La Diputación aprueba definitivamente las ayudas para collares de vallado perimetral, mientras se intensifican los ataques de lobos en la Sierra Norte

Publicado por: Marta Perruca
24/01/2026 08:00 AM
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Imágenes: Samuel Cristóbal
Imágenes: Samuel Cristóbal

La Agrupación de Ganaderos de la Sierra Norte ha contabilizado más de una veintena de ataques de lobos en los primeros días de enero y señala que los collares de vallado virtual pueden ser una medida eficaz para prevenir estos ataques, pero requieren de desembolsos importantes, 340 euros por dispositivo y 40 euros al año por collar

 

El invierno no es una buena época para los ganaderos de la Sierra Norte que tienen que lidiar con el miedo y la preocupación constante, en un momento en el que se intensifican los ataques de los lobos al ganado, ante la falta de otras presas. En las primeras semanas del año han sido más de 20 los ataques que ha contabilizado la Agrupación de Ganaderos de la Sierra Norte, en su gran mayoría a ganado ovino, donde se lamentan de no tener un mecanismo efectivo, más allá del uso de mastines, para combatir estos ataques.

 

Según su presidente, Fernando Moreno Guisado, el invierno no es época de cría en la fauna silvestre de la que el lobo se alimentan principalmente en otros periodos. “Por ejemplo, ahora me están pariendo bastante vacas y para los que nos paren en estos momentos es un momento complicado”, comenta.



En lo que se refiere a los bóvidos, los ganaderos están explorando una herramienta moderna que, además, facilita mucho el manejo e introduce la ganadería en el siglo XXI. Se trata de los collares de vallado virtual, con los que los ganaderos pueden limitar el espacio donde pastarán sus vacas y tener controlado al ganado en todo momento en su bolsillo, a través de una aplicación informática en su dispositivo móvil. Este sistema tiene multitud de ventajas, pero también un gran inconveniente: Es muy caro y todos los animales deben llevarlo para garantizar su efectividad. Es por ello que tanto la Junta, como la Diputación están articulando ayudas para su adquisición.

 

De acuerdo con Moreno Guisado, esta tecnología se gestiona mediante una aplicación informática, que se puede instalar en el móvil o en la tableta y permite delimitar el terreno donde el ganadero quiere que pasten las vacas. Cuando los animales se acercan a los límites prefijados, el collar emite un pitido cada vez más fuerte, a modo de aviso, que cuando trata de sobrepasarlos se convierte en una descarga eléctrica, con el fin de que los bóvidos no se salgan del perímetro. En definitiva, una alternativa más moderna y eficaz que el pastor eléctrico. “Es la manera de tener el ganado más agrupado, tanto lo que se refiere a los pastos, como en los ataques de los lobos”, aclara Moreno Guisado.

 

Samuel Cristóbal, pionero en Castilla-La Mancha en el uso del collar de vallado virtual

Samuel Cristóbal, ganadero de Atienza, fue el primero de Castilla-La Mancha, junto con su hermano, en apostar por esta tecnología, cuando su uso todavía era anecdótico a nivel nacional: “Sólo había tres granjas piloto, en Segovia y Navarra”, comenta. Empezó con 78 collares que adquirió por 360 euros cada uno en una feria de ganado en Zaragoza y ahora tiene 140, para el 100% de las vacas de su propiedad. Una tecnología que considera muy eficiente a la hora de gestionar y manejar el ganado : “Si te pare una vaca sabes dónde está y puedes encontrar los terneros; si se pierde el collar puedes localizarlo y cualquier problema que tenga una vaca lo vas a detectar, en cuanto la ves separada del grupo; o incluso si no quieres que entren en una finca porque no es de tu propiedad, puedes perimetrar y la vaca ahí no entra”.

 

Cristóbal considera que es “la mejor inversión que he hecho en mi vida”: “Mis vacas antes se comían los trigos de todo el mundo. Los míos y los de mucha gente y llevo tres años que no se comen ninguno. Antes tenías que estar pendiente constantemente de si se habían ido a otra parcela o si se había roto el pastor eléctrico y ahora con el collar lo puedes mirar en el teléfono desde casa o desde el bar y no se pasa ninguna”.

 

El ganadero insiste en que es necesario que toda la cabaña tenga collar: “Yo en Atienza tengo muchas parcelas que guardar y tengo mucho sembrado y si no tienes el 100%, cuando se pasan cinco o seis, incitan a las demás y las siguen, saltándose el perímetro”. Las vacas, comenta, tardan un par de días en entender el mecanismo, “pero aprenden muy rápido”.



Los ganaderos están evaluando los resultados de esta herramienta de cara al ataque de los lobos: “Según las pruebas que estamos haciendo, el ganado se mantiene más junto. El problema que tenemos con las vacas es que, cuando paren, dejan el ternero y se van a comer y en ese momento es cuando el lobo ataca y les quita los terneros. Cuando está el ganado alrededor, al lobo le cuesta más”, aclara el presidente de los ganaderos de la Sierra Norte.

 

De hecho, según Moreno Guisando, que ha sido víctima de uno de los ataques de los últimos días, sólo en torno a cuatro han sido a ganado vacuno, cuando en el histórico de ataques de APAG son mucho más abundantes los que afectan a este tipo de ganado.

 

Sin embargo, las opiniones de los ganaderos son dispares y en el caso de Samuel Cristóbal no valora el uso de estos collares como efectivo a la hora de evitar los ataques, ya que sostiene que el ganado vacuno suele pastar en grandes superficies, por lo que no se logra que esté tan reunido como para que sea efectivo, aunque reconoce que en el último año no ha tenido que lamentar bajas en este tipo de ganado.



No obstante, Cristóbal sí ha sido víctima recientemente por ataques a ganado ovino: “Aparte de vacas, tengo 2.000 ovejas con mi hermano y la semana pasada sufrimos un ataque a las 15.15 horas, a plena luz del día y nos mataron dos ovejas preñadas con dos corderos en la tripa; al día siguiente nos abortó una y otro día más tarde, otra. ¿Quién nos paga eso?”, se lamenta. En este sentido, el ganadero valora la existencia de este tipo de ayudas que contribuyen a atenuar el impacto que tiene esta inversión en las explotaciones ganaderas, pero se lamenta de las avatares de esta profesión, de los costes que los ataques acarrean para los ganaderos, las dificultades del manejo del ganado ovino con la presencia del lobo y las cargas burocráticas que hacen que esta profesión, aunque muy necesaria para la sostenibilidad de nuestros bosques, sea cada vez menos atractiva para las nuevas generaciones.

 

Las ventajas de esta aplicación son incuestionables para los ganaderos que ya la han probado, pero los costes de los collares y del mantenimiento también los son. “Yo me he gastado 113.000 euros”, comenta el presidente de los ganaderos. Cada uno de los collares tiene un coste de unos 340 euros y, además, conlleva un mantenimiento anual de 40 euros por collar.

 

Precisamente, la Diputación Provincial de Guadalajara acaba de aprobar definitivamente la concesión de ayudas para la adquisición de estos dispositivos. La resolución, correspondiente a la convocatoria de 2025, permitirá que 18 explotaciones ganaderas reciban subvenciones por un importe total de 399.870 euros, mientras que 15 solicitudes han sido desestimadas, en su mayoría por agotamiento del crédito presupuestario.

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Para que funcione tienen que llevarlo todas las vacas porque, según explica Samuel Cristóbal, si una de ellas traspasa los límites del vallado virtual, las otras le van a seguir, aunque sientan la descarga.

 

“Hay gente que ha pedido pocos porque tienen el ganado en lotes pequeños y lo ponen para ese lote. Yo lo he pedido para todas, para 260 vacas”, comenta el presidente de los ganaderos de la Sierra Norte.

 

 

La Agrupación de Ganaderos de la Sierra Norte de Guadalajara está formada por 42 ganaderos de vacuno y, según el presidente, existirían otra decena que no forman parte de esta organización, mientras que de ganado ovino existen alrededor de 14 ganaderos.

Imagen: IREC
Lobo ibérico. //Imagen: IREC



Hasta el 80 % del coste por collar

Las ayudas cubren hasta el 80 % del coste de adquisición de los collares, con un límite máximo de 270 euros por unidad (IVA excluido). El número de dispositivos subvencionados por explotación varía en función del tamaño del rebaño, alcanzando en algunos casos más de 250 collares por beneficiario. En total, se han concedido ayudas a 18 ganaderos y ganaderas de la provincia.

 

Las solicitudes desestimadas lo han sido principalmente por agotamiento del crédito presupuestario, además de renuncias expresas, falta de subsanación en plazo o tratarse de una segunda explotación no subvencionable en ese momento.


Desde la Diputación destacan que esta línea de ayudas responde al compromiso con el sector ganadero y con las organizaciones agrarias de la provincia, con el objetivo de mejorar la seguridad, la gestión de las explotaciones y la sostenibilidad de la ganadería extensiva y semiextensiva, especialmente en zonas de la Sierra Norte donde la presencia del lobo es más habitual.

 

Otras ayudas provinciales y regionales

Esta convocatoria se suma a otras medidas impulsadas tanto por la Diputación como por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. La institución provincial ha destinado en 2025 400.000 euros a la adquisición de collares de vallado virtual y 80.000 euros adicionales a ayudas para compensar el lucro cesante derivado de ataques de lobo en 2024 y 2025. Además, se ha modificado la convocatoria para optimizar la asignación de fondos y permitir que las ayudas alcancen a un mayor número de beneficiarios.

Por su parte, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha activado una nueva línea de ayudas por 170.000 euros para indemnizar daños causados por ataques de lobo ibérico al ganado doméstico durante 2026 en Castilla-La Mancha. Estas ayudas cubrirán las cabezas de ganado muertas, con incrementos adicionales si el ganadero acredita formación específica o la aplicación de medidas preventivas.

 

 

Imagen: IREC
Imagen: IREC


Cerca de 200 ataques en 2024

La presencia del lobo ibérico en la Sierra Norte de Guadalajara ha ido acompañada de un incremento sostenido de los ataques al ganado desde su inclusión en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE) en septiembre de 2021, según datos facilitados a El Decano de Guadalajara por la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG). Entre 2022 y 2024, la APAG ha contabilizado casi 200 ataques y un impacto directo sobre decenas de explotaciones.

Según las cifras recopiladas en este periodo de tiempo, el número total de ataques de lobo al ganado asciende a 198. Tras un primer año con 54 ataques en 2022, la cifra descendió ligeramente en 2023, con 47 episodios, pero experimentó un fuerte repunte en 2024, cuando se contabilizaron 97 ataques, más del doble que el año anterior.

 

Actualmente, atendiendo a los últimos datos que maneja la Agrupación de Ganaderos de la Sierra Norte, existirían en torno a 35 lobos en esta zona.

 

El balance en términos de animales afectados es especialmente significativo. En 2024 se registraron 137 animales muertos, frente a los 66 de 2023 y los 111 de 2022. A ello se suman los animales heridos, 16 en 2024, 22 en 2023 y 12 en 2022 y un número relevante de desaparecidos, que alcanzaron los 17 en 2024, los 31 en 2023 y los 11 en 2022.

 

Galve de Sorbe y Cantalojas, los municipios más castigados

El impacto territorial de los ataques no es homogéneo. Los datos que recoge un estudio del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) por término municipal muestran que Galve de Sorbe y Cantalojas concentran el mayor número de ataques, con cifras que superan ampliamente el medio centenar de episodios entre 2018 y 2022. Les siguen Peñalba de la Sierra y Campisábalos, también con registros muy elevados con alrededor de 40 ataques.

 

Otros municipios como El Cardoso de la Sierra, Colmenar de la Sierra tuvieron entre 20 y 30 ataques, lo que evidencia que el problema se extiende por buena parte del norte provincial, especialmente en zonas de ganadería extensiva.

 

Villacadima, Prádena de Atienza, Majaelrayo, Condemios de Abajo, El Ordial, Corralejo, Bocígano, Condemios de Arriba o la Nava registraron entre diez y 20 ataques durante este periodo.

 

El ganado vacuno, el más afectado

Según este mismo estudio, por tipo de ganado, el vacuno es el que registra un mayor número de cabezas atacadas, seguido del ovino y, en menor medida, el caprino.

Los ataques no solo provocan pérdidas directas por la muerte de animales, sino también daños colaterales: abortos, estrés en los rebaños, incremento de costes en medidas de protección y una creciente sensación de inseguridad entre los profesionales del sector.

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