El Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado luz verde al nuevo decreto que regulará los programas bilingües y plurilingües en las etapas educativas no universitarias de los centros sostenidos con fondos públicos. Así lo ha anunciado este lunes el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, en rueda de prensa tras la reunión semanal del Consejo de Gobierno.
La nueva norma, cuya publicación está prevista para este mismo mes de febrero, afecta de forma directa a los 434 centros bilingües y plurilingües existentes en la región, que desarrollan actualmente un total de 576 programas. En conjunto, el decreto beneficiará a 84.547 alumnos y alumnas y a 3.945 profesores y profesoras de toda Castilla-La Mancha.
Según ha explicado el consejero, el texto normativo nace con el objetivo de realizar una “revisión estructural” del modelo de bilingüismo regional, orientada a mejorar su calidad, eficacia, equidad y adaptación al contexto educativo actual. El decreto se articula en ocho grandes capítulos que introducen cambios relevantes en distintos ámbitos del funcionamiento de estos programas.
Entre las principales novedades, destaca la modificación del periodo de abandono de los programas bilingües y plurilingües. Hasta ahora, los centros que decidían dejar de impartirlos estaban obligados a mantenerlos durante varios cursos; con la nueva regulación, este periodo se reduce a uno o dos cursos escolares, en función de cada caso.
El decreto también revisa la exigencia de competencia lingüística del profesorado, estableciendo unos niveles más ajustados a la realidad del sistema educativo y a la experiencia acumulada en los centros. Así, se exigirá un nivel B2 en Educación Infantil y Primaria, mientras que en el resto de etapas será obligatorio contar, al menos, con un nivel C1.
Otra de las mejoras introducidas es la ampliación de las opciones en la prueba de certificación lingüística del alumnado. Hasta ahora, solo existía una prueba de nivel B1, lo que provocaba que parte del alumnado no la realizara por disponer ya de ese nivel o de uno superior. A partir de ahora, la certificación podrá realizarse en otros niveles, ampliando así las posibilidades de acreditación.
En cuanto a la impartición de materias en lengua extranjera, el decreto modifica los porcentajes exigidos, que se calcularán teniendo en cuenta tanto las horas de lengua extranjera como las de las asignaturas impartidas en ese idioma. Además, se establece una diferenciación entre los programas en inglés y los desarrollados en otros idiomas, y se fija un porcentaje específico para el alumnado de 4º de ESO, atendiendo a los distintos itinerarios académicos posteriores.
La norma incorpora asimismo un nuevo capítulo dedicado a la internacionalización del sistema educativo, a través de programas como Erasmus+ o eTwinning, con el objetivo de reforzar las competencias lingüísticas y culturales del alumnado y fomentar su movilidad.
Otro de los cambios relevantes es el de denominación: tras ocho años de implantación, el término “proyectos” será sustituido por el de “programas”, al considerarse más adecuado a la realidad actual del modelo.
Durante su intervención, Amador Pastor ha subrayado que el Ejecutivo autonómico destina aproximadamente ocho millones de euros anuales a distintas acciones para potenciar la enseñanza de lenguas. En el ámbito de la Formación Profesional, se desarrollan actualmente 86 ciclos presenciales y bilingües, que benefician a más de 1.400 alumnos y alumnas repartidos en 144 aulas de la región.
El consejero ha detallado también las medidas específicas dirigidas a centros, profesorado y alumnado. Para los centros, se prioriza la asignación de auxiliares de conversación, la participación en consorcios Erasmus+ y la inclusión en el Programa de Banco de Libros. Para el profesorado, se contemplan reducciones horarias, la valoración de las competencias lingüísticas en oposiciones, interinidades y concursos de traslado, así como formación específica, reconocimiento en créditos y garantías de cobertura de plazas. Además, se regulan comisiones de servicio para centros British y Bachibac y se establece una orden de acreditación de la competencia comunicativa.
En el caso del alumnado, se ofrecen estancias en el CRIEC, se refuerza el carácter inclusivo del programa mediante agrupamientos heterogéneos y se mantiene la prueba de certificación B1, en la que participan cada año alrededor de 3.000 estudiantes. Estas pruebas son elaboradas y validadas por profesorado de las Escuelas Oficiales de Idiomas.
Para concluir, Amador Pastor ha asegurado que este decreto supone “un avance decisivo” en la consolidación, mejora y modernización del bilingüismo y el plurilingüismo en Castilla-La Mancha. Una norma que, según ha destacado, garantiza la calidad y continuidad de los programas, refuerza la equidad, reconoce el esfuerzo de los centros y del profesorado y sitúa al sistema educativo regional en una posición más sólida, innovadora y preparada para afrontar los retos del futuro.