La dirección de Caobar, que se encontraba en concurso voluntario de acreedores desde diciembre de 2024, no ha logrado la quita necesaria por parte de los acreedores para garantizar su viabilidad, por lo que la empresa ha entrado en fase de liquidación y venta. Tal y como han señalado fuentes de los trabajadores a El Decano de Guadalajara, la dirección de Caobar propuso un Expediente de Regulación Temporal de Empleo mixto (ERTE) para facilitar su venta, “teniendo en cuenta que no es lo mismo vender una empresa con 86 trabajadores, que con 30 o 40”, señalan.
De esta manera, el pasado 23 de diciembre, entraron en el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) 45 personas, entre aquellos trabajadores de más edad con la jubilación más cercana, que pudieran completar su cotización con los dos años de paro. Mientras otros 30 se han ido a un ERTE de seis meses de duración, priorizando aquellos trabajadores más polivalentes y, principalmente, de Poveda de la Sierra, ya que, tal y como apuntan estas mismas fuentes, las empresas tendrían más interés en adquirir la propia mina de caolín de Poveda y sus instalaciones, sobre la planta de lavado, que se encuentra en Taracena.
Según indican, muchos de los trabajadores en ERE ya han cobrado del Fogasa, los 20 días por año de trabajo y los atrasos de la empresa, mientras que los del ERTE se encuentran a la espera de que se produzca la venta de la empresa y se reactive la producción, con la esperanza de que asuma a los antiguos trabajadores. De momento, habrían visitado las instalaciones al menos cuatro empresas y, al parecer, el administrador concursal es optimista.
Los trabajadores que han entrado en el ERTE, estarían cobrando las nóminas del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) mientras dure el mismo y tendrían pendientes de cobrar los atrasos de la empresa.
Caobar cuenta con más de 60 años de trayectoria en Guadalajara en la producción de caolín y sílice, procedente de las minas de Peñalén y Poveda de la Sierra, cuyo destino principal eran sectores tan diversos como el cerámico, químico, farmacéutico o industrial. Además, mantenía dos plantas de limpieza y tratamiento en Taracena (pueblo pedáneo de Guadalajara) y Poveda de la Sierra, con un total de 86 trabajadores.
Desde diciembre de 2024 se encontraba en un concurso de acreedores voluntario, pero previamente, la empresa había estado en un pre-concurso. Entoneces, Caobar acumulaba una deuda de 32 millones de euros, pero llegó a un acuerdo con el juzgado.
De esta manera, en agosto de 2024, Caobar anunció, a través de un comunicado, la renegociación de esa deuda, para saldarla en diez años, y la puesta en marcha de un Plan de Reestructuración que contemplaba la renovación del Órgano de Administración, la destitución del director comercial, la sustitución del operador de mina y proveedores, así como la creación de un Comité de Dirección para establecer una nueva estrategia y controlar gastos, con lo que salía de ese pre-concurso.
En diciembre de 2024 y al ver que no puede sufragar esa deuda, se somete a un concurso de acreedores voluntario. En este mismo mes, se declaró un ERTE que afectó a 36 trabajadores de Taracena, que trabajaban 15 días y otros 15 se iban al paro y en junio el ERTE se extendía también la planta de Poveda, donde existían16 trabajadores, a tiempo total, hasta el 7 de octubre. En el mes de julio empezaron los problemas a la hora de cobrar los salarios.
El concurso de acreedores tenía de plazo hasta el 26 de septiembre para llegar a un acuerdo de la quita con los acreedores, dentro del convenio suscrito, con el objetivo de dar entrada a un inversor que asumiera la deuda y diera otra vez alas a la empresa para remontar la producción de una materia prima que, por otra parte, es muy rentable. El administrador concursal llegó a extender el plazo una semana más, ante los buenos pronósticos. Pero finalmente, todos los esfuerzos cayeron en saco roto y se agotaba el tiempo sin alcanzar el acuerdo necesario, por lo que se ha procedido a la liquidación de la empresa.