Los morados cayeron por 32-28 ante EÓN Alicante en la jornada 17 de ASOBAL. Pese a la buena imagen, el conjunto alcarreño continúa colista con 8 puntos y encadena tres derrotas consecutivas
El SANICENTRO Balonmano Guadalajara regresó este domingo de Alicante con sensaciones encontradas. El equipo de Juan Carlos Requena volvió a ofrecer una imagen competitiva, como ya hiciera días atrás frente a Logroño, pero se quedó nuevamente sin recompensa. La derrota por 32-28 ante EÓN Alicante deja al conjunto alcarreño en una situación clasificatoria delicada tras la disputa de la jornada 17 de la Liga NEXUS Energía ASOBAL.
El encuentro, segundo compromiso de la semana para los morados, se mantuvo igualado durante muchos minutos. El BM Guadalajara sostuvo el pulso en el Pitiu Rochel, compitió con orden y llegó a tener opciones reales de pelear por algo más. Sin embargo, varios tramos de imprecisión ofensiva y la inspiración del guardameta local Domenech terminaron inclinando la balanza.
El conjunto alcarreño mostró solidez defensiva en muchos momentos, con Nico García manteniendo al equipo en partido bajo palos y con una buena aportación colectiva en ataque. Incluso en la segunda mitad, cuando el marcador parecía romperse, Guadalajara supo reaccionar y acercarse a tres goles a falta de menos de diez minutos, manteniendo viva la esperanza. Pero en el tramo decisivo, algunos errores y pérdidas consecutivas permitieron a los alicantinos abrir la brecha definitiva.
Más allá del 32-28 final, la lectura este lunes es más amplia. Tras esta jornada 17, el SANICENTRO Balonmano Guadalajara continúa colista con 8 puntos. Acumula solo un empate en sus últimos cinco compromisos y encadena tres derrotas consecutivas. La dinámica en cuanto a resultados no acompaña, aunque el equipo ha dado pasos adelante en cuanto a competitividad tras el parón.
El aspecto más frustrante es que la oportunidad era evidente. Rivales directos en la lucha por la permanencia como Frigoríficos del Morrazo y Ángel Ximénez Puente Genil también cayeron esta jornada, por lo que una victoria en Alicante habría supuesto un golpe importante en la clasificación. No fue posible, y el margen sigue siendo estrecho.
Con todo, las sensaciones no son negativas del todo. El equipo ha competido frente a Logroño y lo ha vuelto a hacer en Alicante. Ha mostrado carácter, recursos y capacidad para mantenerse en partido ante rivales exigentes. Ahora, la cuestión es convertir esa competitividad en puntos.
El siguiente reto no será sencillo. El próximo domingo 22 de febrero, a las 12:30 horas, el David Santamaría acogerá el duelo frente a Recoletas Atlético Valladolid, séptimo clasificado con 21 puntos y asentado en la zona media de la tabla. Un rival de entidad que exigirá la mejor versión morada.