El conjunto morado igualó 1-1 frente al Pontevedra CF en Pasarón y encadena ya diez jornadas consecutivas sin conocer la victoria
Si algo tiene esta categoría es que no concede treguas. Cada semana exige competir al límite, gestionar emociones y agarrarse a cada detalle para intentar salir del bache cuando las cosas no acompañan. Ayer, en Pasarón, el CD Guadalajara volvió a intentarlo con todo, pero acabó regresando a casa con la sensación agridulce de un punto que sabe a poco. El empate ante el Pontevedra (1-1) amplía una racha que se resiste a romper, aunque al mismo tiempo deja la percepción de que el equipo está vivo y tiene capacidad de competir en cualquier escenario.
Un inicio serio con premio
El Dépor entró bien al partido. Ordenado, intenso en la presión y con intención de atacar los costados, encontró pronto la forma de incomodar a un Pontevedra que arrancó algo más dubitativo. Los centros laterales de Neskes fueron el primer aviso de una puesta en escena que reflejaba propósito y personalidad pese al ambiente y a la lluvia que acompañó durante gran parte del encuentro.
Y ese buen hacer tuvo su recompensa pasada la media hora. Un balón largo de Samu Mayo encontró la carrera de Julio Martínez, que ganó la espalda a la zaga granate y se plantó en el área con ventaja. El delantero, generoso, levantó la cabeza y puso un pase atrás que David Amigo solo tuvo que empujar para abrir la lata (31'). Un gol que hacía justicia a lo visto hasta ese momento y que reforzaba la idea de partido que buscaban los de Pere Martí.
Reacción local antes del descanso
Sin embargo, la alegría duró poco. El Pontevedra, herido en su orgullo, dio un paso adelante y encontró el empate en los minutos finales de la primera parte. Joao Resende, muy activo por banda izquierda tras un cambio de posición con Luisao, recortó hacia dentro y soltó un disparo potente en el primer palo que sorprendió a Amador (43'). Un golpe que equilibraba el marcador justo antes del paso por vestuarios y que dejaba todo abierto para la reanudación.
Un segundo tiempo más abierto y con alternativas
La segunda mitad fue un intercambio constante. Los dos equipos, conscientes de que el empate no solucionaba demasiadas cosas, dieron un paso al frente y el choque se convirtió en un ida y vuelta en el que cualquier detalle podía decantar la balanza. El Dépor rozó el segundo en un córner cabeceado por Toño Calvo, mientras que Amador tuvo que intervenir con reflejos para desviar un disparo de Montoro que se envenenó en el aire.
Las sustituciones dinamizaron el duelo, sobre todo en el tramo final, donde aparecieron las ocasiones que pudieron cambiar el guion del encuentro. En el 88’, Ablanque tuvo en su cabeza la oportunidad de oro: un remate a bocajarro tras un saque de esquina que obligó a Edu a firmar la parada de la noche. La respuesta local llegó acto seguido mediante un testarazo de Alain Ribeiro que se marchó rozando el poste entre protestas del banquillo gallego por un posible penalti que el colegiado no consideró.
Un punto que sabe a poco
Al final, reparto de puntos y sensación de oportunidad perdida para un CD Guadalajara que hizo méritos suficientes para llevarse algo más, especialmente por su tramo final. Aun así, el equipo dio la cara, mostró personalidad en un escenario imponente como Pasarón y sigue sumando mientras busca el impulso definitivo para revertir la dinámica. El próximo domingo, ante Osasuna Promesas en el Pedro Escartín, llegará una nueva oportunidad.