La alerta roja en este arranque de año por peligro extraordinario debido al desplome térmico, con temperaturas incluso inferiores a los 15 grados bajo cero en algunos puntos de Guadalajara, ha vuelto a poner en evidencia el problema de la pobreza energética no solo en Castilla-La Mancha sino en general en toda España
Un reciente informe del sindicato UGT refleja que, de media, un 17,4% de los hogares españoles no pueden permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada. En el caso de Castilla-La Mancha, este porcentaje se eleva al 19,4%, solo por detrás del 21,7% de Extremadura, el 20,9% de Murcia o el 20,1% de Andalucía.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por el sindicato, la pobreza energética se ha disparado un 37% en la última década, multiplicándose por tres en los últimos 20 años. Un factor que pone en evidencia el crecimiento en forma de K de la economía española.
Mientras los grandes números apuntan a un crecimiento sólido y sostenido del PIB gracias a la inversión pública y el incremento del consumo impulsado por el turismo y la inmigración, la pequeña economía que afecta a las familias sigue mostrando grandes carencias con una fuerte pérdida del poder adquisitivo.
Así lo refleja en parte la preocupante evolución creciente de la cifra de hogares con problemas para mantener una temperatura mínimamente confortable debido tanto a los bajos ingresos como a los altos precios de la energía, en especial de la electricidad.
Para evitar esta fuente de desigualdades, el sindicato pone el énfasis en un modelo energético justo con una reforma del actual sistema de fijación de precios del sistema eléctrico para lograr precios asequibles, así como proteger a los consumidores más vulnerables y con rentas más bajas.
En este sentido, todas las comunidades autónomas están tomando medidas para paliar, o al menos mitigar, esta pobreza energética. Entre las medidas de Castilla-La Mancha se encuentran ayudas directas, hasta 200 euros al año gestionados por los servicios sociales, y las subvenciones a fondo perdido para la rehabilitación energética de las viviendas o bonificaciones fiscales.
Pero más allá de las ayudas oficiales, también todos podemos poner un poquito de nuestra parte. En los años 70, ante la crisis energética, se hizo popular un anuncio cuyo slogan era "aunque tú puedes pagarlo, España no puede" para apelar a la responsabilidad y reducir el gasto. Un slogan que se podría aplicar a la perfección con la pobreza energética.
Es frecuente que en determinados sectores sociales y empresariales se malgaste la electricidad de forma irresponsable. Mantener las luces de la oficina encendidas toda la noche cuando están vacías o encender las luces de las habitaciones o de los electrodomésticos cuando nadie los está utilizando con la peregrina idea de que se gasta menosque apagando y encendiendo supone un claro acto de insolidaridad.
El precio de la electricidad, un bien básico de primera necesidad, se fija en buena medida por el consumo. Si alguien está consumiendo de más sin necesitarlo, le está encareciendo el precio a otra persona que quizás no pueda pagarlo. Ser conscientes de ello nos hace más humanos y económicamente sostenibles como personas y como país.
Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación.