La nueva Miss Trans España, vecina de Valdeaveruelo, reivindica la visibilización y normalización del colectivo transexual

Enith Sébastien

Ana María Ruiz

Enith Sébastien acaba de ser coronada como nueva Miss Trans España 2022, que se celebró el pasado 26 de octubre en Madrid, organizado por Promodelia. La representante de Guadalajara y Castilla-La Mancha, de 28 años y doble nacionalidad española-uruguaya, afincada en la localidad alcarreña de Valdeaveruelo desde hace tres años, será ahora la encargada de representar a la delegación española en el certamen internacional Queen Trans World 2022, que se celebrará a finales de noviembre en Madrid.
“Amante del arte, la vida y la naturaleza”. Así se describe la nueva Miss España Trans, una persona sencilla, con los pies en la tierra, cuyo objetivo es visibilizar y normalizar al colectivo transexual, uno de los principales objetivos de este certamen, que se ha celebrado por primera vez en España.


¿Cómo te sientes después de haber ganado el Certamen Nacional de Miss Trans España?
Lo que comenzó como un sueño terminó siendo realidad. La sensación es muy bonita. Es cierto que cuando te inscribes en un certamen la finalidad es ganarlo, pero cuando finalmente lo logras es muy placentero. Ahora tengo una gran responsabilidad, porque el colectivo trans en España no solo tiene que estar bien representado a nivel estético en las pasarelas sino también a nivel moral e intelectual.


El nivel de las demás participantes era muy bueno ¿Hubo mucha competencia?
Ha sido muy complicado porque el nivel era muy alto. Había que estar muy preparada. Yo no sabía nada de desfilar por lo que tuve que tomar clases de pasarela, aprender a caminar, a girar. No ha sido fácil el camino, me he estado preparando mucho para esto, era un terreno completamente desconocido, por lo que he tenido que aprender muy rápido. No estoy acostumbrada a andar con tacones. Los entrenamientos eran duros y mis pies sangraban. Pero el esfuerzo ha sido compensado. Ahora estoy entrenando para el certamen internacional porque hay una parte técnica detrás de todo esto que yo desconocía.


El Certamen de Miss Trans no sólo es un escaparate de belleza, sino que es un acto reivindicativo para visibilizar y normalizar al colectivo trans ¿Cuáles son tus herramientas para lograr este objetivo?
Efectivamente, esto es más que un certamen de belleza. Yo poseo tres armas con las que luchar por el objetivo de visibilizar y normalizar la diversidad. Es muy importante la naturalidad como factor indiscutible. También es básica la paciencia. Y, sobre todo, la reeducación social. Con estas tres herramientas se llega muy lejos. Porque si alguien no nos entiende hay que explicarle las cosas de forma natural para que empatice y conozca nuestras reivindicaciones y, sobre todo, que vean que somos personas normales, como los demás, con nuestras circunstancias personales, nuestros problemas, nuestros trabajos, nuestras familias, etcétera.


¿Te has sentido alguna vez discriminada o rechazada por tu condición de mujer transgénero?
Yo, personalmente, nunca me he sentido discriminada, nunca he sentido rechazo porque he tenido mucha fluidez, un interior espiritual y un brillo especial que me hace ser diferente. Yo todo lo he dejado fluir y no me he autodiscriminado. Pero que a mí no me pase no significa que no suceda. Por eso tengo que hablar por otras chicas y chicos a los que sí les ocurre. Y empatizo con ellos porque la discriminación y el rechazo existen. De ahí la importancia de reeducar.


Unos de los lugares en los que habría que insistir en concienciación y reeducación sería en los centros educativos, donde curiosamente y, a pesar de que la diversidad existe, desde las asociaciones LGTBI y + se asegura que cada vez se dan casos de discriminación en edades más tempranas.
Eso es cierto. Afortunadamente en los centros educativos existe la diversidad. Hay familias más o menos conservadoras con diferentes pilares de educación y no todo el mundo puede pensar igual. Pero lo importante es que existe esa diversidad y se habla de ello, por eso es fundamental dialogar y hacer entender que hay otras realidades que hay que respetar.


En estos momentos en los que se está tramitando la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans ¿cuáles son las principales reivindicaciones del colectivo?
Ahora mismo lo que más nos interesa es que se apruebe la Ley Trans para que se pueda abordar la no discriminación desde diferentes ámbitos. Es muy importante conseguir que sea una realidad la modificación del nombre en el DNI. Porque cuando no coinciden los rasgos con el nombre que aparece en cualquier tipo de documentación es cuando empieza la discriminación en los ámbitos social y laboral. Facilitar el cambio de nombre es básico para evitar el rechazo. Hay personas de nuestro colectivo que se sienten realmente mal ante determinadas situaciones, como cuando te llaman para trabajar y tu aspecto no se corresponde con el nombre que aparece en el Documento de Identidad


¿Qué avances traerá la Ley para vosotros?
Lo importante es que haya un marco legal. Que no será al cien por cien eficaz pero algo puede empezar a cambiar y a partir de ahí ir introduciendo mejoras con el objetivo de visibilizar a nuestro colectivo. Se trata de mejorar poco a poco las cosas para normalizar las diferencias y acabar con el rechazo o el desconocimiento de la transexualidad.

Lo triste es que laboralmente siempre se ha asociado al mundo trans con la noche y la prostitución. Todo se percibe muy sexualizado. Y eso no es así.


A nivel social vuestras particularidades como colectivo cada vez se dan más a conocer, pero a nivel laboral ¿Existen todavía muchas barreras?
Lo triste es que laboralmente siempre se ha asociado al mundo trans con la noche y la prostitución. Todo se precibe como muy sexualizado. Y eso no es así. Hay trans trabajando en muchos sectores de forma totalmente normal. Yo, por ejemplo, soy técnica deportiva de patinaje artístico y llevo un club de alto rendimiento en Alcorcón y nunca he tenido ningún problema ni discriminación. Pero hay muchos trans a los que se sigue discriminando laboralmente, incluso solo por su aspecto y no se les da siquiera la oportunidad de demostrar lo que son capaces de hacer. Porque lo que queremos es trabajar y vivir en condiciones de igualdad.


¿Qué les diría a esos chicos y chicas que ocultan su condición y su orientación por miedo al qué dirán o a ser rechazados por el entorno?
Bueno, hablamos de jóvenes y de no tan jóvenes porque hay gente más mayor que está en la misma situación. Lo primero que hay que hacer es romper la barrera mental, que es lo más difícil. Empezando además por las barreras que se pone uno mismo. Si necesitas que los demás te vean y te acepten como tú realmente te sientes, aunque no se corresponda con tu nombre o con tu físico, hay que dar el paso. Normalizarlo uno mismo para despúes normalizarlo a nivel familiar, social, educativo y laboral. Porque vivir infeliz no es vivir. Y cuando das el paso y estás bien contigo mismo, el entorno también se transforma y todo es mucho más fácil.


Después de vivir en Madrid, decide trasladarse a Valdeaveruelo ¿Cómo se adapta a un cambio de vida tan radical y pasar de la vorágine madrileña a la tranquilidad de un pueblo de La Alcarria?
Yo nunca había vivido en un pueblo. Esto es otra historia completamente diferente. Me trasladé hace tres años a raíz de la pandemia y el confinamiento y, la verdad, es que me siento muy relajada. Es una faceta totalmente nueva para mí pero he encontrado con gente muy agradable y con otra visión de las cosas, que me está enriqueciendo mucho. Me siento realmente bien aquí.

Enith Sebastien, coronada como Miss Trans España 2022.
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