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Resu Lorenzo (*)

Aún tarareo la canción de las funciones teatrales de la gran y pizpireta artista Lina Morgan, que siempre decía: “agradecidos, y emocionados, solamente puedo decir: Gracias por venir”. Pues así es mi sentir este fin de año, agradecida por todo lo vivido y lo que nos queda por vivir. Y emocionada por este año nuevo 2022, que llega para saborear las pequeñas cosas de la vida que harán grandes nuestros días. Entre vítores, canciones, felicitaciones, fuegos artificiales, abrazos y cotillones, la palabra más bonita para terminar un año que se va y otro que comienza es, gracias.

La expresión latina “gratias agere” es uno de los actos más comunes en todos los países del mundo. Cuando visitas cualquier lugar, una de las palabras que primero conoces es gracias, para así cuando vas a un restaurante o a cualquier tienda puedas expresar el reconocimiento a los demás. ¿Quién no conoce obrigado en portugués, merci (francés), thank you (inglés) o grazie de nuestros vecinos los italianos?

Un simple “gracias” puede ser la llave maestra para abrir muchas puertas, el lápiz para pintar una sonrisa, la barita mágica para reconocer la bondad de quien te hizo un favor. Dar la gracias no cuesta dinero, no hace falta tener conocimientos previos, ni pedir permiso para ello. Me reconforta expresar mi agradecimiento a ti, lector, por leer estas palabras que fluyen de un folio en blanco, desnudo todas las semanas vestido de la mejor versión para compartir experiencias, conocimiento, vivencias y actualidad. Gracias a todas las personas que con su actitud muestran ser maestros en nuestras vidas, tan solo hay que observar. Los encuentras inesperadamente porque algo tienen que enseñarte, y como dice el proverbio asiático: “cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”.

Gracias a quien me enseñó el poder de la perseverancia que todo lo consigue, la disciplina para cumplir objetivos con el esfuerzo diario, el amor incondicional para llenar la verdadera esencia del corazón, la diversión, reír, sonreír para ser el mejor clown del circo de la vida y disfrutarlo. Gracias por tu complicidad infinita, por las miradas que todo lo dicen, por la llamada de teléfono en el momento perfecto, por tu amistad. A ti, por tu escucha, tu buena crítica, sabios consejos y la palmada de aliento para seguir transmitiendo la energía primaria que cada uno tenemos en nuestro ADN. Gracias familia, compañeros de trabajo, clientes, amigos, mi equipazo de empresarios, por vuestra confianza y por permitirme ser y estar.

Tenemos miles de horas para llenar con momentos, historias, aprendizajes, sonrisas… ¡disfrútalo y agradece! Pues el reloj algún día ya no tocará las campanadas, pondrán en la función de tu vida no hay billetes: Fin. Antes que todo esto ocurra agradece, vive, crea tus sueños para que se cumplan. ¡Ah y recuerda siempre, que las personas llegan a tu vida para regalarte algo, por ello recuerda decirles: ¡Gracias por venir!

(*) Economista- gestora adtiva Ceo Parlorenzo

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