El conjunto alcarreño cayó este miércoles ante Ciudad de Logroño (32-36) en la jornada 16 de ASOBAL, aunque ofreció una imagen sólida y mantuvo el pulso durante más de cuarenta minutos
El SANICENTRO Balonmano Guadalajara volvió ayer a escena tras el parón competitivo y lo hizo dejando sensaciones encontradas. El resultado no acompañó (derrota por 32-36 ante Ciudad de Logroño), pero el equipo de Juan Carlos Requena sostuvo el duelo durante gran parte del encuentro y volvió a demostrar que está dispuesto a pelear cada balón en su lucha por la permanencia.
En un David Santamaría que respondió una vez más a la llamada, los morados arrancaron con determinación. Logroño impuso un ritmo alto desde el primer minuto, buscando transiciones rápidas y situaciones de uno contra uno, mientras Guadalajara optó por ataques más elaborados, intentando minimizar pérdidas y controlar los tiempos. La igualdad fue la nota dominante en el primer tramo, con ventajas mínimas que cambiaban de lado en apenas un suspiro.
El intercambio de golpes se mantuvo hasta el ecuador de la primera mitad. Los riojanos lograron abrir una pequeña brecha mediado el primer acto, obligando a Requena a detener el partido para ajustar la defensa. La reacción no se hizo esperar. El SANICENTRO ajustó líneas, recuperó intensidad atrás y encontró fluidez en ataque para volver a equilibrar el marcador. Al descanso, el 16-16 reflejaba con justicia lo visto sobre la pista: dos equipos sin concesiones y con el pulso intacto.
Tras la reanudación, el choque elevó revoluciones. Logroño encontró mayor continuidad ofensiva y empezó a castigar desde los nueve metros, mientras EL bM Guadalajara trataba de sostener el ritmo con el liderazgo de Joan Blanco en la dirección y la eficacia en los extremos. Durante muchos minutos, el marcador se movió en diferencias cortas, siempre con los visitantes por delante pero sin lograr romper definitivamente el partido.
Fue superado el minuto cuarenta cuando llegó el momento clave. Una sucesión de acciones rápidas y un mayor acierto visitante permitieron a Logroño estirar la ventaja hasta los tres y cuatro goles. Aun así, el SANICENTRO no bajó los brazos. Con el Santamaría empujando desde la grada, los morados intentaron reducir distancias apretando en defensa y arriesgando en ataque, pero la solidez de la portería riojana y la eficacia en los lanzamientos decisivos terminaron inclinando la balanza.
El 32-36 final deja sin premio a un Guadalajara que compitió con personalidad ante uno de los bloques más consolidados del campeonato. La derrota mantiene a los alcarreños en la zona baja, aunque con la sensación de haber dado un paso adelante en términos competitivos.
La Liga ASOBAL no concede respiro y el calendario obliga a mirar ya al siguiente compromiso, el cual tendrá lugar este próximo domingo 15 de febrero frente al BM Alicante en el Pabellón Pitiu Rochel (17:00 horas).