Un gol casi sobre la bocina del Huesca le dio al victoria ante el Balonmano Guadalajara en un partido con un final loco (30-31).

Las caras tras la derrota reflejaban la frustración morada. Foto: JJOD.

Juanjo Ortega

Restan 33 segundos para el final cuando Mariano Ortega, técnico del Balonmano Guadalajara, solicita tiempo muerto. El marcador refleja un empate a 30 ante el Bada Huesca, revelación del presente curso, y el entrenador alcarreño prepara con sus pupilos la que puede ser jugada clave.

Sin embargo, la pizarra salta por los aires y los locales pierden su tercer balón consecutivo en ataque. Asier Nieto se presenta sólo ante Jota Hombrados y estrella su lanzamiento en el palo. Restan 19 segundos y los locales tienen otra nueva oportunidad para llevarse la victoria… Pero vuelven a perder el balón y ya sí, a seis segundos del final, Adriá Pérez marca y deja helado al David Santamaría. Ese fue el final loco e inexplicable que se vivió en el choque aplazado de la 19ª jornada.

Antes, mucho antes, habían pasado muchas otras cosas. No sabemos si fue por el hecho de volver a ver público en las gradas o si por el subidón del triunfo del sábado pasado, pero lo cierto es que el Balonmano Guadalajara arrancó la cita muy enchufado atrás. Quizás fue por la envidia sana de la actuación determinante de su colega de portería en la cita previa o, seguramente, porque la calidad le sobra por muchos años que cumpla. El caso es que Jota Hombrados se convirtió en un muro infranqueable para los oscenses.

Salvo el gol inicial a los 55 segundos de partido, el Bada Huesca no encontró la red contraria hasta superados los ocho minutos y medio.

Lamentablemente el Balonmano Guadalajara no explotó esta circunstancia y dejó vivo a un equipo que ha demostrado durante lo que llevamos de curso que recursos no le faltan. Para colmo, Espinha, el arquero visitante, se enchufó a la contienda deteniendo un siete metros a Arthur Pereira.

Esa fue la consecuencia de la segunda exclusión aragonesa, exclusión determinante ya que, pese a jugar en inferioridad, el Huesca generó un 0-2 en ese intervalo poniéndose por primera vez por delante en el marcador (6-7, minuto 15)

A partir de ahí, arrancó una nueva cita. Jota y Espinha seguían gozando de protagonismo, pero la principal preocupación en la grada alcarreña era ver cómo el ataque no carburaba. Y no sería porque el técnico, Mariano Ortega, no buscó alternativas. Las rotaciones en las diversas posiciones eran muy superiores a las del pasado sábado, pero cada gol costaba un mundo.

Ello permitió al Bada Huesca marcharse a vestuarios dos goles arriba, 14-16.

El público volvió a las gradas del Santamaría. Foto: JJOD.

La charla del descanso fue mano de santo para un Balonmano Guadalajara. En la segunda mitad, las porterías parecían inmensamente más grande ya que los goles entraban con mucha más facilidad. De hecho, en apenas cinco minutos, los morados celebraban cinco goles. Claro está que Huesca se sumó a la fiesta ofreciendo una segunda mitad con un intercambio de golpes. Un par de paradas de Jota parecieron lanzar a los morados, pero apareció en escena el tercer meta de los oscenses, Broto, para mantener a los suyos.

Otro paradón de Jota a 56 segundos del final parecía asegurar como poco el empate y acercaba la victoria. Ortega agotó todos los segundos que pudo antes de llamar a capítulo a los suyos y preparar esa última jugada que no lo fue. Porque el Balonmano Guadalajara se empeñó en perder la bola en los últimos minutos y el Huesca, a base de intentarlo se llevó un triunfo que por momentos pareció que nadie quería.

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