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Resu Lorenzo (*)

Afortunadamente este calor nos trae a los guadalajareños una suerte, esa suerte se llama lavanda. ¡Qué color morado tan bonito tiñen los campos de lavanda durante esta época del año! Dan ganas de quedarse a vivir allí.

En los últimos años hemos asistido al auge del cultivo de la lavanda, impulsado, también, por la explosión de la aromaterapia, los perfumes, el sector de los productos de higiene y también el sector culinario, sin olvidar sus propiedades terapéuticas. Pero, es que, además, en la Alcarria, visitar los campos de lavanda es un regalo para todos los sentidos, no sólo el visual, sus aromas, también, el cultural, y el gastronómico ya que desde sus pueblos alcarreños han sabido crear una esfera que te envuelve y te seduce, engalanando su calles en honor a este cultivo, que invita a dejarte llevar por ese olor tan característico que la lavanda regala.

La verdad que mis felicitaciones a las familias que cultivan la lavanda, que la cuidan y la miman hasta el mínimo detalle, porque detrás de un bonito campo de lavanda hay mucho trabajo y cuidados en todo el proceso de producción, desde los esquejes hasta la recogida y destilación de la lavanda.

El auge de este cultivo en los campos de la Alcarria Alta en municipios como Brihuega, Torija, Almadrones, Alaminos, Cogollor… ha sido el motor para que muchas empresas agrícolas tengan otro tipo de cultivo diferente al tradicional cereal para apoyar su economía. Entorno a estos recursos naturales también se realizan actividades diversas, conciertos en los campos y visitas guiadas para la reactivación del turismo, que considero necesario y que aportan una experiencia única a curiosos y visitantes que nos acercamos a disfrutar del campo en esta época del año.

Que nuestro sector agrario se reinvente constantemente, que innove en todos sus procesos de producción, con maquinaria moderna, y que además sea el eslabón para la buena conjugación de turismo, gastronomía, es una gran alegría para muchos empresarios y para alentar el actual receso económico.

Y no solo se habla de la producción y campos de la lavanda, también de su comercialización. Y existe un lugar de cuyo nombre si quiero acordarme que se llama el Rincón de la lavanda, en Brihuega, donde se comercializan todo tipo de productos sobre la lavanda con una calidad excepcional, como no podía ser de otra forma tratándose de esta planta.

¡Qué suerte tenemos los guadalajareños de tener nuestra pequeña Provenza a tan sólo 30 kilómetros! ¡Nos vemos en los campos de Lavanda!

(*) Economista- gestora adtiva. Ceo Parlorenzo

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