Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el INE, afirman que Guadalajara es una de las provincias que mayor crecimiento demográfico está registrando. Y no solo la capital o el pujante Corredor del Henares, numerosos pueblos alejados tanto de la capital como de los principales focos de actividad económica vuelven a crecer por primera vez en décadas. Los datos registran un movimiento al alza que no parece coyuntural, confirmando así que las políticas públicas implementadas en los últimos años a nivel provincial y regional empiezan a cosechar resultados.
El siguiente paso sería no solo seguir creciendo, sino también fijar esa nueva población al territorio. Para ello, la clave podría estar en la universidad. En concreto, en un puñado de recién graduados en carreras técnicas que contra todo pronóstico están apostando por abordar el análisis pormenorizado de la realidad actual del medio rural desde sus conocimientos y los datos ya existentes. Son los ganadores de los III Premios Trabajo Fin de Carrera (TFG) y Trabajo Fin de Master (TFM) sobre Despoblación y Reto Demográfico, unos reconocimientos de ámbito nacional convocados por el Observatorio de la Despoblación y la Diputación Provincial de Guadalajara.
Los trabajos, centrados en el desarrollo de los espacios naturales y su relación con la despoblación, las nuevas estrategias en el contexto rural actual, la ordenación del territorio y la importancia del urbanismo, desarrollan nuevos instrumentos analíticos que una vez publicados, quedarían al alcance de los distintos ayuntamientos y organismos públicos. De ser llevados a la práctica sus autores creen que podrían contribuir a atraer población y fijarla. Tanto la UAH y como la Diputación les respaldan.
En esta edición, la cuantía de los premios ha sido de 600 euros para el ganador del primer premio en la categoría de TFM y de 300 euros para el segundo clasificado en TFG, además de un diploma acreditativo tanto para ellos como para sus directores académicos
Pablo Hita Aragonés (Guadalajara, 2003) perfiló su Trabajo de Fin de Grado entre su pueblo de la infancia, Villares de Jadraque (39 hab.), y la localidad donde se instaló para llevar a cabo el Erasmus Rural, El Recuenco (80hab.) en el verano de 2024. Su TFG, Nuevas estrategias de desarrollo rural en territorios de alta despoblación. Estudio aplicado a la comarca del Alto Tajo, ha obtenido el segundo premio del Certamen Ideas Jóvenes para Pueblos Vivos, la iniciativa conjunta de la Fundación General de la UAH y Diputación que desde 2022 aborda los desafíos derivados del fenómeno de la despoblación desde el ámbito académico.
Como él, las otras tres jóvenes graduadas galardonadas en la III edición de los Premios TFG y TFM -Trabajo de Fin de Máster-, Paula Ruiz Esteban, Elena Castejón Torralba y Miriam Fuentes Sanz, han orientado su primera experiencia post universitaria a la investigación y el análisis de datos en el medio rural a partir del estudio de casos particulares de pueblos y comarcas de Castilla-La Mancha, Aragón y León.
Para la vicepresidenta primera de la Diputación de Guadalajara y diputada delegada de Economía y Hacienda, Susana Alcalde, resulta estimulante que se interesen por temas que “a priori no parecen de mucho lucimiento pero hay gente joven que los elige y hace cosas interesantes”. Además, explica, “detectan necesidades que a nosotros se nos escapan, también nos pueden orientar viendo aquellas que la Diputación puede estudiar, analizarlas a través del Observatorio de la UAH y hacerlas viables”. Alcalde también resalta la evolución de los trabajos presentados desde la primera edición, cada vez menos teóricos y más pegados a la realidad, e indica que en algunos casos ya estudian cómo llevarlos a la práctica. Y también que la próxima edición de los premios está asegurada.
En este mismo sentido, se manifestaba la responsable del Observatorio de la Despoblación y directora general de la Fundación General de la UAH, Maite del Val, durante el acto de entrega de los galardones, el pasado mes de diciembre. Ante los ganadores y sus familias, Del Val resaltaba el potencial de los pueblos de Guadalajara y de sus jóvenes, así como la importancia de que sean ellos quienes se impliquen en iniciativas relacionadas con revitalizar el medio rural, ya que en muchos casos lo conocen mejor que los políticos. “Todos los pueblos tienen su potencial. Hay que buscar cómo lo podemos vender”, señalaba. Asimismo, adelantaba que para éste 2026 esperaban anunciar la convocatoria de los IV Premios TFC y TFM en los primeros meses del año, al objeto de que más estudiantes sopesen orientar sus trabajos de fin de grado y fin de máster a temas relacionados con la despoblación.
El listón está muy alto. Bases sólidas, estrategias lo más técnicas y cuantitativas posibles y la condición indispensable de que la misma dinámica fuera aplicable en otros territorios son varias de las premisas compartidas por los premiados en ésta edición. Y también la voluntad de hacer públicos sus trabajos para que sirvan de soporte científico a futuros proyectos, sobre la base de que se basan en recopilaciones de datos ya disponibles y al alcance de cualquier investigador.
Así al menos se desprende de los ganadores, los TFG y TFM presentados por las ingenieras por la Universidad Politécnica de Madrid, Paula Ruíz Esteban, con el trabajo ¿Los espacios naturales protegidos fijan población en Aragón? y Elena Castejón Torralba, con Estrategia de Ordenación Territorial para la lucha contra la despoblación en la provincia de León, cuya estructura y metodología serían extrapolables a la provincia de Guadalajara, según ambas investigadoras.
Paula Ruiz Esteban (Móstoles, 2002) atiende el teléfono en un receso de su máster en Restauración de Ecosistemas, que cursa en la UAH después de licenciarse en Tecnologías Ambientales. “El TFG con el que he ganado no está relacionado con mi carrera, siempre explico por qué lo elegí. Lo mío es una ingeniería más industrial y lo que abordo en el trabajo no lo vi dentro de la carrera. En el Erasmus en República Checa cursé una asignatura de Desarrollo Rural. Ahí vi que es un problema actual y hablando con mi tutor -David Pereira, profesor Titular del Departamento de Ingeniería Forestal y coordinador del Grado en Ingeniería Agroambiental, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB)- me ofreció este tema que se estudiaba en su departamento, en la Escuela de Agrónomos, donde si dan demografía rural”, explica. Y también que la temática elegida le ha permitido combinar medio ambiente y sociedad, los dos intereses en los que le gustaría enfocarse profesionalmente.
Paula habla con entusiasmo del TFG premiado. “Es echarle muchas horas, muchos cálculos, muchos análisis: causas de la despoblación, dinámicas poblacionales… Lleva bastante trabajo pero es muy interesante y me motiva. Aporta a la sociedad, ayuda a los pequeños pueblos. Al final la despoblación también tiene efectos sobre el medio ambiente: la falta de gestión causa problemas en esos pueblos”. Su trabajo se centra en la elaboración de tablas que explican la dinámica general de la evolución de la población en relación con el medio, en este caso con los espacios naturales protegidos en la Comunidad de Aragón. “Se ve que de aquellos municipios afectados gravemente de despoblación, según la Clasificación Rurmapa del Ministerio de Agricultura, los que están influenciados por espacios de alta montaña protegidos son los únicos que fijan población en los últimos veinte años”, aclara ésta joven investigadora. Su conclusión es que allí donde la situación poblacional es más crítica la protección de los espacios ayuda a que la caída no sea tan abrupta. Y pone el ejemplo de los Pirineos, donde en pequeños pueblos de montaña dedicados al sector primario también se genera empleo en hostelería y turismo.
Si el máster la deja y su tutor se implica, Paula se muestra dispuesta a colaborar con la Diputación de Guadalajara y aplicar aquí una metodología que según ella es extrapolable a toda España. “Me planteé si hacer el TFG de una provincia, de toda España, de una comunidad… El plazo son seis meses, yo me tomé un año y elegí Aragón porque había varios tipos de espacios protegidos, dinámicas variadas y es aplicable a cualquier provincia de España”. Desde septiembre, además del master, está haciendo prácticas en una empresa energética, donde se encarga de evaluar el impacto ambiental de proyectos de ingeniería sobre el medio natural. “Estoy conociendo las distinta salidas profesionales que hay. En mi caso, me interesa mucho el medio ambiente y su protección. Me atraen especialmente las salidas profesionales que buscan hacer la actividad humana más compatible con la conservación de la naturaleza”.
Sobre estas mismas bases se asienta el Trabajo de Fin de Master que ha obtenido el primer premio de su categoría, con el que Elena Castejón. (Torrejón de Ardoz, 2000)
Remataba su Máster en Ingeniería Agronómica tras haber cursado el Grado en Ingeniería Agroambiental, con su correspondiente TFG. Apasionada de las matemáticas y la biología, a ella aunar ingeniería y vida le parecía algo natural tras licenciarse, así como adentrarse en nuevos temas a la hora de elegir máster, en su caso la ordenación del desarrollo y su conexión con la despoblación. El espacio geográfico elegido, León, sin más motivo que su tutor -David Pereira, compartido con su compañera también galardonada, Paula Ruiz Esteban- conocía el territorio. El material de base estaba preparado, a su disposición, algo en lo que también coinciden el resto de premiados, expertos todos ellos en bucear en estadísticas oficiales de todo tipo, públicas y que facilitan la obtención de los datos sobre los que trabajar.
El TFM de Elena se centra en la búsqueda de estrategias que explicasen la despoblación en la provincia de León desde el rigor y el análisis: desde la perspectiva de una ingeniera. “Por un lado -cuenta- hay que evaluar los problemas desde una forma cuantitativa, los números. El conocimiento de los territorios, a partir de las bases de datos, permite particularizar las políticas centralistas hacia medidas más específicas y adecuadas para cada caso concreto. La información está disponible, la bibliografía de mi trabajo da fe de ello”. En su caso han sido fundamentales las bases de datos Sidamun de equipamiento, servicios, movilidad y telecomunicaciones del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y también las del INE.
En el caso de León con esos datos se han evaluado deficiencias de equipamientos y servicios, vivienda y empleo; así como la pérdida de población y envejecimiento, aplicables municipio a municipio. Sobre esa base, el trabajo de Elena efectúa una serie de recomendaciones y medidas recogidas por los distintos fondos de ayuda europeos: el FSE (Fondo Social Europeo), el FEADER (Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural), el FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) y el FTJ (Fondo de Transición Justa).
Se trata de un trabajo muy pegado a la realidad, con una estrategia aplicable y útil a otros territorios, según su autora. “Cualquier ayuntamiento puede acceder a mi TFM y ver su estrategia”, afirma. Para ello, lo subirá a la web del Observatorio de la Despoblación, que ya se ha interesado por él, al igual que la Diputación de Guadalajara. De momento, lo va a publicar la Universidad Politécnica de Madrid. A partir de aquí, sus planes más inmediatos pasan por cursar Programación y IA en la UPM y después tal vez opositar en temas de desarrollo rural.
Los datos de la despoblación en Guadalajara siguen siendo asimétricos, con marcadas diferencias por comarcas aunque en cifras sea la provincia de España que más ha crecido en lo que llevamos de siglo, con un incremento de 115.000 habitantes. En el año 2000 había censadas un total de 165.347 personas, según las cifras oficiales del INE y en el último recuento, 2024, Guadalajara contaba ya con 280.258 habitantes, una subida del 69,5%. A continuación, la que más crece es Almería, un 47%, es decir 22 puntos menos.
Por localidades, la situación es compleja a largo plazo pero esperanzadora tras la pandemia. Las cifras hay que remitirlas a periodos temporales concretos y ponerlas en contexto. En los últimos 24 años, los contabilizados hasta ahora, Sigüenza, uno de los municipios más alejados del pujante Corredor del Henares, ha ganado 236 habitantes, un 5,1% de incremento, hasta llegar a los 4.830 vecinos. En la ciudad del Doncel el crecimiento se acentúa desde 2019, cuando sumaba 4.300 vecinos.
Mientras, al otro lado de la provincia, en Molina de Aragón, epicentro de la despoblación en España, las cifras son otras, con un descenso de 24 habitantes desde el año 2000. Incluso Brihuega, uno de los municipios más dinámicos y con mayor proyección turística en los últimos años, ha perdido 79 habitantes en lo que va de siglo y sin embargo, en el cómputo total está recuperando población: de 2023 a 2024 ha ganado 82 vecinos. La tendencia en toda la provincia es de crecimiento pero con matices y asociada a problemas concretos.
Para la alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino, las cifras no solo son esperanzadoras sino que responden a las políticas llevadas a cabo a nivel municipal, provincial y regional. En declaraciones a SER Guadalajara el pasado 12 de enero, hacía una valoración de estos últimos cuatro años de crecimiento continuado, que revierten la tendencia anterior. “La gente recupera la ilusión de vivir en nuestros pueblos y tiene la oportunidad. Es un motivo de satisfacción. Conlleva que cada vez haya más negocios, haya más actividad económica y así las cabeceras de comarca podemos mantener todos los servicios que permiten vivir en pueblecitos más pequeños, como los de la Sierra Norte, por ejemplo, donde aunque en menor medida también están recuperando población”, afirmaba la edil.
Y desgranaba las medidas, “el caldo de cultivo perfecto”, que han contribuido estas últimas legislaturas a atraer vecinos a la comarca, entre el compromiso de la administración y la respuesta de los vecinos que se arriesgan a volver y buscar una oportunidad en sus pueblos de origen, como es su caso personal. “Hemos trabajado desde la administración de una manera concienzuda. La Ley de Despoblación de Castilla-La Mancha del gobierno de Emiliano García Page fue pionera y es uno de los motivos que ha ayudado a que la gente vuelva a poner el foco en nuestros pueblos”, explicaba Merino: “Ley que se acompaña de medidas y de servicios y servicios públicos: atención sanitaria garantizada, educación, donde se abren colegios con tres alumnos, donde tienes urgencias médicas a menos de treinta minutos, donde tienes transporte a demanda: hacemos que la gente tenga un taxi en la puerta de su casa”.
También reconocía en declaraciones a ese medio de comunicación, el apoyo de las administraciones, como la Diputación Provincial de Guadalajara, “con el Servicio Como en casa, que lleva comida a domicilio a mayores y también hace servicio de acompañamiento y psicológico; inversiones que han llegado con la Ley de Despoblación, de manera trasversal, con la reducción del impacto fiscal…”. A modo de reflexión, la alcaldesa de Sigüenza manifestaba que aún hay un amplio margen de mejora. Como principal responsable del Grupo de Acción Local Sierra Norte, María Jesús Merino citaba los fallos en la conectividad que periódicamente dificultan el teletrabajo en la comarca. Y también la compleja realidad de la falta de viviendas, el problema actual más acuciante en casi todos los pueblos de la provincia.
Miriam Fuentes. (Madrid, 1982) dejó precisamente Sigüenza, para estudiar arquitectura en la Universidad de Alcalá. Una vez acabados sus estudios, en 2012, trabajó en constructoras y estudios de arquitectura para después entrar en la Mancomunidad Tajo- Guadiela, entre Guadalajara y Cuenca, como funcionaria, de ahí su contacto con la problemática de la despoblación y sus implicaciones en el urbanismo rural, su interés personal.
El siguiente paso fue cursar un máster en la Universidad de Castilla-La Mancha centrado en el estudio urbanístico de pequeñas poblaciones por el que obtuvo el Premio Fin de Master en 2025 y ahora el segundo premio TFM en esta III Edición de Ideas Jóvenes para Pueblos Vivos. “Hablé con compañeros que lo habían hecho antes y estaban muy contentos. Somos gente con trabajo, es menos académico, más complementario”, explica desde su puesto en la Consejería de Fomento de Guadalajara, a donde llegó después de pasar por varios centros oficiales del Gobierno regional aquí y en Toledo. El máster le ha supuesto una verdadera inmersión en despoblación. “Teníamos reuniones por toda la comunidad, con los alcaldes, cada una sobre una temática, aportando soluciones. También hemos estudiado polígonos industriales, casos prácticos asociados a pequeños municipios”.
Su TFM propone un modelo de fichas a disposición de los ayuntamientos donde encajar urbanísticamente cada calle, cada vivienda, cada solar y su situación legal y habitacional, de modo que cada municipio pueda crear su propio book. “Si no sabes que esa vivienda está disponible y cuánto cuesta, no te vas a mover a ese pueblo”, explica, y cita su propia experiencia personal cuando a su paso por la mancomunidad quiso instalarse sin éxito en Illana (938 hab.) para acabar recalando en la vecina Pastrana (971 hab.) ante la falta de casas disponibles. El modelo que ha desarrollado, explica, tiene múltiples aplicaciones aún por desarrollar.
Fuentes también matiza la principal diferencia con el mercado de la vivienda en la ciudad: “Las casas que se construyen en esos pueblos no son para especular, sino para vivir”, afirma. A esto se suma la falta de personal técnico de la que adolecen los ayuntamientos rurales. “Los pueblos deberían dotarse de técnicos municipales, pero no los pueden pagar por sí mismos. Y los Grupos de Desarrollo Rural, que si convocan sus propias plazas técnicas, lo suelen hacer en precario, lo que no permite quedarse a vivir en esos pueblos donde se trabaja”. Y avisa de la falta de arquitectos municipales, proponiendo la creación de mancomunidades urbanísticas a modo de solución para que no todo el peso administrativo recaiga en las diputaciones provinciales.
En este sentido, estos días pasados se conocía la decisión de Campillo de Ranas (150 hab.) de cerrar su consistorio ante la falta de personal estable. En declaraciones a El Decano de Guadalajara, el alcalde, Francisco Maroto, afirmaba que el problema de pequeños pueblos como el suyo es que tan sólo disponen de un secretario interventor que acude al Ayuntamiento una vez por semana, un mal endémico del funcionariado, según lo describió. “Nadie quiere venir y en cuanto localizan otra plaza, se van. En seis legislaturas yo llevo ya siete secretarios interventores". La Diputación Provincial dentro del Servicio de Apoyo a los municipios pone a su disposición el llamado secretario accidental pero según el edil de Campillo, tan sólo hay cuatro para toda la provincia, por lo que considera que "no es una solución".
La falta de adaptación de la administración a las necesidades de los pueblos más pequeños es un problema recurrente del que las instituciones son plenamente conscientes. La normativa es un reto en muchos municipios. La ley de contratos públicos no distingue entre grandes y pequeños y exige a todos los mismos trámites pese a las diferencias de personal público y de su cualificación. La solución en muchos casos pasa por trasladar competencias y expedientes a los Grupos de Acción Local y a los técnicos de la Diputación, a decir de responsables municipales como María Jesús Merino. La edil seguntina apuesta por desarrollar el Estatuto del Pequeño Municipio para gestionar las ayudas públicas y que líneas de financiación de Fondos Europeos no se pierdan por falta de personal pese a la existencia de voluntad y proyectos.
El potencial de la gestión municipal y el desarrollo de las mancomunidades son una de las soluciones que aporta el Trabajo de Fin de Grado que se ha alzado con el segundo premio otorgado por el Observatorio de la Despoblación de Guadalajara. Pablo Hita Aragonés, su autor, es consciente de las limitaciones de las políticas municipales precisamente donde más se necesitan y de menos recursos se dispone.
Por su experiencia durante en un Campus Rural -el llamado Erasmus Rural- en El Recuenco, impulsando la Mancomunidad Alto Tajo, conoce de primera mano la figura del secretario municipal por horas, de pueblo en pueblo, “un sacrificio personal que impide sacar ordenanzas municipales, son itinerantes. Así no se puede hacer política ni gestión”, reflexiona mientras alaba el trabajo de los alcaldes de pueblo y su entrega personal, personas jubiladas en muchas ocasiones.
Las nuevas ruralidades junto con la obsolescencia del mundo rural tal y como lo conocemos serían la base sobre la que se asienta la crisis endémica de despoblación que define a amplias áreas de la provincia de Guadalajara, según las conclusiones a las que ha llegado este licenciado en Geografía y Ordenación del Territorio por la Universidad Autónoma de Madrid en su TFG. Hita Aragonés, que en la actualidad cursa un master en Geología ambiental en la UCM es un enamorado de la vida rural a la que se acerca sin falsos romanticismos y con la problemática de la despoblación muy presente. “Soy consciente de que me estoy formando en un master que no está totalmente relacionado con la ordenación del territorio, pero siempre me ha interesado el tema de la despoblación y pienso seguir investigando y estudiando, aunque me centre en la geografía y la orografía”, afirma. Y también que en un futuro se ve extendiendo el TFG que tantas satisfacciones le está proporcionando a una Tesis Doctoral.
“Exponer mi trabajo en la Diputación -en el acto de entrega de los galardones- fue una gran experiencia. Ver gente interesada, el intercambio de ideas con mis compañeras premiadas y el que estuvieran presentes técnicos y políticos interesados me motiva más a investigar”, explica éste veinteañero que en su etapa universitaria hacía desde Guadalajara cinco horas diarias de transporte público hasta la Facultad.
“A veces escribes artículos técnicos, te dedicas durante meses a proyectos con vocación pública que van a mejorar la vida de la gente y tu miedo es que acaben en un cajón si no hay voluntad política”, confiesa sobre su miedo a que los trabajos no trasciendan, aunque no parece que eso vaya a suceder con el suyo.
Su TFG está pensando para ser aplicado en el ámbito de las comarcas y también sería adaptable a entidades como los Grupos de Acción Local y las diputaciones. “No es una guía que se pueda aplicar al cien por cien, pero pueden sacar ideas para enfocar políticas que muchas veces tienen potencial pero no tienen mayor recorrido porque no se piensa dese un punto de vista territorial”.
Pablo cree que se cometen muchos errores en las políticas centralizadas aplicadas a los territorios, que acaban siendo ineficaces por innecesarias y ajenas a las verdaderas necesidades del mundo rural. “A veces cuajan y otras no porque los habitantes no es lo que necesitan o no están preparados, ya sean ordenes de construcción, leyes o subvenciones”.
Así, trabajos como el suyo darían herramientas a los técnicos, dando lugar a políticas más efectivas en provincias como Guadalajara, donde su análisis confirma que el crecimiento impulsado por el Corredor del Henares “puede esconder un vaciamiento de la mayor parte de las zonas rurales. Y del mismo modo, el crecimiento relativo de las capitales comarcales no tiene por qué ser un síntoma positivo, sino el resultado del mismo vaciamiento de los pueblos más pequeños, de su influencia y los desplazamientos internos de la población rural debido a la decadencia de la vida en los más pequeños”, explica. En este sentido, Hita Aragonés cree que Sigüenza y su incremento poblacional en su opinión requerirían de un análisis más profundo.
En un futuro, este joven investigador se ve poniendo en práctica sus propios estudios, ya sea como asesor externo o bien tras una oposición. “La Diputación es la escala perfecta para trabajar en despoblación”, afirma soñador.
De momento su trabajo está ya en el repositorio de la Universidad Autónoma y tanto el Observatorio de la Despoblación como la Diputación de Guadalajara se muestran interesados. Dada la calidad de los trabajos ganadores, tanto la UAH como la Institución Provincial ya han expresado su voluntad de trabajar sobre ellos en nuevas estrategias de desarrollo rural así como en mejorar la disciplina urbanística. Ambas excederían las competencias legislativas del organismo provincial, explican sus responsables, pero no obstante, su vicepresidenta primera Susana Alcalde, quiere estudiar las propuestas con los técnicos, así como con la Junta de Comunidades y el Colegio de Arquitectos. Y también los datos recopilados por las investigadoras ganadoras en León y Aragón, al objeto de estudiar su aplicación en Guadalajara.
Lo que está asegurada es la convocatoria de la próxima edición de los premios, según la responsable de la UAH, Maite del Val, “a nivel nacional, para aprovechar las experiencias de otras provincias, las sinergias. Queremos darle una difusión amplia”.
Además de esta iniciativa, el Observatorio de la Despoblación tiene en marcha el I Concurso escolar de cortos, podcast y relatos “La despoblación. ¿Qué mejorarías en tu pueblo para quedarte en él?” dirigido a escolares de la provincia de pueblos de menos de cinco mil habitantes. Los centros ganadores tendrán una retribución económica destinada a recursos educativos, además de diplomas y una visita guiada a la Universidad Cisneriana en Alcalá de Henares