Hablar de la buena marcha de la economía sobre la base del crecimiento de los datos macro cuando las cifras micro de ciudadanos y empresas siguen resintiéndose parece un sinsentido. Ahora, sin embargo, la progresiva desaceleración de las insolvencias podría estar mostrando el final de esa evolución de la divergencia económica en forma de K
Las insolvencias empresariales, un buen barómetro para medir la disparidad entre la economía a gran escala y la real, muestran señales muy positivas. En el conjunto de España se registraron un total de 5.577 insolvencias empresariales durante 2025, un 6% por debajo de las registradas un año antes,
Esta favorable evolución, recogida por el último informe de Insolvencias de Solunion, compañía de seguros de crédito y caución asociados a la gestión del riesgo comercial, deja, sin embargo, algunas sombras todavía.
La primera de ellas la evolución desigual entre comunidades. La reducción ha sido especialmente significativa en varias comunidades autónomas como País Vasco, Andalucía o la Comunidad Valenciana, frente a una Cataluña que se desmarca de la tendencia nacional.
En 2025 se contabilizaron 1.605 insolvencias empresariales en la región, lo que supone el 29% del total nacional y un incremento del 9% interanual, encadenando dos años consecutivos al alza. Un incremento que muchos achacan a las veleidades nacionalistas durante los últimos años. En Castilla y La-Mancha también han crecido las insolvencias. Un 5% en este último año, pero se observa una positiva dinámica descendente.
En general, el aumento se concentra en sectores como papel, transporte y comercio minorista y afecta principalmente a micro y pequeñas empresas, en un contexto de presión de costes y consumo todavía débil.
La segunda gran sombra, quizás más importante, es que, pese al ajuste a la baja, el volumen de insolvencias se ha mantenido un 40% por encima de los niveles previos a la pandemia. El mercado, por tanto, sigue sin absorber los efectos perniciosos sobre la economía provocados por la covid.
Aunque no son para tirar cohetes, estas cifras si colocan a España en buena situación respecto a la media mundial que acumula tres años de aumentos sostenidos. Para 2026 cabe esperar un período de calma, según el análisis de Coface, compañía de gestión de crédito comercial, con un ligero incremento del 2,8% de las insolvencias en el mundo y un descenso del 3% en España. Una relajación motivada por el mayor impulso macroeconómico y la estabilización de los tipos de interés que mejoran las condiciones crediticias.
Esta firma, sin embargo, alerta de que la estabilización global sigue siendo frágil. Los niveles de deuda siguen siendo elevados, los márgenes se han reducido y las empresas siguen siendo sensibles al coste del crédito.
Este escenario afectaría especialmente a las economías europeas, más expuestas a la deuda a tipo variable, así como a sectores con baja capacidad de servicio de la deuda, como la construcción, la industria química y la textil. Esta mayor sensibilidad nos recuerda que, en 2026, la trayectoria de las insolvencias dependerá menos del crecimiento que del ritmo de ajuste monetario, lo que convertirá el coste de la financiación en el verdadero árbitro del próximo año.
Por tanto, "2026 debería suponer un respiro más que una mejora. El número de insolvencias no disminuirá, simplemente dejará de acelerarse. Si los tipos bajasen menos rápido de lo previsto, la estabilización desaparecería inmediatamente", afirma Jonathan Steenberg, economista en Coface. Así, un aumento de 25 puntos básicos en los tipos de interés de los préstamos podría provocar un nuevo repunte de las insolvencias a nivel mundial hasta situarse en torno al 4-5 %, una tendencia similar a la observada en 2025.
Un escenario poco probable en Europa, donde los tipos de interés parecen estabilizados en niveles neutrales, en torno al 2%. Con todo, los expertos siguen apostando por medidas que ayuden a las empresas a cumplir sus compromisos. Al fin y al cabo, del orden del 98% del tejido empresarial español estas formado por pymes. Todo un lujo que no podemos perder.
Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación.