El pasado 3 de enero, la comunidad venezolana de Guadalajara salía a las calles de forma espontánea para celebrar la operación de EEUU en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro.
Fue un acto de alegría desbordada por parte de personas que hace años tuvieron que dejar en su país a familias, amigos y compañeros, huyendo de un régimen dictatorial que les ahogaba y les impedía vivir en libertad y con un mínimo de dignidad.
Llamó la atención la rapidez con la que aparecieron en esta concentración algunos de los miembros de la ‘plana mayor’ del Partido Popular de Guadalajara: Antonio Román, diputado nacional; Lucas Castillo, presidente provincial de los populares o concejales y cargos del PP como Alfonso Esteban, Begoña García, José Luis Alguacil o Roberto Narro, capitaneados por la alcaldesa, Ana Guarinos.
Sin disimulo ninguno, se colocaron en lugares estratégicos para 'salir en la foto', al tiempo que en sus redes sociales hablaban de una "Venezuela libre", de "día histórico”, y de “solidaridad” con los venezolanos.
Antes de continuar, aclaramos que desde El Decano de Guadalajara no defendemos en absoluto al cruel tirano que es Maduro, pero tampoco compartimos para nada la actitud de Donald Trump, que se ha pasado por el arco del triunfo toda la legalidad internacional, secuestrando y asesinando a al menos 100 personas en su 'misión', actuando de forma unilateral haciendo valer como nunca su lema de 'America First' en su afán por colonizar todo lo que se ponga por delante siempre que pueda sacar beneficio económico.
No sabemos si la presencia de los líderes del PP locales y provinciales fue una consigna de Génova, pero en todo caso, fue una torpe estrategia, ya que todos estos políticos que posaban sonrientes en una manifestación que ni era suya ni deberían haber intentado capitalizar, daban a entender, sin ningún tipo de tapujo, que estaban respaldando la política imperialista del señor Trump, que se ha revelado así como otro matón dictadorzuelo.
Si se trató de un acto de populismo, su torpeza llega entonces a niveles superlativos porque, por poner un ejemplo, a ninguno de ellos se les ha visto en las muchas manifestaciones y actos de protesta convocados en Guadalajara contra el genocidio cometido en Gaza por Israel. Ni detrás de banderas palestinas, ni publicando fotos en sus redes sociales. Y eso se llama doble rasero.
Recordemos que en el Pleno del Ayuntamiento de la capital de octubre de 2025, PP y Vox votaron en contra de la moción del Grupo Municipal Socialista que pedía la condena del Consistorio al genocidio en Gaza, así como expresar, desde el ámbito local, "nuestra firmeza con la legalidad internacional, la justicia y la dignidad humana".
Es cierto que el PP presentó una moción transaccional en la que exigía al gobierno de Netanyahu "el cese de actividades militares en contra de la población civil y que facilitase la distribución de ayuda humanitaria para paliar la dramática situación de la misma".
Sin embargo, resulta 'curioso' que en aquel texto ni siquiera se reconociera la existencia de un genocicio: "Ni negamos, ni afirmamos que sea un genocidio, porque calificar esta masacre de una u otra forma es una cuestión que, en su caso, deberá determinar un Tribunal Internacional", decían.
También aparecían frases como: "La unilateralidad no da fruto" o "El gobierno de Netanyahu está conculcando el Derecho Internacional Humanitario".
Señores y señoras del PP: ¿No ha sido unilateral el ataque de EEUU a Venezuela? ¿El Gobierno de Trump no está conculcando el Derecho Internacional Humanitario al haber asesinado a más de 100 personas? ¿O eso se llama daños colaterales que hay que asumir en nombre de la democracia y la libertad? ¿No vale lo mismo la defensa de los venezolanos que la de los gazatíes? ¿No merecen estos últimos su presencia pública y notoria en actos de apoyo y repulsa convocados por asociaciones ciudadanas?
En ocasiones, a poco que tiremos de hemeroteca, ir de populista y colocarse detrás de depende qué pancarta tratando de hacerse ver como grandes defensores de los derechos humanos puede terminar sacando los colores a más de uno. Y dejándole en el más absoluto ridículo.
Insistimos: Populismo, doble rasero y doble moral.