José María Bris Gallego

Los seguidores del “proces catalán”, esos dos millones de malos españoles, que representan el 4,23% de nuestra población (47,3 millones de habitantes), que buscan la forma unilateral de separarse de España para crear un Estado nuevo fuera de toda lógica y alejado de las tendencias políticas modernas de conseguir que las Instituciones a gobernar sean cada vez mas amplias, al unirse en proyectos comunes como es el de la Unión Europea.

A su ceguera y ambición hay que añadir la ignorancia de que la separación de Cataluña es constitucionalmente imposible, Cataluña no es más, ni menos, que una de las diecisiete Comunidades Autónomas que conforman el Estado español, como pueden ser Murcia, Cantabria, Castilla León, … por poner un ejemplo; qué pensaríamos si alguna de estas Comunidades quisieran independizarse?, pues lo mismo sucede con Cataluña.

Estos catalanes, soberanistas, alejados totalmente del diálogo, de la concordia y del consenso que deben primar en un sistema democrático, como el que los españoles nos otorgamos a partir de la Constitución de 1978, llevan tiempo despreciando al resto de España, entre los que se encuentran los millones de catalanes que no están de acuerdo con sus decisiones, buscando la confrontación, ya que la Constitución hace imposible la celebración de un referéndum para tratar de romper nuestra Patria, de la que nuestra indisoluble unidad la consagra el artículo 2 de la misma, y el 8 recoge que las fuerzas armadas son las encargadas de defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional; para conseguir lo que quieren, habría que reformar nuestra Carta Magna, que se puede hacer según el Título X, pero con unas condiciones reflejadas en los artículos 166 a 169, imposibles de conseguir si los dos partidos mayoritarios del Parlamento PSOE y PP no están de acuerdo en ello. Una Constitución que el 6 de diciembre de 1978 fue aprobada en Cataluña con el 91,09 de los votos emitidos, y con una participación del 67,9%, siendo la quinta Comunidad en la que mejores resultados obtuvo en esa fecha histórica.

En ese ejercicio soberanista de intentar ser diferentes a las demás Comunidades Autónomas, y superiores a ellas, no dudan en desobedecer los mandatos constitucionales, las leyes que emanan de la Carta Magna y todo aquello que no les permita gobernar a su antojo, desafiando al Estado y despreciando al resto de las Comunidades Autónomas, no acudiendo a las reuniones con ellas, ni a actos de Estado, ni a homenajes a la Constitución, ni a nada que a esos incapaces dirigentes les suene a España, como no poner la bandera española a la que están obligados los ayuntamientos, limitando la enseñanza del castellano, …, todo ello en algunos casos amparados por esa Constitución que ellos mismos desprecian, no sabiendo a veces cuándo se pasan de la raya, momentos en que la justicia debe actuar, sentar a los culpables en el banquillo de los acusados y condenarlos en un juicio justo, a las penas que les correspondan, ya que nadie puede actuar fuera de la ley, y en el caso de que lo hagan, saber que han cometido un delito al ir contra el ordenamiento jurídico de la sociedad y que por tanto serán juzgados y de demostrarse su culpa, serán condenados .

En Cataluña últimamente vienen observándose actitudes, que tienen un trasfondo político, pero que reflejan la mala educación de sus dirigentes, a los que les molesta la presencia de su Rey, Felipe VI es el Monarca de todos los españoles y ellos tienen esa nacionalidad y lo manifiestan como hace unos días, cuando con motivo de la entrega de los títulos a los jueces, no quisieron acompañar al Rey que presidía el acto acompañado del presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, y evitaron fotografías institucionales con el Monarca, en este caso me refiero a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y al presidente de la Generalitat, Perè Aragonés, pero es la pauta que vienen siguiendo todos ellos, a mi me parece lo que hicieron un acto de cobardía y de mala educación. Una cosa es ejercer la libertad que consagra nuestra Carta Magna, y otra adoptar posturas más propias de una dictadura, que ellos parece con esta forma de actuar quisieran imponer en Cataluña si lograran conseguir la separación de España, esa España que muchos catalanes, como Durán Lleida, Pau Gasol, Isabel Coixet, Joan Manuel Serrat, Sergi Busquet, Joseph Pedrerol, Mercedes Milá, el grupo Estopa, Javier Sardá, Albert Boadella, Javier Cárdenas, Nuria Espert, Francisco Marhuenda, … sin olvidar a los históricos ya fallecidos como Salvador Dalí, Joseph Plà, Joan Miró, Montserrat Caballé, Carlos Ruiz Zafón, Joan Marsé … consideran su nación, su patria, sin dejar por ello de querer a su tierra Cataluña, el lugar donde nacieron y la mayoría de ellos viven o vivieron.

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