Beatriz Talegón reivindica el legado femenino como Alcaldesa de Honor de las Águedas de Cogolludo 2026

Publicado por: El Decano
09/02/2026 12:36 PM
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Imágenes: Ayuntamiento de Cogolludo
Imágenes: Ayuntamiento de Cogolludo

La tradición de las Águedas en Cogolludo está documentada desde el siglo XVI y desde 1995 es Fiesta de Interés Turístico Regional

 

Cogolludo ha vuelto a ceder simbólicamente el mando del municipio a las mujeres con motivo de la festividad de Santa Águeda, una celebración profundamente arraigada en la historia local y declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 1995. El nombramiento de la periodista y abogada Beatriz Talegón como Alcaldesa de Honor de las Águedas 2026 ha centrado una edición que ha vuelto a subrayar el papel histórico y social de las mujeres en la vida de la villa.

 

La celebración, documentada desde finales del siglo XVI, se desarrolló durante el fin de semana con una programación sencilla pero cargada de simbolismo, tradición y participación vecinal. A pesar de la lluvia y el frío, el ambiente festivo se mantuvo intacto en unos días en los que las Águedas volvieron a asumir el protagonismo institucional y popular.

 

Los actos arrancaron el viernes con la tradicional víspera, anunciada por el volteo de campanas de la iglesia de Santa María, un sonido que históricamente marcaba el inicio de unos días excepcionales para las mujeres de Cogolludo. En ese contexto, el alcalde del municipio, Juan Alfonso Fraguas, entregó el bastón de mando a Elena Soto, elegida por sus compañeras de la Asociación Cultural de las Águedas como Alcaldesa Mayor de este 2026. El regidor destacó que se trata de una fiesta que “reivindica, como ninguna otra, el empoderamiento de la mujer”, y agradeció a las cogolludenses “el esfuerzo constante por mantener viva una tradición documentada desde hace más de cuatro siglos y plenamente vigente en su mensaje”.

 

Para Elena Soto, asumir el cargo ha sido una experiencia intensa y emotiva, marcada tanto por la responsabilidad como por la acogida recibida. Reconocía los nervios iniciales, que pronto dieron paso al disfrute de una celebración que guarda ya como un recuerdo imborrable, más aún al no ser nacida en Cogolludo. “Ha sido todo muy bonito y muy divertido, a pesar de que el tiempo no nos ha acompañado. Es una demostración plena de nuestra implicación en la sociedad local”, señalaba, destacando también la elección de Beatriz Talegón como Alcaldesa de Honor, a quien definió como “una mujer encantadora que ha hecho piña con todas, sumándose a la tradición como una más”.

 

El sábado por la mañana, acompañadas por la charanga Los Alcoranes, las Águedas acudieron a la sede de la Asociación de Mujeres, donde Talegón se vistió con el traje tradicional. Entre cánticos populares transmitidos durante generaciones, la comitiva se dirigió al Ayuntamiento, donde en el Salón de Plenos Elena Soto le impuso la banda y le entregó el bastón de mando, formalizando simbólicamente el gobierno femenino de la villa durante la festividad.

 

En la presentación, Soto subrayó que Talegón representa “los valores de fuerza, lealtad y valentía que encarna Santa Águeda”, destacando su trayectoria profesional como jurista, periodista, analista política y escritora, así como su compromiso con las causas sociales y la defensa de la libertad de expresión.

 

Con el bastón de mando en la mano, Beatriz Talegón pronunció un discurso que entrelazó memoria personal e historia colectiva. Agradeció el reconocimiento recordando que la vida, a veces, dibuja “círculos perfectos que tardan generaciones en cerrarse”, y evocó sus raíces familiares en la Sierra Norte de Guadalajara, citando a su bisabuela Emilia Heras, natural de Arbancón, y los vínculos históricos entre Arbancón y Cogolludo desde la Reconquista.

 

En la Plaza Mayor, presidida por el Palacio Ducal —uno de los primeros edificios renacentistas de la Península Ibérica—, afirmó no sentirse “como una forastera, sino como una hija que regresa a la casa de sus ancestros”. Definió a Cogolludo como un crisol de memoria y patrimonio, desde los asentamientos prehistóricos hasta el esplendor renacentista impulsado por Luis de la Cerda y materializado por Lorenzo Vázquez de Segovia a finales del siglo XV.

 

El eje central de su intervención fue el legado de las mujeres de la villa. Recordó los documentos del siglo XVI que acreditan la celebración femenina de Santa Águeda y subrayó el papel de las mujeres como guardianas de una tradición que incluso llegó a ser limitada por la fuerza con la que se vivía. También destacó su recuperación tras la Guerra Civil, cuando en 1945 un grupo de mujeres la devolvió a la calle, hasta consolidarla y lograr en 1995 su declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional.

 

Santa Águeda apareció como símbolo de dignidad y resistencia, acompañada en el discurso por mujeres históricas de la provincia de Guadalajara, desde la Princesa de Éboli hasta Francisca de Pedraza o las figuras femeninas de la Casa de Mendoza. Talegón reivindicó asimismo la transmisión cultural, recordando su formación en el Conservatorio “Sebastián Durón” y en la Escuela Provincial de Folklore, donde aprendió que al bailar una jota “se baila también la memoria de quienes nos precedieron”.

 

“Este reconocimiento lo acepto en nombre de todas las mujeres de esta tierra, con humildad y con orgullo serrano”, afirmó, dedicándolo especialmente a su hija, presente y vestida de Águeda, y comprometiéndose a seguir trabajando para que las voces de las mujeres sigan escuchándose alto y claro.



Tras el acto institucional, la comitiva acudió a la iglesia de Santa María para la misa solemne, acompañada por el coro parroquial. La imagen de la santa quedó cubierta por la ofrenda floral de las Águedas. La lluvia obligó a trasladar al interior del templo la subasta de las andas y los bailes regionales, que se desarrollaron con normalidad gracias a la rápida adaptación del espacio. Jotas, paloteos y letras tradicionales, interpretadas por grupos de distintas edades, volvieron a mostrar la fortaleza de una tradición que se renueva generación tras generación.

 

La jornada continuó en las galerías porticadas de la Plaza Mayor con la invitación de limonada y dulces a todo el pueblo, seguida de la comida de hermandad en el Salón Rico del Palacio Ducal, que reunió a 135 personas. Por la tarde, el chocolate con churros y, ya por la noche, el baile público en el gimnasio de las antiguas escuelas pusieron el broche a una celebración que volvió a demostrar que en Cogolludo Santa Águeda no es solo una fiesta, sino una forma de entender la historia, la identidad y el papel de las mujeres en la vida del pueblo.

 

Durante la celebración se recibió también la visita de inspectores de trabajo, quienes comprobaron que todos los actos se desarrollaban con normalidad y con una organización adecuada.

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