El Decano repasa la historia del Servicio de Aerostación Militar cuando se cumple el 125º Aniversario de su creación

Globos aerostáticos fotografiados en Guadalajara el 23 de marzo de 1904.

M.P.

El  Ministerio de la Guerra fue consciente en el año 1884 de la utilidad de los globos aerostáticos en las tareas militares de observación lo que condicionaría la creación del Servicio de Aerostación Militar dependiente de la Cuarta Compañía del Batallón de Telégrafos. Posteriormente, en 1896, pasó a ser un órgano independiente y fijó su sede en Guadalajara donde se construyó un parque de aerostación. La capital arriacense se convertía así en cuna de la aviación militar española.

El Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara daba luz verde con la unanimidad de todos los grupos políticos a una moción presentada por el Partido Popular y Vox para celebrar el 125 º Aniversario de la creación de este Servicio en Guadalajara, que se cumple este año.

En 1884,  bajo el reinado de Alfonso XII, un Real Decreto de 15 de diciembre crea el Servicio Militar de Aerostación con el fin de emplear globos en tareas de observación militar. Doce años más tarde, en 1896, el entonces ministro de Guerra, Marcelo Azcárraga, decidió crear una unidad independiente y un Parque de Aerostación en Guadalajara. Por aquel entonces Azcárraga no era consciente de que con esta decisión estaba asentando las bases de la aviación militar española.

El sitio elegido para albergar esta institución fue el cuartel de San Carlos, dedicado a Colegio de Huérfanos de Guerra y el pabellón exento del mismo cuartel, actualmente delegación de Defensa, mientras se construían los edificios necesarios en el propio Parque de Aerostación en el Polígono de Maniobras del Cuerpo de Ingenieros, situado junto al actual barrio de Los Manantiales. Hoy son pocos los edificios que quedan en pie, apenas un par, situados en las inmediaciones del Centro de Salud “Los Manantiales”.

El funcionamiento de estas instalaciones estuvo fuertemente marcado por el carácter de su director, el comandante Pedro Vives Vich, brillante oficial de ingenieros formado en la Academia de Guadalajara, a quien la historia de la aviación española tiene como el creador efectivo de la Aeronáutica Militar en España. Vives Vich no tenía experiencia en vuelos con globo aerostático por lo que tuvo que viajar a Paris en 1897 para obtener el título de piloto. En él recaería la función de formar futuros pilotos para el parque guadalajareño.

El número 44 de la  publicación contemporánea La Ilustración Española y Americana en el artículo “Prácticas de Aerostación Militar” se hace eco del primer material con el que contó el parque adquirido en el año 1889 cuando el Servicio de Aerostación todavía dependía de la Cuarta Compañía del Batallón de Telégrafos: “En este año se adquirió en París un tren de campaña sistema Yon que constaba de carro generador de hidrógeno, carro torno de vapor con maniobra de cable para las ascensiones cautivas y otro para el transporte de material aerostático, compuesto de un globo esférico de seda de 662 metros cúbicos de capacidad, con todos sus accesorios, dispuesto para ascensiones tanto cautivas como libres, y otro de forma y material iguales, de 113 metros cúbicos de capacidad, para señales”.

La compra del primer material aerostático se vio retrasada por las dificultades económicas de la guerra de Cuba en 1898, que se recrudece al intervenir los Estados Unidos contra España. La resolución de ésta permite continuar en 1899 con la construcción del parque. Es entonces cuando tras el estudio meteorológico pertinente se pone en evidencia que los vientos habituales en Madrid y Guadalajara son demasiado fuertes para la utilización de globos esféricos cautivos. 

La Ilustración Española y Americana explica cómo resolvieron este inconveniente con la adopción del globo de observación alemán, el cometa Parseval-Siegsfeld: “Este globo que merece el nombre de cometa por la cola de la que está provisto y modo de funcionar, es preferible al globo esférico que no puede elevarse cuando reina el viento porque se abate sobre el suelo, como ha sucedido en repetidas ocasiones a los ingleses en la guerra de Transvaal, mientras que el primero se mantiene en el aire aun con velocidades de viento muy grandes”

La primera ascensión de un globo cometa en Guadalajara se realizó el 2 de diciembre de 1900. Fue una ascensión cautiva y el gas de ese globo fue utilizado para la primera ascensión de tipo libre el 11 de ese mismo mes, en un vuelo con dirección a Alcalá de Henares con una duración de tres horas.

En el año 1901 el Parque de Aerostación de Guadalajara poseía dos globos cometas y dos esféricos. Este mismo año entra en funcionamiento la Escuela Práctica y muchos ingenieros acuden aquí a hacer sus vuelos.

El Servicio de Aerostación tuvo un papel destacado en 1909 durante el conflicto de Marruecos, en misiones de observación, reglaje de tiro de artillería, cartografía y reconocimiento aéreo.

El 28  de febrero de 1913 se creó el Servicio de Aeronáutica Militar con dependencia de la Sección de Ingenieros del Ministerio de la Guerra, lo que constituyó el nacimiento oficial de la Aviación Española. Sin embargo no será hasta 1923 cuando la Aeronáutica Militar recibió su estandarte, en un acto que tuvo lugar en Guadalajara.

El 20 de junio de 1923 el infante Juan de Borbón hace entrega del Estandarte del Batallón de Aeroestación al coronel de Ingenieros Cesáreo Tiestos..

“El España”, primer dirigible español

El primer dirigible español fue construido en el Servicio de Aerostación Militar del Ejercito en Guadalajara en 1905. Su creador y el director de las tareas de montaje fue Leonardo Torres Quevedo, un importante inventor autor de otros artefactos como el telekino o el teleférico. En las tareas de construcción le ayudó el capitán Alfredo Kindelán, quien después se convertiría en un famoso general.

“El España” (así se llamó al novedoso dirigible)  se concluyó con éxito y realizó numerosos vuelos de  exposición y prueba. Su nuevo diseño solucionaba el grave problema que había hasta entonces de suspensión de la barquilla, incluyendo un armazón interior de cables flexibles que dotaban de rigidez al dirigible por efecto de la presión interior. Con ello se consiguieron las ventajas de un armazón rígido, evitando su fragilidad y otros inconvenientes.

Los restos de la fábrica de la Hispano vienen recogidos en la Lista Roja del Patrimonio.

Hacia la conquista de la aviación

La Hispano-Suiza levantó en 1917 una fábrica para construir material móvil y motores en Guadalajara. La fábrica de automóviles y material de guerra contrató a Eduardo Barrón, quien estaba al mando de los Talleres de Aviación Militar en Cuatro Vientos (Madrid),  para dirigir la sección  de aviación, donde diseñó dos prototipos. La fábrica no fue inaugurada hasta el año 1920 en un acto presidido por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Más tarde sufre una ampliación y se convierte en la Hispano-Aircraft.

En 1927 la Hispano se mete en el campo de la formación  con la Escuela de Transformación de donde salen nuevos pilotos.

La llegada de la II República deja a la empresa sin uno de sus mejores clientes, Alfonso XIII y la fábrica de Guadalajara se vende al grupo Fiat, quedándose con la fábrica de aeronaves.

Cuando en 1939 finaliza la Guerra Civil, los talleres de la Hispano en Guadalajara, bastante desmantelados por lo avatares de la guerra, continúan cerrados y dejan de funcionar para siempre en beneficio de la fábrica que la marca tiene en Sevilla.

De la fábrica guadalajareña salieron, al menos, ocho modelos diferentes de aeronaves desde 1920 hasta 1939.

El Ayuntamiento de Guadalajara aprobó en 2017 una moción para solicitar a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de este monumento del patrimonio industrial de la ciudad que se encuentra en la Lista Roja del Patrimonio.

El taller de globos aerostáticos o Cuartel del Henares en el barrio de Manantiales fue rehabilitado y convertido en un centro de la familia.

Un museo de la aerostación para la ciudad

Los distintos grupos políticos han manifestado en algún momento su intención de crear un museo de la aerostación en Guadalajara para llenar la carencia de espacios museísticos en la ciudad y rememorar ese pasado glorioso que tuvo la capital en el nacimiento de la aviación militar española, aunque con el paso de los años la propuesta haya caído en el olvido. En este sentido Jesús Alique (PSOE), durante su periodo de alcalde de Guadalajara entre 2003 y 2007 manifestaba haber comenzado los trámites para la cesión de la Fábrica Hispano-Suiza, perteneciente a la familia Mateu y Antonio Román (PP) también recogía esta misma propuesta para la torre del antiguo aeródromo.

Hace tiempo que no se habla de esta iniciativa, aunque en 2016 la Universidad de Alcalá de Henares y el Ministerio de Defensa presentaban en el Museo Provincial del Palacio del Infantado la exposición: “Los orígenes del control aéreo. Los ingenieros militares pioneros de la aeronáutica española“. Un evento que aprovecharon para volver a poner sobre la mesa la recuperación de los espacios que asentaron las bases de la aeronáutica española, aún en pie, para generar un Eje Aeronáutico que conectara el Taller de Globos Aerostáticos, convertido hoy en Centro de la Familia en el Barrio de Manantiales, el Chalet de Pilotos y la fábrica de la Hispano con fines de investigación y divulgación de este importante capítulo de la historia de la ciudad. 

Al museo no le faltarían fondos, ya que el Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de la Diputación Provincial posee una colección de fotografías relacionadas con la aerostación y todavía quedan en pie algunos edificios vinculados con esta actividad. Además, en el Museo de la Aeronáutica existe una colección de motores, muchos de los cuales son ejemplares de la Hispano, y piezas tan relevantes como las del cometa Parseval “María Cristina”, adquirido en 1900 por el Servicio de Aerostación guadalajareño.

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