores, pero sobre todo disfrutando del camino, y al menos cuestionarte qué hacer si estás en un trabajo que no te gusta, o con una pareja que dudas de su amor, o con unos amigos que no te aportan lo que tu deseas, o vives en una casa que te incomoda, tal vez sea el momento de plantearte ese cambio que tanto deseas para tener una vida plena y de verdad. Y así cumplir años con la satisfacción de vivir a tope cada momento, celebrando la vida.

Cada año, celebro mi cumpleaños varias veces porque el periodo de vacaciones así lo permite: primero en la playa con nuestros amigos de Benidorm, que hacen de este día momentos brillantes y especiales para siempre recordar con mucho cariño los días de vacaciones pasados, todo ello amenizado con un baile y torreznillos de Tendilla, para despedir el verano y también los kilos que nos han acompañado con el sol. También con amigos días más tarde, con barbacoa incluida, recordando siempre anécdotas del pueblo, de la infancia o preparando las fiestas patronales que estén por llegar. Y como no podía ser de otra manera, con mi familia, con la que siento el arropo y el amor verdadero. Tres tartas, tres celebraciones, pero una misma misión: Disfrutar y ser feliz.

Hay personas que con cierta edad ya creen que tienen camino recorrido y se encuentran cansadas para emprender nuevas aventuras. Tal vez has oído, en alguna reunión

  • ¿Y a mi edad, cómo voy a hacer eso?

Y simplemente yo les respondería con otra pregunta

– ¿Y por qué no?

 Haz todo aquello que sientas que tienes o quieres hacer, celebra cada día, para que así en el fin de tus días puedas gritar a los cuatro vientos: misión cumplida. Y como diría Mafalda, “¿Qué importan los años? Lo que realmente importa es comprobar que al fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo”.

Fdo. Resu Lorenzo

Economista-gestora adtiva.

Ceo de Parlorenzo

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