El sindicato UGT ha denunciado que el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) continúa realizando traslados de pacientes con patología psiquiátrica mediante ambulancias de Soporte Vital Básico (SVB), vehículos diseñados para el transporte sanitario general y no adaptados específicamente a este tipo de intervenciones.
Según alertan profesionales del transporte sanitario, la normativa estatal no contempla ambulancias específicas para el traslado psiquiátrico. En la práctica, esto supone que los traslados se efectúan en unidades estándar dotadas habitualmente por dos Técnicos en Emergencias Sanitarias, de los cuales uno debe permanecer solo en la cabina asistencial junto al paciente durante el trayecto, lo que incrementa el riesgo ante posibles episodios de agitación, descompensación o conductas imprevisibles.
El sector advierte además de que el aumento progresivo de intervenciones relacionadas con la salud mental ha hecho que este tipo de asistencias sean cada vez más frecuentes, mientras que los vehículos continúan incorporando equipamiento sanitario obligatorio que puede resultar potencialmente peligroso y que, según denuncian, no siempre puede retirarse o asegurarse completamente durante estos traslados.
UGT subraya que en otras comunidades autónomas ya se han implantado vehículos adaptados específicamente para el traslado de pacientes psiquiátricos, con interiores despejados, sistemas de seguridad reforzados y protocolos de actuación específicos, un modelo que —afirman— mejora tanto la seguridad del trabajador como la del propio paciente.
A esta situación se suma, según los profesionales, la utilización habitual de ambulancias de Transporte No Asistido (TNA) como recurso de apoyo en determinadas zonas, especialmente en áreas rurales, debido a la limitación de recursos disponibles. Mantener estos vehículos como solución estructural, en lugar de transformarlos en unidades de Soporte Vital Básico, sostienen, repercute directamente en la calidad asistencial.
Desde el sector del transporte sanitario reclaman la adaptación de los recursos a la realidad asistencial actual y la apertura de un proceso de mejora del sistema que garantice la seguridad de trabajadores y pacientes en este tipo de intervenciones.