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Resu Lorenzo (*)

¿Estás siempre conectado? ¿Vives pegado al móvil, al ordenador? ¿Te has preguntado alguna vez cuántas palabras y PDFs lees al día? Dedicamos más de cinco horas de teléfono, recibimos más cientos de mensajes al día, notificaciones de WhatsApp. Gestionar esta información no es fácil, y por ello, en ocasiones, sufrimos sobrecarga de información. Una sobrecarga que puede estar matando tu productividad.

Estar siempre conectado, tener la necesidad de contestar cada mensaje al minuto, querer conocer toda la actualidad y todo lo que pasa a nuestro alrededor, etc. Nos puede crear una sensación de estar sobrepasados, de no poder manejar la información, o incluso de hacer un consumo de ésta negativo, y sin prestarle atención.

Cuando esto pasa, cuando vives angustiado, tienes estrés te cuesta profundizar en aquello que de verdad importa, que necesitas y que quieres aprender, y ya no sabes qué hacer. El primer paso, debe ser admitir que te has intoxicado de información, o lo que es lo mismo sufres infoxicación.

Este concepto existe desde el año 2000. ¡Cómo no iba a existir si somos la Sociedad de la Información! Pero ojo, necesitamos hacer un buen uso de ella. La infoxicación ocurre cuando la información que recibes es mayor a la que puedes digerir, produciéndote sensaciones negativas, tenemos tantas “fuentes” de información que al final no sabes a qué atenerte, o a que creer; y aunque os parezca increíble, esto ocurre en el mundo de la asesoría.

Os pongo un ejemplo: algunos clientes llegan a Parlorenzo cansados de llamar a una puerta y otra, solicitando información por internet y recibiendo la misma y la contraria, lo que al final además de ser confuso, reduce profundamente la productividad de sus negocios.

Aunque la infoxicación no es un problema reciente, se ha extendido de manera generalizada debido a la aceleración digital que estamos experimentando en la actualidad. En un mundo digitalizado, la distribución de información ha crecido exponencialmente al democratizarse su producción. Hoy en día cualquiera con un perfil en redes sociales y un smartphone puede compartir información, sin comprobar si es veraz o no.

Pero no temáis, hay solución para la infoxicación. Por ejemplo, hay algunos consejos que te podemos dar como: evitar seguir a esos perfiles cuya cabeza de cartel son gurús que prometen hacerte rico en menos de un año, o de enseñarte la clave de la felicidad.

También, puedes hacer un uso eficiente de tu móvil. Para ello, deja de descargar decenas de aplicaciones móviles que sólo te llevan a perder el tiempo. Ocúpalo con app que realmente necesites, y huye de aquellas modas que sólo buscan vaciar tu bolsillo, sin aportar nada de valor a tu negocio.

Cuando creas un perfil sigue a uno o dos especialistas que te gusten, que compartan contenido valioso para ti, y olvídate de los cantos de sirena.

Y, dos cuestiones más importantes: cuando estés trabajando desactiva las notificaciones, y responde los correos y mensajes importantes solo en horas específicas del día.

Por último, sé consciente y crítico con todo lo que consumes. Tomate tu tiempo para comparar y contrarrestar la información. En Internet es muy fácil confundir algo falso cómo cierto.

Dedica una parte de tu tiempo a buscar fuentes de información de calidad y consumirla. Con la práctica sabrás distinguir qué información es fake news y cuál es la buena, relevante y valiosa.

(*) Economista- Gestora Adtiva. Co-fundadora de Parlorenzo

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