El Decano de Guadalajara les ofrece audios, vídeos y fotografías de un servicio cada día más precario que padecen cada día cientos de usuarios de la capital y los barrios anexionados
El servicio de autobuses urbanos de Guadalajara es cada día más precario.
A los problemas con la puntualidad, la falta de servicios a los nuevos desarrollos o a los polígonos industriales, líneas que no cubren la demanda, problemas con la recarga de las tarjetas y un largo etcétera de carencias, se añade una flota de vehículos que acumulan demasiados años en 'activo', con continuas averías y que presentan una imagen bastante deplorable, algo que viene siendo denunciado, tanto por los usuarios como por los propios trabajadores de la actual contrata.
Para comprobar el estado de la flota, especialmente de los buses que prestan servicio en las líneas L5 y L4, las más utilizadas y precisamente las que más problemas acumulan, El Decano de Guadalajara ha realizado un pequeño 'trabajo de campo' durante dos meses, en el que hemos recogido audios, vídeos e imágenes que reflejan el deterioro de un servicio público esencial.
El hecho de que la licitación del contrato haya quedado desierta supone un considerable retraso en su adjudicación, lo que conlleva que la flota, los vecinos y los trabajadores, prolongarán más de un año su 'agonía'.
Suban el volumen de sus dispositivos, abran los ojos y dispóngase a 'viajar' y a vivir las 'sensaciones' que padecen a diario cientos de usuarios en la capital y los barrios anexionados.
Los sonidos que se escuchan no proceden de ningún electrodoméstico averiado, sino del interior de algunos de los vehículos, completamente destartalados.
La amortiguación de algunos buses deja bastante que desear, convirtiendo algunas rutas en un auténtico Paris-Dakar para los ususarios.
El deterioro es evidente en muchos de los vehículos tal y como muestran las fotografías, tomadas en distintas líneas.