Las aves criadas en cautiverio viven su particular “estado de alarma” por pandemia con el propósito de establecer un cordón sanitario que evite la propagación del virus H5N1 de la gripe aviar, en un contexto en el que el riesgo de contagio se incrementa exponencialmente por los movimientos migratorios, teniendo en cuenta el repunte de casos en aves silvestre en el resto de Europa, especialmente en Francia y Alemania.
En el caso concreto de Castilla-La Mancha, la Dirección General de Ordenación Agropecuaria ha aprobado, mediante resolución del 7 de noviembre de 2025, un paquete de medidas sanitarias excepcionales, entre las que destaca el confinamiento de las aves, para evitar la introducción y propagación del virus, también conocido como la influenza aviar en la región.
De acuerdo con los últimos datos estadísticos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación correspondientes al año 2024, en Guadalajara existirían 5.126.895 aves ponedoras, de las cuales 5.017.709 son gallinas de cría en jaula y en suelo para producción comercial y 89.835 de cría campera y producción ecológica para comercio y autoconsumo. Guadalajara y Toledo con 5.126.895 gallinas, son las provincias con más volumen de aves ponedoras de Castilla-La Mancha. En el conjunto de la región existirían 12.143.810 aves ponedoras, de las cuales 12.142.279 son gallinas, cuatro pavas, 1.504 patas y 23 ocas.
En cuanto a las explotaciones de pollo para para carne, a fecha de 1 de abril de 2025, existen en Castilla-La Mancha cuatro granjas de selección, 25 de multiplicación, 368 granjas de producción y 11 de cría.
La resolución establece, entre otras, las siguientes disposiciones:
Prohibición del uso de aves de los órdenes Anseriformes (patos, gansos y cisnes) y Charadriiformes (gaviotas y otras aves acuáticas) como señuelo.
Prohibición de criar patos y gansos junto a otras especies de aves de corral.
Suspensión de la cría al aire libre de aves de corral, salvo que se utilicen telas pajareras u otros dispositivos que impidan el contacto con aves silvestres y que la alimentación y agua se suministren bajo refugio.
Prohibición de proporcionar agua procedente de depósitos accesibles para aves silvestres, salvo si se trata previamente.
Obligación de proteger los depósitos de agua exteriores utilizados por motivos de bienestar animal.
Prohibición de presencia de aves de corral o cautivas en ferias, certámenes ganaderos, exhibiciones y otras concentraciones similares. Se exceptúan los establecimientos autorizados para venta de aves de compañía o comercio minorista.
Estas medidas se han adoptado tras el aumento de focos detectados tanto en aves de corral como en aves silvestres en diversas comunidades autónomas, así como por la aparición reciente de grullas comunes muertas en humedales de la región. Tal y como recoge la propia resolución, durante los últimos meses, España ha registrado 14 focos de influenza aviar altamente patógena en aves domésticas, distribuidos en en Badajoz (1), Toledo (2), Guadalajara (1), Valladolid (7) y Madrid (1). Asimismo, se han detectado 72 focos en aves silvestres en Aragón, Navarra, Andalucía, Extremadura, Galicia, Asturias, País Vasco, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Cataluña y 5 focos en aves cautivas en País Vasco, Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana.
La organización SEO/Birdlife ha publicado un mapa en el que reporta en torno a 60 episodios confirmados o sospechosos de gripe aviar en aves silvestres en España, según el cual, en la provincia de Guadalajara se habrían detectado a finales de octubre diez cadáveres de grulla en la Laguna del Rubio de Campillo de Dueñas, en el Señorío de Molina de Aragón.
Muy cerca, en la laguna de Gallocanta, situada entre las provincias aragonesas de Teruel y Zaragoza, se registraron a mediados de noviembre en torno a un millar de grullas afectadas, además de algunos ejemplares de otras especies (tarros blancos, flamencos o algún busardo ratonero). Un foco que podría haberse propagado a los humedales cercanos de Campillo de Dueñas y La Yunta, en la provincia de Guadalajara donde, según fuentes locales, han aparecido algunos cadáveres de grulla, aunque estos episodios no han sido registrados por SEO/BirdLife
Otro foco cercano se encontraría en el embalse de Buendía, en la provincia de Cuenca, donde la organización contabilizaba un número indeterminado de grullas muertas el pasado 12 de noviembre.
La influenza aviar es una enfermedad incluida en la lista de declaración obligatoria de la Organización Mundial de Sanidad Animal y de la Unión Europea por lo que cuenta con protocolos específicos recogidos en la normativa comunitaria. No obstante, la Ley 8/2003 de sanidad animal habilita a las comunidades autónomas para adoptar medidas extraordinarias de salvaguarda ante riesgos inminentes.
Tal y como explica el delegado provincial de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Santos López, después del episodio reportado en el mes de septiembre en El Pozo de Guadalajara, donde se sacrificaron más de 37.000 gallinas, no se han registrado nuevos casos en entornos ganaderos, aunque en Yebes, días más tarde, se detectaban varios patos infectados en el lago artificial de la urbanización de Valdeluz.
En el caso del Pozo de Guadalajara, se detectó un brote del virus H5N1 en una explotación de recría destinada a producción de carne. Ante la sospecha, se activó de manera inmediata el protocolo sanitario: se inmovilizó la granja y se determinaron zonas de protección y vigilancia en radios de 3 y 10 kilómetros respectivamente. Finalmente, el censo completo de 37.300 gallinas fue sacrificado y sus restos destruidos. Además, se retiraron camas, pienso, estiércol y demás materiales que pudieran servir de vehículo del virus, y se emprendió una investigación epidemiológica para rastrear posibles movimientos de personas, animales o materiales que puedan haber originado el foco.
Por otro lado, en el parque Valdeluz, en la localidad de Yebes, se detectó la presencia de patos infectados por gripe aviar, lo que motivó la clausura inmediata del lago. Las aves fueron recogidas y analizadas, confirmándose la infección. Las autoridades activaron el protocolo de sanidad animal y controlaron a las personas que pudieran haber tenido contacto con los animales, con el objetivo de evitar nuevos contagios o diseminación.
Según el delegado, la Administración no tiene capacidad para actuar sobre la fauna silvestre en este sentido, pero sí sobre las aves que se crían en cautiverio y están incluidas en el Registro General de Explotaciones Ganaderas (REGA) “con medidas preventivas que se han adoptado desde el Ministerio y la Consejería para confinar a las aves domésticas, con el fin de que no se puedan mezclar con las aves silvestres, que son las que están contagiando el virus de la gripe aviar”, comenta el delegado.
Santos López valora la magnitud de esta medida preventiva y su proceso de aplicación desde el Ministero a las Comunidades Autónomas porque, aunque no se han producido más casos, “mañana no sabemos lo que puede pasar, por lo que toda la prevención es buena”.
Las medidas, explica López, se alargarán hasta finales de febrero con la expectativa de que la llegada del frío ponga fin a los movimientos migratorios y, con ello, se reduzca al riesgo de contagio.
El responsable provincial de Agrilcutura recuerda que el virus de la gripe aviar no suele afectar al ser humano “a no ser que se tenga un manejo excesivo con estas aves”, pero sí puede afectar a las explotaciones y a la biodiversidad.
Tal y como explica Adrián Lorente, veterinario especializado en cabañas ganaderas en el Señorío de Molina, el H5N1 es un virus específico de aves “por lo que el salto de un ave a otra es muy fácil, pero hacia otra especie es más complicado. Se ha demostrado el salto a vacas, gatos o zorros, pero es algo anecdótico y muy difícil, ya que el mecanismo de replicación del virus está adaptado para la fisiología de las aves. Las aves tienen un sistema respiratorio diferente al de los mamíferos y este virus está adaptado a ese ambiente”.
Cuando esta zoonosis logra cruzar la barrera entre especies, explica el veterinario, los síntomas que presenta en las personas pueden variar desde cuadros leves similares a una gripe estacional hasta infecciones respiratorias graves.
En la mayoría de los casos documentados, los primeros signos incluyen fiebre, tos, dolor de garganta y malestar general, un conjunto sintomático que resulta difícil de diferenciar de las infecciones respiratorias habituales del invierno. También se han registrado dolores musculares y de cabeza, así como una notable fatiga.
Los casos más graves pueden evolucionar hacia neumonía, dificultad respiratoria y complicaciones que requieren atención hospitalaria. La gravedad depende en gran medida de la cepa del virus —algunas son altamente patogénicas—, el estado de salud previo del paciente y la rapidez con la que se inicie el tratamiento.
Aun así, los epidemiólogos insisten en que la transmisión a humanos es poco común y, por ahora, limitada a situaciones muy específicas de exposición, tras un contacto estrecho con aves infectadas o con superficies contaminadas por sus secreciones.
No existe evidencia de una propagación sostenida entre personas, y las autoridades recomiendan mantener las medidas de bioseguridad habituales: evitar el contacto directo con aves enfermas o muertas, extremar la higiene y seguir las indicaciones de vigilancia sanitaria.
La gripe aviar se mantiene como un problema persistente en Europa desde hace varios años, con brotes recurrentes que han obligado a sacrificar millones de aves de corral y silvestres. Según los últimos datos del MAPA del 17 de noviembre, desde el 1 de julio de 2025 se han detectado en Europa un total de 209 focos en aves de corral, 50 en aves cautivas. Los casos se elevan considerablemente en la avifauna silvestre con un total de 1.512 focos, principalmente en Alemania, Francias y Países Bajos. “El brote de gripe aviar se ha ido extiendo a nivel internacional y, coincidiendo con los movimientos migratorios de aves, ha llegado a España”, explica el veterinario.
El experto recuerda que España es uno de los principales productores de carne de pollo y huevos, “por lo que tenemos que hacer controles sanitarios para conseguir que nuestra cabaña ganadera esté sana y para que la enfermedad no suponga una barrera comercial de cara a la exportación a otros países”.
Las granjas de aves, indica, son explotaciones controladas donde la aparición de animales infectados desencadena el sacrificio automático de la cabaña, por lo que para el veterinario son ambientes fáciles de manejar a nivel sanitario. “Los veterinarios encargados de gallineros o de las aves van a extremar las medidas de seguridad y ante cualquier sospecha de un animal van a hacer un análisis laboratorial para confirmar si hay un brote o no lo hay”. La incertidumbre se puede plantear en las aves silvestres, por lo que Lorente destaca la importancia de cumplir con las reestricciones planteadas por la resolución de la Consejería para evitar contagios.