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Rafael Cabanillas publica ‘Enjambre’, la segunda parte de ‘Quercus. En la raya del infinito’

Rafael Cabanillas, autor de ‘Enjambre’

C.I

“Triste paradoja la de esta tierra, llamarse Enjambre y estar vacía

Enjambre es una pedanía que depende del municipio de Anchuras, que conforma y mantiene sus casas de piedra y de la que parece que ya nadie se acuerda.

‘Enjambre’ es un grito silencioso de todas aquellas aldeas castellano-manchegas que se quedaron en el olvido, como las costumbres y tradiciones de nuestros ancestros. El autor Rafael Cabanillas lo ha vuelto a hacer, al igual que con ‘Quercus: En la raya del infinito’, ‘Enjambre’ nos traslada a las mismísimas entrañas de todos aquellos que vivieron y continúan viviendo en los pueblos de la España vaciada.

Hay libros que son capaces de emocionar una vez y luego está el caso de ‘Enjambre’, que consigue trasladarte a un pasado, que no ha quedado tan lejano

Rafael Cabanillas Saldaña, originario de Carpio de Tajo (Toledo), es escritor, colaborador de diversas ONGs y Gobiernos, conferenciante, director y guionista y además, un viajero incansable. Y un gran conocedor de nuestra provincia, ya que fue director general de Turismo del Gobierno de Castilla-La Mancha.

‘Enjambre’, es la segunda parte de una trilogía que comenzó con ‘Quercus. La raya del infinito’. ‘Quercus’ va ya por su 4º edición, ha sido un éxito rotundo. Habrá sido muy difícil escribir esta segunda parte

Sí, porque después del éxito del primer libro lo tenía muy complicado. ‘Quercus’ es una novela muy grandiosa y épica, donde pasan cosas terribles, pero sabía que si continuaba con esos mismos personajes y el mismo tono iba a ser un fracaso, habría sido un error porque todas las historias tienen su momento y hay que pensar cosas nuevas, ya sabemos que segundas partes nunca fueron buenas.

Decidí continuar al otro extremo, si esto es grandioso y épico, la segunda parte es modestia y dulzura. En ‘Enjambre’ se expresan los sentimientos de una forma de vida que se nos escapa de las manos, que se nos va. ‘Quercus’ es un grito potente, un alarido, y ‘Enjambre’ es un grito mudo, callado, que a veces son los que a veces mejor llegan al alma porque te toca la fibra, es lo que he intentado y creo que ha salido bien.

El tema principal que se aborda en las dos obras es el de la España Vaciada, en esta segunda parte nos adentramos incluso en lugares más desolados y abandonados porque los protagonistas viven en una aldea prácticamente incomunicados, junto con otra familia con la que no se hablan ¿Estas familias son supervivientes de la España Vaciada?

Sí, efectivamente. En el caso de ‘Enjambre’, lo he actualizado un poco más porque en ‘Quercus’ nos encontramos en la época de la posguerra y aquí estamos en los años 80-90, pero el problema lo tenemos igual: Nos encontramos ante una incomunicación absoluta y el alma de la novela es ese teléfono que se instala en el pueblo.

Es el grito callado de esta gente que son tan ciudadanos como nosotros, que hay que facilitárseles la vida de múltiples maneras para que seguir viviendo en esas aldeas sea atractivo. Cuando me preguntan por el tema de la España vacía yo veo lógico que la gente se marche, sino hay trabajo ni formas de poder vivir dignamente.

Hay zonas, como sucede en la provincia de Guadalajara, que nos encontramos carreteras intransitables para llegar a los pueblos. Tanto que se habla de las nuevas tecnologías y nos encontramos en muchos sitios sin cobertura, sin telefónica… etc.

“Habría que pensar de qué manera se compensa a los ciudadanos que deciden vivir en los pueblos, para que te sea rentable y que puedas decidir quedarte ahí”

Durante todo el libro podemos leer la frase “Triste paradoja la de esta tierra, llamarse Enjambre y estar vacía” ¿Eso explica la elección del título para la novela?

Si miras Anchuras en el mapa encuentras ocho pedanías con nombres muy bonitos, entre ellos encontramos Enjambre, el más perdido en una garganta en la montaña, es un pueblo precioso que hasta hace poco había que llegar a él a través de un camino. Hace poco se que fue gente a arreglar sus casas, pero los que están de forma permanente son estas dos familias.

La radio se presenta como una de las grandes protagonistas de este libro, ya que acompaña a nuestro protagonista durante todo el libro junto con la importancia que tiene la instalación del teléfono en la aldea ¿Es una reivindicación a la llegada de las tecnologías a los pueblos?

Efectivamente, a veces las cosas no hay que decirlas sino que hay que sugerirlas. El alma de la novela es el teléfono que lleva a la radio, en esos años es el mayor avance tecnológico, si eso fuera hoy día ese joven habría tenido internet e imagínate la capacidad de conocimiento que podría haber adquirido.

Esa es la gran metáfora de la novela: El teléfono lleva a la radio y la radio te lleva a cambiarte la vida. En esta España del siglo XXI, uno de los países más desarrollados como la novena economía del planeta, nos encontremos que en el caso de la provincia de Guadalajara haya sitios que no hay cobertura telefónica, que haya cantidad de lugares sin buen acceso a internet… Eso lo dice todo. ¿Qué joven se va a quedar? ¿Qué futuro puede construir?

“Al igual que al protagonista de la novela le salvan las tecnologías de la época que son la radio y el teléfono, si somos capaces de incorporar los servicios, hay esperanza”

Hay que ponerse las pilas porque se habla mucho sobre despoblación pero esto se combate poniendo buenos servicios, es decir, que al final los ciudadanos que han decidido vivir y sostener esas aldeas, naturaleza y costumbres no tengan peor calidad de vida que los urbanitas. Hay una gran oscuridad en todo lo que es el centro de la Península Ibérica que somos la España vacía o vaciada, porque es muy bonito ir a los pueblos y decir qué encanto tiene, qué bonitos los enjambres y las vacas, pero todo eso tiene un coste que no les pagamos. Están manteniendo los paisajes y las costumbres de nuestros ancestros, que tiene un valor extraordinario.

Por ejemplo, para ir a hacerse una radiografía o pasar la ITV se tienen que hacer más de 100 km y pierden todo el día, es un cúmulo de cosas, sobre todo en las cosas más básicas como son la salud, educación, trabajo y cultura. Si yo tuviera calidad de vida con los servicios básicos cubiertos, yo me quedo tan a gusto en una aldea de la provincia de Guadalajara o Ciudad Real, soy más feliz y más sano.

Dejemos de marear la perdiz, que el problema está ya bastante diagnosticado y lo que se exige son soluciones, no se puede tener idénticos servicios pero habría que pensar de qué manera se compensa a los ciudadanos que deciden vivir en los pueblos para que te sea rentable y que puedas decidir quedarte ahí. Si yo pago mis impuestos y no tengo estos servicios, algo tendréis que hacer, es muy fácil.

“‘Enjambre’ es una aldea que existe, es una pedanía de Anchuras, que si en el caso de este municipio ya está perdido e incomunicado, imagínate una pedanía”

‘Enjambre’, segunda parte de ‘Quercus: En la raya del infinito’

Este libro parece que manda un mensaje desolador, pero por el desarrollo a lo largo de la novela vemos un mensaje de esperanza ¿La hay para la España Vaciada?

Al igual que al protagonista de la novela le salvan las tecnologías de la época que son la radio y el teléfono, si somos capaces de incorporar los servicios, hay esperanza. Lo primero sería la generación de empleo riqueza, que pasa lógicamente por las nuevas tecnologías en todos los sentidos, yo vengo diciendo también que como las decisiones se toman a nivel político, resulta que en Francia apenas se da el fenómeno de la despoblación, un poco pero no en la medida que en España.

Yo mandaría a un comisión de políticos a pasar unos meses en Francia para que les digan cómo lo están haciendo, los jóvenes de esos pueblos franceses aman su tierra, los nuestros también la aman porque son sus raíces, pero ellos se quieren quedar y los nuestros no. ¿Cuál es la diferencia? Que en unos te mueres de hambre y en otros no, más claro agua.

Hay esperanza si reaccionamos y nos tomamos el tema muy en serio, igual que se toman otras tan en serio. Los que están manteniendo los paisajes, la naturaleza, costumbres y tradiciones que tienen un valor extraordinario que vienen de nuestros ancestros, de una forma de vida en armonía con la naturaleza, todo lo contrario a la nuestra. Ahí hay unos valores que hay que ensalzar, a esta gente hay que compensarla, porque qué bonito es irse al campo ahora cuando rompa la primavera, pero claro ya lo está haciendo un aldeano allí.

¿En qué te inspiras para estas novelas? ¿Son personajes reales?

‘Enjambre’ es una aldea que existe, es una pedanía de Anchuras, que si en el caso de este municipio ya está perdido e incomunicado, imagínate una pedanía de Anchuras. Eso es Enjambre, yo lo conocí cuando había unas 40 ó 50 familias.

Anteriormente había una escuela que acabó desapareciendo, eso se abandona y acaban dos familias solas que además por esos odios ancestrales de sus antepasados no se hablan, el hijo ni siquiera sabe por qué sus padres no se hablan con la otra familia del pueblo, ni los propios padres se acuerdan. Este libro tiene su parte de realidad, pero mezclada con ficción lógicamente.

Esto es una trilogía ¿Para cuando la tercera parte?

El último libro de la trilogía ya está escrito y estamos con las correcciones, pero de momento estamos centrados en la promoción de ‘Enjambre’. Sí te puedo adelantar en primicia que el título de esta tercera parte será ‘Valhondo’. Seguramente se publicará para finales del verano, cuando se publique este ultimo, saldrá un estuche con la trilogía completa: ‘Quercus’, ‘Enjambre’ y ‘Valhondo’. Las tres son del mismo tema como sabemos, pero se pueden leer de manera independiente.

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