El equipo de investigación de Caraca desvela los misterios de la esfinge hallada en esta ciudad romana

Publicado por: Marta Perruca
06/02/2026 01:40 PM
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Imágenes: M.P.
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El salón de actos del Museo Provincial acogió la conferencia "La esfinge de Caraca" con un lleno total, en medio del éxito de la campaña de Mecenazgo "Salvemos la ciudad romana de Caraca", que ya ha recaudado casi 69.000 euros

 

El hallazgo de una esfinge en el yacimiento de Caraca (Driebes) se presentó, en la tarde de ayer, a la sociedad guadalajareña, en un salón de actos del Museo Provincial de Guadalajara lleno hasta la bandera, como muestra del interés que las excavaciones arqueológicas de esta ciudad romana de los siglos II y I antes de Cristo, ha despertado entre la ciudadanía.

 


Miembros del equipo investigador del yacimiento arqueológico de Caraca, los directores de las excavaciones, Javier Fernández Ortea y Emilio Gamo (Museo Arqueológico Nacional), los arqueólogos Santiago David Domínguez Solera y Saúl Martín; las restauradoras del la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, Fátima Marcos y Virginia Lozano; el geólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CESIC), Miguel Ángel Rodríguez Pascua; y el teniente de alcalde y edil de Cultura de Driebes, José Luis Aguado fueron los responsables de trasladar al numeroso público asistenta este emocionante descubrimiento con un enfoque multidisciplinar.




Lo hicieron en un ambiente marcado por el entusiasmo y el optimismo, recogiendo los laureles del éxito de la campaña de mecenazgo "Salvemos la ciudad romana de Caraca" que, tal y como detalló Javier Fernández, se puso en marcha con la colaboración de Hispania Nostra, con el objetivo inicial de conseguir los 70.500 euros que necesitaban para adquirir los terrenos agrícolas donde se encuentra el yacimiento. El segundo día, la Diputación de Guadalajara anunciaba que correría con el 50% del coste de los mismos; pocos días más tarde, alcanzaban este objetivo y ahora están enfocados en alimentar la financiación de futuras campañas y la consolidación de los restos, para que puedan ser visitables en un futuro. Con 25 días todavía por delante, la iniciativa ha superado con creces sus expectativas más optimistas, recaudando a día de hoy 68.988 euros, de 546 aportantes, que pasan a ser habitantes virtuales de esta ciudad romana, de acuerdo a la cantidad aportada, desde simples carpetanos, a cónsules romanos.

 


La esfinge de Caraca, tal y como ha adelantado el técnico del Museo y arqueólogo, Miguel Ángel Cuadrado, a preguntas de los asistentes, formará parte de la colección de la pinacoteca provincial y se expondrá al público con la publicidad oportuna, una vez se concluyan los trabajos necesarios.

 


La próxima campaña también se presenta prometedora, ya que el equipo investigador comenzara a excavar en el foro, el corazón político, económico y religioso de la urbe.

 


El hallazgo de la pieza se producía en la última campaña que se desarrolló el pasado verano, en el extremo suroeste del área de la necrópolis visigoda,que tiene varios niveles de ocupación. Tal y como explica Eduardo Gamo, esta zona arqueológica se encuentra a los pies del cerro de la Virgen de la Muela, junto al río Tajo, muy cerca de donde fue hallado el conocido como Tesoro de Driebes y al paso de la vía que unía Cumplutum (Alcalá de Henares) con Cartagonova (Cartagena). En este punto, apareció una estructura de sillares yesíferos de cronología romana y en su entorno, una serie de materiales cerámicos de la sigillata itálica, gálica e hispánica y algunas tejas, fundamentalmente de los siglos I y comienzos del II d. de C.

 


“Cuál sería nuestra sorpresa cuando, excavando para ver cuál era la naturaleza de esos sillares y su cronología, se iban a retirar estas piedras que pensábamos que pertenecían al derrumbe de esta estructura, cuando Santiago David nos dio esta sorpresa”, relata.

 


Fue precisamente, el arqueólogo Santiago David Domínguez quien descubrió la pieza, quien puso en contexto este hallazgo cuando las excavaciones de la necrópolis visigoda, en la que han estado trabajando entre 2021 y 2025, estaban llegando a su recta final.

 


Domínguez explicó que el equipo de investigación estaba buscando los restos de un templo, que explicara la existencia de los enterramientos, ya que los visigodos son cristianos y estos suelen enterrar a sus muertos en el interior de las iglesias o en su entorno.

 


“Este año es el primero en el que hemos cobrado conciencia de que teníamos un edificio importante que no estaba relacionado con la necrópolis visigoda, sino que era anterior, porque los sillares pensábamos que eran reaprovechados de la época anterior romana”, comenta.






Una escultura de un monumento funerario

De acuerdo con el director del equipo investigador, en las ciudades romanas existían unas élites locales que formaban parte del gobierno municipal y contaban con el poder económico, político y social. En las salidas de la ciudad se levantaban monumentos de tipo funerario que representaban el poder de estas élites sociales.

 


La esfinge, con unas dimensiones desconocidas que probablemente estarían en torno a 1,20 metros de altura, sin contar la altura de las alas y el remate, formaría parte de este tipo de edificación y, probablemente, rematara uno de los vértices, existiendo otra escultura paralela en el otro extremo o incluso cuatro, una en cada esquina.

 


Hay que tener en cuenta que, posteriormente, en los siglos VI y VII se desarrolló la necrópolis visigoda, con cientos de tumbas, “por lo que este área se salvó milagrosamente y la parte que se conserva de este edificio, que tendría unas características monumentales, es muy pequeña, pero suficientemente significativa para hacernos una idea”, continúa Eduardo Gamo.

 


Los restos que se han conservado

La esfinge, recordaba el experto, es un animal mitológico con la cabeza de mujer, que no se ha conservado, pero sí los restos de un mechón de pelo, que se encuentra entre el cuello y el ala izquierda y tiene alas de ave y el cuerpo de leona, donde se marcan perfectamente las costillas y las mamas: “En este caso, la esfinge tiene los cuatro pares de de mamas dispuestos a lo largo de todo el vientre. Realmente, en las leonas, estas se localizan en la parte baja del vientre, únicamente. Esto nos está remitiendo a que el modelo que tomaron para representar la esfinge, muy posiblemente fuera un gato, que evidentemente lo tendrían más a mano”, señala.

 


Lo que se ha podido rescatar de la escultura es un fragmento del cuerpo y el ala izquierda; tres fragmentos que conforman la parte delantera de las patas traseras; un fragmento de la pata delantera derecha; otro fragmento indeterminado y otro que se podría identificar como una esquina de la plataforma.

 


“Hay otros fragmentos de piedra de las mismas características que están trabajados y que podrían pertenecer a la estructura del edificio, que muy posiblemente tuviera otras esculturas y otra decoración”, añade Gamo.

 


Saúl Martín fue el responsable de ilustrar al público sobre la simbología y la evolución desde la prehistoria, hasta nuestro días, de este enigmático ser zoomorfo, que aparece en la tradición griega, en el mito de Edipo aterrorizando la ciudad de Tebas y planteando un enigma al protagonista de la hazaña, que termina matando a su padre y casándose con su madre. Martín destacó que dentro de la simbología funeraria, la esfinge tiene un papel protector y también se vincula al traslado del alma al más allá, como criatura alada. 

 

 

La de Caraca, según el director de las excavaciones, se aleja de los modelos de las esfinges íberas, que llegaron a la Península Ibérica a través del oriente mediterráneo y de los griegos, siguiendo estándares “nítidamente romanos, en algunas cuestiones que aparecen especialmente en la época de emperador Augusto, como las costillas marcadas y la representación de las mamas”.

 


La obra, tal y como se desprende de los estudios del IGME-CSIC, habría sido esculpida con piedra extraída en las cercanías del lugar donde ha sido descubierta “y por lo tanto habría un taller local de escultores o un taller itinerante, que se habría desplazado para realizar la escultura. En cualquier caso, no tallarían sólo esa esfinge, sino que adornarían los espacios públicos del foro y de las termas monumentales, que tienen más de 900 metros cuadrados”, especula Gamo.

 



“Jamás habían visto una piedra tan mala, con una talla tan buena”

A lo largo de las excavaciones, el IGME-CSIC ha elaborado un mapa geológico del yacimiento en el que se diferencian distintos materiales: conglomerados de Cuaternario que, tal y como explicó el geólogo, Miguel Ángel Rodríguez Pascua, tienen su origen en sedimentos antiguos del río Tajo y constituye una buena superficie para cimentar, “como ya se dieron cuenta los carpetanos y posteriormente los romanos”. Los materiales más comunes de esta zona son los yesos del Mioceno (entre 10 y 15 millones de años atrás). “La esfinge apareció sobre los propios yesos que se utilizaron para tallar la esfinge, pero también, gran parte de los bloques de sillería de la ciudad”, comenta.

 


El geólogo dio cuenta de la composición del material de la esfinge, que se aprecia por la parte no tallada: “Vemos un nódulo, que está embutido en una matriz de yesos con arcillas. Éste es un material horroroso para realizar una escultura, porque se disgrega con mucha facilidad, lo cual también da una idea de la maestría del escultor. Para cubrir esos nódulos han aplicado una pátina que hemos podido ver antes de realizar la limpieza de pieza con microscopía digital in situ, que no es invasiva, y nos permite determinar si es roca o un elemento antrópico como esa pátina que sirve para, luego, posiblemente, darle una policromía”, detalla.

 


“Esta pieza a todas las restauradoras a las que se la hemos enseñado nos han dicho que jamás habían visto una piedra tan mala con una talla tan buena, nunca”, afirmó entre risas la restauradora de la UCM, Fátima Marco, Junto con Virginia Lozano, otro miembro del equipo restaurador, dieron cuenta del difícil proceso de restauración de la pieza, encaminado a lograr un grado máximo de estabilidad, de acuerdo con el lugar en el que se va a conservar.

 



 

Por su parte, el primer teniente de alcalde, recordó los último logros que ha ido sumando el yacimiento, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2024 y que no deja de sorprender a los investigadores con descubrimientos como esta esfinge: “Caraca está viva, no es una foto fija, sino que avanza y estoy seguro de que vamos por el camino correcto”, señaló.

 


Al inicio de la conferencia, el técnico del Museo Provincial y arqueólogo, Miguel Ángel Cuadrado, como anfitrión, manifestaba el orgullo de esta institución por ser “el altavoz” de las investigaciones de Caraca y un vehículo entre el equipo investigador y la ciudadanía, porque “la arqueología sin que la sociedad la conozca, como receptora de esos hallazgos, no tendría sentido”.

 


La conferencia, en la que estuvieron presentes el delegado de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Fernández Montes, y la diputada delegada de Cultura, Sabrina Escribano, instituciones que junto al Ayuntamiento de Brea de Tajo y el Museo Provincial contribuyen al desarrollo de las campañas arqueológicas, fue un éxito rotundo, que logró, una vez más, desvelar un pedacito de nuestra historia y contribuir al espíritu divulgador de las investigaciones científicas.

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