La Asociación de Venezolanos en Guadalajara vive la situación de su país entre la alegría, el temor y la incertidumbre
Tras el ataque de EEUU a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, los acontecimientos cambian cada día en un país que vive la situación entre la alegría, la incertidumbre y el temor ante lo que pueda pasar de ahora en adelante.
El Decano de Guadalajara ha conversado con Jasleny Pirela, presidenta de la Asociación de Venezolanos en Guadalajara (Asovenguada), quien ha relatado cómo se siente esta comunidad ante un hecho que promete cambiar para siempre la historia de Venezuela y cómo están viviendo allí sus familias todo lo que está sucediendo.
La noticia del inicio de la liberación de un número importante de presos políticos -nacionales y extranjeros, entre ellos cinco españoles- por parte del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, hermano de la nueva jefa de Estado, Delcy Rodríguez, ha sido recibida con gran alegría por los venezolanos residentes en Guadalajara: "Estamos muy, muy, muy emocionados. No hay petróleo que pague la felicidad que estamos sintiendo con esta noticia, las imágenes hablan por sí solas", afirma Jasleny.
Añade además que "representan la libertad, no sólo para los presos, si no para toda la nación, son muchas familias destruidas, esto apenas va comenzando, tenemos fé de que la luz al final del túnel se volverá un sol radiante que nos ilumine a todos por igual". No obstante, recuerda que "aún quedan presos por liberar y por ellos seguimos orando. ¡Exigimos la libertad de todos!".
Como ejemplo del dolor que se ha vivido en su país y de las atrocidades cometidas por el régimen de Nicolás Maduro, una cuenta de Instagram creada por venezolanos en el exilio relata cómo es la vida en el Helicoide, un edificio ubicado en la parroquia San Pedro, en Caracas, utilizado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) como centro penitenciario, conocido como uno de los centros de tortura más grandes de América. Les reproducimos parte del contenido de las publicaciones de esta cuenta. Las imágenes y los testimonios hablan por sí solos.
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Sobre el día de la captura de Maduro por las tropas estadounidenses, tan sólo lo define con una palabra: "Felicidad". Un sentimiento que, una semana después, continúan experimentando sin quitar la vista de lo que pueda ocurrir a partir de ahora: "Todavía seguimos felices, aunque tenemos mucha incertidumbre sobre lo que pueda pasar, sobre los siguientes pasos". No obstante, asegura que viven la situación de manera muy positiva: "Lo vivimos con mucho optimismo y con mucha fe porque somos un pueblo muy creyente. Estamos confiados en que en todo lo que se está gestando está la mano de Dios", afirma Jasleny.
Estos sentimientos son compartidos por las familias, amigos, vecinos y compañeros que dejaron en su país natal. La presidenta de Asovenguada asegura que "allí están muy preocupados y muy temerosos de lo que pueda suceder porque sigue habiendo represión".
Ejemplo de ello es el Decreto de Estado de Conmoción Exterior publicado por el Gobierno de Venezuela, que otorga amplios poderes a la presidencia de Delcy Rodríguez, cuyo artículo 5 reza: "Los órganos de policía nacionales, estadales y municipales deberán emprender de manera inmediata la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de Estados Unidos de América contra el territorio de la República, a los fines de su puesta a la orden del Ministerio Público y del sistema de justicia penal con miras a su juzgamiento".
Esto, en opinión de la Asociación de Venezolanos en Guadalajara, pone de manifiesto que "continúa la represión y no sólo contra los venezolanos, sino contra cualquiera que esté en Venezuela".
Sin embargo, este sometimiento del régimen hacia los ciudadanos no es nada nuevo. Jasleny Pirela asegura que llevan padeciendo esta dominación desde hace 26 años: "No se puede ni hablar. Es tal la represión que si te consiguen algo en el teléfono te apresan. Allí lo están viviendo todo con mucha cautela. Salen a hacer lo necesario, del trabajo a casa y poco más. Hablan poco porque hay 'sapos' y no puedes hacerlo con libertad porque cualquiera te puede acusar de algo".
Desde la Asociación aseguran estar sorprendidos por la "inmoralidad del mundo" ante todo lo que está pasando en su país. "Las reacciones nos sorprenden. Se habla de que es una injerencia, pero injerencia era lo que tenía el señor Maduro allí, que estaba clavado sin ser presidente desde hace muchos años. Y el año pasado fue decisivo porque se pudo comprobar", afirma Pirela.
La presidenta de la Asociación, que llegó a Guadalajara hace siete años huyendo de la dictadura, critica a quienes opinan desde fuera sin haber vivido ese régimen. "Me vine para acá porque en Venezuela no se puede vivir. Es muy complicado. No hay luz o sólo hay tres horas y no sabes cuándo te la van a cortar, no hay servicios, no hay agua. Es un desgaste diario a nivel emocional y psicológico".
Por ello, asegura que están a favor de la intervención de EEUU: "En general, el pueblo venezolano está sumamente agradecido con esta misión. Que alguien nos haya mirado y nos esté ayudando es una bendición para nosotros".
Asegura que durante 26 años su pueblo viene denunciando la situación "y el mundo nos daba una palmadita en el hombro. Y ahora todo el mundo quiere opinar cuando alguien se ha dignado a hacer algo, no sólo con palabras sino con hechos".
Respecto al respeto a las leyes internacionales, afirma que “el señor Donald Trump ha cumplido con las leyes internacionales porque allí lo que había era un narcotraficante que estaba ilegalmente y no se quería ir y él lo quitó”.
Sobre las acusaciones de que EEUU no busca la paz para Venezuela sino su petróleo, Jasleny Pirela es clara: "El petróleo no es el problema. Si lo fuera no seríamos una nación tan empobrecida teniendo tanta riqueza. Es una desviación que están haciendo porque el verdadero problema es un narcorégimen que no se quiere ir y nos tiene a todos empobrecidos, humillados y disociados, haciendo lo que ellos quieren que hagamos porque no podemos hacer nada, ni siquiera hablar, si no hay autorización".
Por ello, es clara al respecto: “Nosotros queremos vivir en paz y si el petróleo es el problema, que se lo lleven, pero que nos devuelvan la paz".
Toda vez que ahora el Gobierno está en manos de Delcy Rodríguez, que no deja de ser la mano derecha de Maduro, desde la Asociación se continúa confiando en el papel que pueda jugar María Corina Machado. "Estamos confiando en nuestra líder, que está detrás de todas las negociaciones. Ella sabrá manejar las cartas a nuestro favor. Según la Constitución, se tiene que poner fecha a unas nuevas elecciones en 30 días. Sobre si el periodo será largo o no, yo no lo creo, aunque cualquier cosa puede pasar. Confiamos en que a través de Corina se vaya a una transición libre y sana".
Desde la Asociación se pide respeto para el dolor que han acumulado durante demasiados años los venezolanos. "Sólo queremos que puedan entendernos y simplemente respetar nuestro dolor y nuestras alegría también. ¿Por qué no?. No han sido dos días. Son muchas las heridas que nadie puede entender porque no es lo mismo lo que se ve, que sólo es una mínima parte porque no dejan transmitir la realidad. No lo puedes vivir igual que el que está allí, por eso pedimos respeto a ese dolor y una sana convivencia en todo el país y en Guadalajara. Mantengamos esa buena convivencia que hemos venido teniendo".
En este sentido, la presidenta de la Asociación asegura que en Guadalajara "nos han acogido muy bien", por ello les llamaron mucho la atención algunos lemas xenófobos que asegura que se corearon durante la manifestación contra el imperialismo de Trump en Venezuela, que tuvo lugar el domingo en la capital: "Nos llamó mucho la atención y nos sorprendió cuando un grupo de personas que estaba protestando a favor de lo indefendible gritaron consignas xenófobas, además de que no había ni un venezolano en esa concentración. Nos dolió la falta de respeto".
Para finalizar, preguntamos a Jasleny si ella o alguno de sus compatriotas en Guadalajara piensan volver a su país: "Hay opiniones divididas. Algunos no se lo plantean de momento porque piensan que hay que esperar a que Venezuela se estabilice En mi caso, yo sí. Quiero ir a reconstruir mi país desde el minuto uno", sentencia.