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Nacho Redondo

Nuestro cuerpo es el mejor termómetro para detectar nuestras emociones, nuestros miedos, nuestras frustraciones o nuestras alegrías. Y tanto es así que a veces se despiertan algunas sensaciones o dolencias que están directamente relacionadas con ellas.

En muchas ocasiones nos sentimos tan prisioneros de nuestros pensamientos que se reflejan en nuestro cuerpo y en cómo nos movemos. Ya sabes que la contracción muscular se produce cuando algún músculo aumenta su tensión y por consiguiente hay un acortamiento de sus fibras.

Tenemos sueños de hacer de nuestra vida algo mejor de lo que tenemos, de decidir el camino que queremos para conseguir nuestros objetivos y de disfrutar de forma plena del camino que se abre a nuestro paso. Pero parece que esto nos cuesta una inmensidad.

¿Y si te atreves a cambiar el final, resurgir, respirar y volver a volar? Haz lo que verdaderamente te gusta. Tan solo tienes que tener presente una premisa: no te enfoques en el futuro, no pierdas de vista la maravillosa historia que puedes hacer en el presente para alcanzar todos esos anhelos.

Acostumbrados a que nos digan que podemos cambiar lo cierto es que no siempre podemos hacerlo, ya sea porque tenemos una responsabilidad u otros motivos. Lo que sí que podemos hacer es elegir la actitud con la que vamos a realizar todo aquello que nos corresponde. Desde ahí nos va a ser mucho más fácil conseguir aquellos objetivos que se despertaron en nosotros.

Te voy a contar un pequeño secreto: mi madre hacía todo con amor y buena cara. Era consciente de que tenía que construir desde ahí para que el futuro estuviese al alcance de todos. No siempre le apetecía cocinar, fregar, coser o salir, pero lo hacía de forma divertida para que sus hijos lo viésemos e hiciésemos junto a ella de forma entretenida, además de aprender. Incluso en sus últimos momentos en los que el dolor y malestar le acechaban de forma constante, unido a la inminente despedida, lo hizo poniendo buena cara.

A veces no somos conscientes de aquello que nos desgasta e incluso de lo que no queremos hacer ni escuchar. Tanto es así que actúa como narcótico que nos impide lograr que otras cosas ocurran en nuestro día a día.

Sin embargo, si aprovechas las circunstancias honestamente y pensando en que puedes hacerlo bien, seguro que aparcas más de un miedo para seguir adelante. Y no te confundas, el poder de la mente para negar la realidad no tiene límites, pero el coste de esto es demasiado alto. Lo importante es que tomes consciencia cuanto antes para poder profundizar en tu imagen y buscar la seguridad en ella, sea esta cual sea.

Hay un concepto filosófico sinónimo de imperturbabilidad y acuñado por los griegos que consistía en alcanzar un estado mental para vivir en calma desterrando cualquier pensamiento negativo que les inquietara. Este concepto es la ataraxia que desde el punto de vista filosófico puede parecer atractivo, pero es un verdadero problema mostrar indiferencia hacia todo lo que nos ocurre.

Lejos de este concepto debemos transitar por la vida sintiendo todo lo que nos ocurre y disfrutando de cada uno de los momentos, ya es sabido por todos que la vida a veces viene de lado, pero debemos saber construir en base a poner foco en aquello que queremos experimentar. Merece la pena sentir todo lo que pasa alrededor de la aventura de vivir, con sus luces y sus sombras.

Si se convierte en un poco cuesta arriba aprende a pedir ayuda o simplemente a soltar, lo que te va a permitir relacionarte con tu vida de mejor manera y, a los que tenemos algunos años, a reconciliarnos con ella.

Enchufarte a la vida te permite decidir cómo quieres que sea tu destino, te hace sentir mejor y te permite crear puentes a través de un diálogo interior, intenso y alegre.

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