José María Bris Gallego

En una gran parte de Europa y de manera destacada en España, estamos sufriendo fuertes olas de calor, la segunda, más acentuada, que duro 10 días, desde el sábado 9 al martes 18 de julio, con unas temperaturas muy por encima de las habituales en esas fechas y afectando a 40 provincias, siendo las temperaturas más altas la que se dieron en Candeleda (Ávila) 45,4º  y en Montoro (Córdoba) y Badajoz 45º, a partir de la última fecha, bajó algo la temperatura y el calor extremo afectó a menos provincias, anunciando los meteorólogos que ahora entramos en otra nueva ola de calor desde el 2 de agosto: la primera fue en mayo y se nos anuncia la tercera.

La ola de calor del mes de julio ha sido la tercera más intensa en España desde 1975, cuando se empezaron a tomar estos datos. La primera duró 26 días y tuvo lugar en el mes de agosto de 2015, la segunda 16 días, entre julio y agosto del año 2003, esperamos que esta que viene ahora sea más corta, dentro de uno de los cuatro veranos más cálidos que ha tenido España desde 1950, junto con los de 2003, 2015 y 2017.

Dentro de estos cálidos estíos, la imprevisión, el descuido, el incumplimiento de horarios en las labores de trabajo en el campo y las circunstancias favorables para ello han dado lugar a que en España se hayan producido en 2022, 737 incendios forestales en casi todas las Comunidades Autónomas, con un resultado de 228.000 hectáreas forestales quemadas, el 40% de todas las que han ardido en Europa. Aunque no es el año en que mayor número de masa forestal ha sido destruida, ya que analizando los datos desde 1968, la barrera de 400.000 hectáreas se superó en 1978, 1989 y 1994 , siendo 1985 con 484.475 hectáreas la que ocupa el primer lugar.

Los datos nos dicen que en estos últimos 50 años se han producido en España 620.000 incendios forestales, que han quemado 2,5 millones de hectáreas de matorrales y bosques, que representan  el 5% de nuestra superficie total ( 50,5999 millones de hectáreas). Guadalajara no ha podido librarse en este mes de julio de esas catástrofes y hemos tenido importantes incendios en Valdepeñas de la Sierra, donde ardieron más de 3.000 Has. y en Cerezo de Mohernando  2.500 Has., con otros incendios menores en lugares como Auñón , Budia, Driebes…..

En Guadalajara nadie olvida uno de los incendios más cruentos de los que ha habido en España, incendio  que comenzó a mediodía del 16 de julio de 2005, en el término de Riba de Saelices , junto al Valle de los Milagros y a orillas del rio Linares, donde unos excursionistas encendieron una barbacoa a los pies de la ladera donde se encuentra la Cueva de los Casares. En los cinco días transcurridos entre el 16 y el 20, en el que se consideró apagado el incendio, ardieron 10.351,57 Has., de monte arbolado, 2.830,00 de matorral y 154,64 de otras  superficies en 10 municipios de la zona del Ducado de Medinaceli (Ablanque, Anquela del Ducado, Ciruelos del Pinar, Cobeta, Luzón, Mazarete, Santa Maria del Espino, Selas , Tobillos y Villarejo de Medina) , pero lo más horrible del incendio, fue cuando en la tarde del 17 de julio, hacia las 17 horas, murieron 11 bomberos del retén de Cogolludo, sobre del Valle de los Milagros,  en el Rincón del Jaral del término de Santa María del Espino, al “explosionar el monte”, buscando las llamas el oxígeno que les faltaba en el barranco y funcionando  como un “lanzallamas” imparable que se llevó por delante la vida de unos héroes, que luchaban por apagarlo.

Aún no ha acabado el verano, ni las olas de calor, por lo que es de temer que nuestros montes sigan ardiendo en una nación como España, la segunda de Europa en superficie forestal que ocupa el 55% de nuestro suelo, después de Suecia con el 73%. En nuestra provincia representa el 60% de su extensión. El patrimonio forestal de España tiene 18.373  millones de Has. de  monte arbolado, de ellas 7,4 millones son coníferas (pinos,  carrasco, pinaster, silvestre, laricio…); 6,7 millones, frondosas (encina , roble , eucalipto , haya,…) 4,3 millones son mixtas y la zona forestal no arbolada ocupa un extensión de 9.342 millones de hectáreas.

Las cuatro cubren  una enorme superficie, pero las convertidas en ceniza comienzan  a cambiar el color de muchos municipios del medio rural de esa España vaciada, para algunos también olvidada, que necesita soluciones urgentes para disminuir la quema de sus montes, la pérdida de sus paisajes verdes, la forma de vida de sus habitantes… El conseguirlo es una de las metas por las que debemos seguir luchando y ayudando a los que han sufrido esos desastres de la naturaleza.

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