Rutas del vino, el futuro de un nuevo modelo de gestión impulsado desde la Universidad de Alcalá

Publicado por: Gloria Magro
13/02/2026 10:26 AM
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Las conclusiones del estudio se han presentado en las IV Jornadas de Turismo Rural Sostenible de Brihuega.// Imagen: G.M.
Las conclusiones del estudio se han presentado en las IV Jornadas de Turismo Rural Sostenible de Brihuega.// Imagen: G.M.

Investigadores de la UAH trabajan en un proyecto de enoturismo, que pretende elaborar rutas relacionadas con el vino, basado en la sostenibilidad y el patrimonio, con el fin último de impulsar “la mejora del bienestar y felicidad del consumidor, la preservación patrimonial y el freno de la despoblación en el ámbito rural”
 

 

A diferencia de lo que ocurre en otras provincias de Castilla-La Mancha, donde la producción de caldos ligada a denominaciones de origen de reconocido prestigio representa un filón económico y turístico de incalculable valor, en Guadalajara el sector vitivinícola ha sido hasta ahora un recurso infravalorado pese a que el rastro ancestral del cultivo de la vid se puede seguir a mayor o menor escala por toda la provincia. Ahora, investigadores de la Universidad de Alcalá (UAH) proponen un modelo de gestión de rutas ligadas al vino basado en la sostenibilidad y el patrimonio.

 

El fin último es generar una nueva oferta enoturística que contribuya a luchar contra la despoblación y revalorice la riqueza material e inmaterial de Guadalajara. Y también impulse “la mejora del bienestar y felicidad del consumidor, la preservación patrimonial y el freno de la despoblación en el ámbito rural”, tal y como reza el estudio llevado a cabo por los profesores de la Facultad de Ciencias Económicas, Empresariales y Turismo de la Universidad de Acalá, Estela Núñez Barriopedro y Pedro Cuesta Valiño, sobre el sector enoturístico en la provincia de Guadalajara.

 

Las conclusiones de este estudio, efectuado con el respaldo de las Cortes de Castilla-La Mancha, son prometedoras. Hace unos días se presentaban en las IV Jornadas de Turismo Rural Sostenible de Brihuega, centradas en esta edición en la visión estratégica y los activos del territorio.

La integración del sector vitivinícola con las dotaciones turísticas y patrimoniales de Guadalajara podría tener un gran impacto en las pequeñas economías locales. // Imagen: G.M.
La integración del sector vitivinícola con las dotaciones turísticas y patrimoniales de Guadalajara podría tener un gran impacto en las pequeñas economías locales. // Imagen: G.M.



Cuando las tradiciones locales, el patrimonio cultural y el marketing digital se integran en la oferta turística, los ingresos aumentan y las economías rurales se diversifican”, explican los autores, quienes han mapeado minuciosamente los recursos que se pueden poner en valor hoy. “Bodegas, pueblos, cuevas… toda la etnografía relacionada con el vino. A estos recursos se han de añadir servicios de restauración, alojamiento, actividades y servicios; así como guías que permitan ofrecer una oferta turística diferenciada”, desgrana la profesora de la UAH y experta en la promoción de ventas en el sector turístico, Blanca García Henche, en cuyo trabajo de campo se basa el análisis.

 

Según los datos recopilados, la integración del sector vitivinícola con las dotaciones turísticas y patrimoniales de Guadalajara podría tener un gran impacto en las pequeñas economías locales si se adopta el modelo de gestión propuesto desde este ámbito académico. Un modelo, afirman, del que también se beneficiarían las bodegas que ya atraen a un número creciente de visitantes.

 

Es precisamente en los municipios donde se mantienen las viñas y se conserva cierta tradición vinícola donde se detecta, según los responsables del estudio, la demanda de una oferta complementaria en hostelería, así como actividades culturales y patrimoniales aún por satisfacer y por tanto, por desarrollar. Un modelo que funciona en otras provincias de la región y en comarcas vitivinícolas de prestigio, como Ribera del Duero, Rioja o Priorat, por citar solo algunas de las más reconocidas, y que se puede extrapolar aquí.

 

 La investigación se centra en evaluar la viabilidad y los factores clave para el éxito de una nueva ruta que conecte las tres principales bodegas de la provincia con los centros tradicionales de producción de vino.// Imagen: Gloria Magro
La investigación se centra en evaluar la viabilidad y los factores clave para el éxito de una nueva ruta que conecte las tres principales bodegas de la provincia con los centros tradicionales de producción de vino.// Imagen: Gloria Magro



El turismo enológico puede representar hasta el treinta por ciento del volumen de negocio total. Se ha producido un aumento constante del número de visitantes, con unas estimaciones de alrededor de cuatro mil visitantes en 2025”, afirma el gerente de la conocida Bodega Finca Río Negro, en Cogolludo, (574 hab.) Fernando Fuentes, en el estudio efectuado por la UAH. La misma percepción se tiene en Mondéjar (2.918 hab.) donde Bodegas Mariscal también reconoce un aumento del interés en visitar sus instalaciones y conocer sus vinos. “En noviembre se agotaron todas las plazas para las catas y tuvimos que abrir más franjas horarias, recibiendo entre ochenta y noventa personas.”, explican.

 

La investigación se centra en evaluar la viabilidad y los factores clave para el éxito de una nueva ruta que conecte las tres principales bodegas de la provincia -Alto de Pioz, en Pioz (5.300 hab.), La Era, en Mondéjar y Finca Río Negro, en Cogolludo- con los centros tradicionales de producción de vino de Cendejas de Enmedio, Gárgoles de Abajo y Trillo. La propuesta sería integrar los servicios complementarios que ofrecen estos municipios con las Denominaciones de Origen Mondéjar y la más reciente Vino de Pago de Finca Río Negro.

 

Hemos seleccionado pueblos con cuevas, pueblos con un pasado histórico recogido en el catastro del marqués de la Ensenada , que explicaba cuanto suelo se dedicaba a vides, así como las formas de elaborar el vino, como el clarete de Horche; la recuperación de uvas en Cogolludo, en Solanillos del Extremo. Hemos recogido las fiestas de la vendimia en Cendejas, en las bodegas de Horche.”, describe desde la Facultad de Ciencias Económicas y Turismo de la UAH la también profesora y colaboradora en el proyecto Patricia Durán. Toda la información generada se encuentra publicada en las redes sociales promovidas desde la Universidad de Alcalá -Ruta del Vino de Guadalajara-, que se actualiza periódicamente con nuevos contenidos de productos y servicios asociados. Desde la UAH también prepara una página web que se encuentra en fase de desarrollo.



El objetivo general es diseñar y poner a prueba un modelo de gestión colaborativa basado en la sostenibilidad, el bienestar, la innovación digital y la gobernanza público-privada, que promueva el desarrollo económico local y frene la despoblación en la provincia de Guadalajara”, manifiesta la principal investigadora del proyecto, Estela Núñez Barriopedro. Los autores destacan que “la alta densidad patrimonial”, esto es, las bodegas históricas excavadas y la arquitectura vernácula, entre otros recursos existentes, como ventaja competitiva difícil de replicar en otros lugares. De hecho, según constatan en su análisis, tradicionalmente la viticultura se asocia en los pueblos de Guadalajara a costumbres locales propias, rituales de vendimia y gastronomía que refuerzan la identidad territorial y pueden contribuir a la conservación del patrimonio material e inmaterial, un valor añadido a tener en cuenta.

 

Así lo confirma desde Cogolludo Javier Segura, guía turístico de la localidad y dinamizador cultural a través de la web Guiarteguadalajara, donde se pueden consultar no solo las visitas a demanda a ésta y otras localidades, sino también las opiniones de sus clientes. Durante los recorridos turísticos explica que todas las casas de Cogolludo tienen su bodega. “Se ha hecho vino artesanalmente desde siempre y todavía en algunas viviendas se elabora. Cogolludo estaba plagado de viñedos hasta la epidemia de filoxera. De hecho, la virgen de los Remedios tiene en su mano un racimo de uvas y la talla del Niño, también”. Y los visitantes se muestran interesados. “Para los turistas -explica- el vino es un reclamo muy importante. Se puede combinar con ver las bodegas Río Negro, las degustaciones y disfrutar del patrimonio de Cogolludo visitando el primer palacio renacentista fuera de Italia, el palacio de los duques de Medinaceli; así como la iglesia de Santa María, del siglo XVI, que cuenta en su interior con un lienzo de José de Ribera”. Otro valor añadido de esta localidad es “el convento del Carmen, también del siglo XVI. Su propietario enseña el cenobio y su restauración y nos habla de sus vinos ya que se dedica a la importación y exportación de caldos

 

La zona del norte de la provincia de Guadalajara ha sido tradicionalmente productora de vino a pequeña escala, para consumo familiar. Muchos pueblos conservan sus bodegas, subterráneas o excavadas en roca, integradas en las casas o bien en localizaciones aledañas al núcleo principal. Su uso es recreativo y social aunque se mantiene la costumbre de abrirlas para los visitantes como muestra de hospitalidad. El diputado provincial de Desarrollo rural, Desarrollo Sostenible y Agenda 2030, Hector Gregorio, que es de la zona, apunta a que en su pueblo natal, Jadraque (1522 hab.) al igual que en el resto de los de la comarca se desprendieron de los viñedos en los años ochenta del siglo pasado, tal vez por indicación de la Unión Europea o por la baja rentabilidad en aquel momento de un cultivo residual cuando llegó la concentración parcelaria. Aun así, se mantiene cierta producción a pequeña escala en localidades cercanas como Bujalaro (59 hab.) y Cendejas de Enmedio (68 hab.), que también cuentan con bodegas como atractivo turístico. De hecho, en Cendejas, la Fiesta de las Bodegas va por la octava edición, el próximo mes de abril, una celebración popular que atrae a numerosos visitantes.

Gárgoles de Abajo acogerá el próximo día 13 de junio la tercera Jornada Etnográfica en torno a sus bodegas, las más antiguas de la región.
Gárgoles de Abajo acogerá el próximo día 13 de junio la tercera Jornada Etnográfica en torno a sus bodegas, las más antiguas de la región.



Por toda la provincia la tradición del clarete, el vino casero que se envasa en la propiedad, llega hasta nuestros días. Al otro lado de la A-2, hacia el sur de La Alcarria, la uva es un recurso económico importante, junto con la aceituna, y su producción al por mayor abastece las cooperativas de Mondéjar, aunque una parte se reserva para elaborar vino de bodega. En Cifuentes (1700 hab.) las viñas salpican los terrenos mezclándose con los olivos y otros cultivos. Sobre todo en sus pedanías, Rugilla (35 hab.) y los Gárgoles. En Gárgoles de Abajo (89 hab.) existen aún más de doscientas cuevas-bodega, cuyo elemento diferenciador es tanto su tamaño y buen estado de conservación como la antigüedad y un trazado histórico y unos usos que se pueden seguir hasta nuestros días. “Son antiguos eremitarios anteriores al siglo VI, en tres niveles distintos, muchas conectadas por túneles durante la Guerra Civil, cuando acogieron a la población que huía”, explica María Jesús (Susi) Atance, de la Asociación cultural Gantrum. El próximo 13 de junio tendrá lugar la tercera edición de sus Jornadas Enológicas, con un programa tanto festivo y lúdico como informativo y científico. “La idea es recaudar dinero para inventariar las bodegas, tenemos el proyecto de una musealización online y de una ruta de senderos. Como municipio somos una entidad menor y no tenemos recursos”, explica. Para que no les desborde el éxito de ediciones anteriores y mantener la calidad de la oferta, este año ofrecerán solo un número determinado de tickets, con control online del proceso de compra y el acceso a las actividades.

 

En otros lugares las bodegas tienen un recorrido ya consolidado y son el origen de una incipiente actividad enoturística. Así lo cuenta la reconocida periodista Mónica Chaparro, pionera en aunar vino y patrimonio en Horche (3119 hab.) como impulsora de la ruta del vino de la localidad. “Cuando me instalé en 2016 al ver el gran patrimonio histórico, artístico y cultural que había decidí formarme en Gestión de Eventos y Creación de Viajes Turísticos. Hasta ese momento el ayuntamiento gestionaba todo esto de modo informal, así que invertí dos años en mi formación y una vez titulada como ITL, Informadora Turística Local para localidades de menos de diez mil habitantes, el ayuntamiento sacó un concurso público y lo gané. Y a finales de 2019 empezamos la Ruta de las Bodegas de Horche que en aquel primer momento era un recorrido por dos bodegas los fines de semana”. Mónica puso su creatividad al servicio de un nuevo producto turístico, dándolo a conocer a través de las redes sociales. El boca a boca hizo el resto y el éxito fue inmediato, dado el mercado potencial de la cercana Madrid, a apenas una hora de la localidad alcarreña y la popularidad de esta periodista e influencer.

 

Con el tiempo mejoré el producto turístico, le di una vuelta. Durante las visitas, recorría el pueblo con un carrito personalizado con la oferta gastronómica local que suministraban los bares, para afrontar así con el estómago lleno la generosidad de las bodegas con los visitantes. Se les contaba la historia local, la de los principales monumentos desde la Edad Media a la Reconquista. Alvarfáñez de Minaya -coetáneo de El Cid- durmió en Horche antes de conquistar Guadalajara. El pueblo tiene una historia muy interesante, se enfrentó a los árabes en el 718, a los franceses en 1808… La gente se iba encantada, ponían muchísimas reseñas en Google.”

 

Tras la pandemia, la periodista no renovó el acuerdo con el ayuntamiento, aunque el consistorio sigue ofertando hoy visitas. “El turismo hay que dejarlo en manos de profesionales formados. Hay que saber gestionar grupos, conflictos, poner en valor al pueblo e intentar conseguir que los visitantes dejen dinero en el pueblo, que se queden a comer y a dormir a ser posible “, opina una vez dejada atrás su etapa en la localidad guadalajareña. El ayuntamiento de Horche registró la ruta del vino como marca propia en abril de 2025.

 

La profesionalización es una de las grandes carencias aún por superar y no afecta solo al sector enoturístico. Las jornadas anuales Turismo Rural Sostenible que se celebran en Brihuega con el apoyo de la Diputación Provincial y el Observatorio de la Despoblación son un punto de encuentro de expertos y técnicos que trabajan sobre el terreno. Su leiv motiv, convertir los recursos naturales y culturales en experiencias de turismo sostenible que atraigan actividad económica, fijen población y a la vez permitan mantener el patrimonio, el Santo Grial para la mayoría de los pueblos en Guadalalajara.

 

En esta edición, celebrada los días 4 y 5 de febrero, contaron con la presencia de Andrés Fernández Alcantud, director de proyectos de SEGITUR, la Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías de la Secretaría de Estado de Turismo, quien presentó el modelo Destino Turístico Inteligente, una apuesta firme por la sostenibilidad en los destinos rurales. “El DTI de un destino turístico innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia –explica este experto- que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, que promueve la accesibilidad para todos, que facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino y mejora la calidad de vida de los residentes".

En el Aulario de la calle Cifuentes, en Guadalajara, tuvo lugar hace unos días un curso de cata orientado a alumnos de últimos cursos de ADE, TURADE y Turismo del campus de la Universidad de Alcalá.// Imagen: Gloria MagroEn el Aulario de la calle Cifuentes, en Guadalajara, tuvo lugar hace unos días un curso de cata orientado a alumnos de últimos cursos de ADE, TURADE y Turismo del campus de la Universidad de Alcalá.// Imagen: Gloria Magro

 

La Secretaría de Estado de Turismo impulsa la creación de experiencias agroturísticas sostenibles “que complementen, diversifiquen y contribuyan a la desestacionalización de la oferta turística de los destinos, y del destino España en general; y lo considera innovando en su propuesta de valor mediante el acercamiento del sector primario al sector turístico. Todo ello unido a la oportunidad y el reto que supone la existencia de un mercado turístico en transformación que busca cada vez más experiencias sostenibles e innovadoras que generen valor añadido a quienes las consumen”, según se puede leer en su web. Para ello proponen un Modelo de Innovación Sostenible de Experiencias Agroturísticas (MISEA) y han diseñado una serie de herramientas de apoyo a los gestores públicos y tejido empresarial que se alinea con el modelo de desarrollo sostenible de las Rutas del Vino desarrollado por la UAH.

 

La Facultad de Ciencias Económicas, Empresariales y Turismo lleva tiempo trabajando en la promoción de los productos de Guadalajara, dando a conocer los elementos diferenciadores que tanto aprecian visitantes y consumidores, especialmente en los segmentos de alto nivel adquisitivo. Quesos, sales, mieles, trufas, harinas, panes, aceites y vinos de La Alcarria de producción artesanal que ya se están posicionando en las mejores mesas y establecimientos gourmet. Y que también atraen visitantes, proporcionando una rentabilidad añadida a las localidades de origen y a sus comarcas.

 

Activos del territorio, visión estratégica, gobernanza, sostenibilidad, innovación y desarrollo. Las claves sobre las que asentar el enoturismo en Guadalajara son muchas aunque la principal es el producto del que se parte: la uva y el vino. En el Aulario de la calle Cifuentes, en Guadalajara, tuvo lugar hace unos días un curso de cata orientado a alumnos de últimos cursos de ADE, TURADE y Turismo del campus de la Universidad de Alcalá, dentro de la Semana de Empresariales y Turismo, una cita anual que pone a los estudiantes en contacto con distintas iniciativas actuales del mercado laboral.

 

Coordinado por la profesora Blanca García Henche, bajo el lema Castilla-La Mancha en copa, vinos emergentes con identidad, se dieron a conocer caldos procedentes de bodegas lideradas por jóvenes de la región que están teniendo un éxito indiscutible y que además complementan su negocio con el recurso turístico de las visitas a la propiedad y a las localidades donde se asientan las bodegas, el modelo profesionalizado que se quiere replicar en las rutas del vino de Guadalajara.

 

La sumiller de Consuegra, Isabel Peces, conocida en redes como Wineinfluencer, dirigió la cata con vinos que entroncan tradición familiar y una orientación clara a las nuevas demandas del mercado actual. La presentación, muy motivadora, incentivó a los estudiantes a adentrarse en un sector que cada vez demanda más profesionales cualificados y que cuenta con numerosas salidas a explorar. En Castilla-La Mancha, además del pujante negocio de la venta al por mayor de la uva con destino a las apreciadas denominaciones de origen europeas, hay bodegas que desarrollan modelos de enoturismo con notable éxito y atraen visitantes a su comarca. “En Consuegra -explicaba esta experta- hay quince mil visitas diarias en verano. Y ejemplo de bodegas como Finca Loranqueen Toledo, conocida por salir en la serie Cuéntame, que es del siglo XVIII y tiene siete mil visitas anuales. Toda su producción se vende directamente en la bodega”.

 

Entre los caldos presentados a los estudiantes, algunos que entroncan con la tradición del clarete que se elabora tanto en Guadalajara en el medio rural como en comarcas de tradición vitivinícola reconocida. Los estudiantes tuvieron la ocasión de catar un vino blanco tipo orange wine de la Bodega Torres Filosoen Villarrobledo, al frente de la cual se encuentra Rocío Torres, una mujer joven que elabora vinos artesanales y respetuosos con el medio ambiente, lo que le valió en 2025 la beca Ruraltivity PepsiCo 2025 auspiciada por FADEMUR, la Federación de Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha. La sala de ánforas de su bodega es un recurso turístico de primer orden. Y también sus vinos, orientados a un público joven atraído también por sus vídeos en redes sobre el proceso particular del vino que se descorchó en el Aulario de Guadalajara: fermentación en botella y degüello posterior.

 

“Los jóvenes cada vez bebéis menos alcohol, queréis vinos fáciles de degustar y la bodegas se adaptan a lo que quiere el consumidor, incluso a vinos sin alcohol”, explicaba a los estudiantes Blanca García Henche. A su vez, la sumiller recalcaba que la forma de comer actual también es menos copiosa y los vinos que acompañan van en consonancia. Los alumnos probaron también vinos de la bodega  Llámalo X, de Villarrobledo, cuya producción ha llamado la atención de distribuidores de Estados Unidos. Esta bodega familiar también tiene hoy un propietario joven, José Ballesteros. Sus vinos se elaboran con variedades como la Crujidera o Moravia dulce, y cabe señalar que han empezado a trabajar con injertos procedentes de Guadalajara de la casi extinta Tinto Fragoso que se recupera en Cogulludo en la Finca Río Negro. También ponen en valor la variedad Airén, la cepa antaño predominante en Castilla-La Mancha, hoy sustituida por Tempranillo. En este sentido, Isabel Peces explicó durante la cata que las exportaciones al por mayor de uva Airén desde nuestra región hacen posible la producción de los vinos espumosos en el mercado europeo, como el Prosecco italiano, el Sek alemán y el preciado Champagne. “Algo que da valor a otras bodegas, aquí se compra a céntimos el kilo”, una lección no solo económica a tener en cuenta.

 

La transferencia del conocimiento desde la universidad marca el camino hacia el futuro en sectores como el enoturismo. Las conclusiones del estudio del modelo de gestión presentado los investigadores de la Universidad de Alcalá indican que las prácticas propuestas pueden ofrecer enfoques prometedores en provincias como Guadalajara a fin de contrarrestar la despoblación. Y no solo eso, también tendrían una incidencia positiva en “la diversificación económica a través de fuentes de ingresos basadas en la experiencia, la protección del patrimonio cultural y refuerzo de la identidad, los efectos positivos en la felicidad y el bienestar de residentes y visitantes, el freno a la despoblación mediante el empleo y el orgullo por el lugar y el posicionamiento internacional de la cultura vinícola de Guadalajara”, según los profesores que lo han llevado a cabo. No se puede pedir más.

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