ECONOMÍA. El eterno debate de la productividad sigue sin resolverse con el Gobierno y la patronal enfrentados

Publicado por: Julio Muñoz
01/03/2026 08:00 AM
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Imagen: Mapfre.
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En las últimas semanas, los ciudadanos hemos asistido atónitos al cruce de reproches entre Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y vicepresidenta del Gobierno, y Antonio Garamendi, presidente de la CEOE. La primera reclama una subida de los salarios y más implicación de los empresarios, mientras que el segundo se lamenta de los escasos esfuerzos del Ministerio para atajar el problema de las bajas laborales, el absentismo y la escasa productividad

 

Probablemente, más allá de los ataques personales, a ninguno le falte razón. Pero lo cierto, es que España sufre un grave y estructural problema de productividad que impide una mayor competitividad y el impulso de los salarios. El envejecimiento de la población, el fuerte peso de la economía de sectores poco proclives a la mejora de la productividad como el turismo, los altos niveles de absentismo y el retraso en el desarrollo tecnológico son factores que juegan en contra. 
 

A ello se suma la reducción de la jornada laboral, que más allá de unos mayores costes laborales también puede llegar a tener importantes implicaciones en la productividad. La patronal, de hecho, se queja de que la reducción de la semana laboral a 37,5 horas o en el caso de los funcionarios a 35 horas a partir de marzo, debe incluir medidas para impulsar la productividad si no queremos acabar rezagados con el resto de la Unión Europea. 
 

Lograr más eficiencia para competir mejor y generar riqueza 
 

De manera simplificada, la productividad se mide dividiendo el valor de la producción total (bienes o servicios) entre los recursos utilizados (horas, empleados, capital) en un periodo. Una combinación o gestión óptima de los recursos significa más eficiencia, llevará a una mayor productividad y, en última instancia, permitirá la creación de una mayor riqueza. 
 

Pese al fuerte crecimiento económico experimentado por España en los últimos años, la productividad sigue siendo una asignatura pendiente, manteniéndose estancada o con un crecimiento muy leve. Se consolida así la brecha estructural, situando al PIB por habitante alrededor de un 18% por debajo de la media europea. Una consecuencia de un crecimiento más extensivo, basado en una mayor contratación, que intensivo, basado en la eficiencia. 
 

Uno de los factores a tener en cuenta es el tamaño de las empresas. Según los datos oficiales, el nivel de productividad de las grandes empresas españolas duplica al de las microempresas. Un problema sobre el que trabajar teniendo en cuenta que el peso de las empresas de tamaño mediano o grande en la economía española se sitúa muy por debajo las principales economías europeas.  
 

En España, alrededor del 35% de la ocupación está en empresas de más de 50 empleados, una proporción que se sitúa en el 66% en Alemania. España necesita potenciar más el crecimiento de sus microempresas y pymes. 
 

La mayor cualificación es clave para mejorar la productividad 
 

Otra de las claves de la productividad radica en la calidad del capital humano. Los trabajadores con un nivel educativo más alto y técnicamente más cualificados son más productivos. En este caso, según el Banco de España, existe un déficit significativo en el nivel de formación de los trabajadores y de los empresarios españoles con respecto al promedio de la eurozona. 
 

Cuando se habla sobre el futuro de la productividad es fundamental analizar el peso de la inversión en investigación y desarrollo en la economía. En concreto, el porcentaje del PIB asignado a investigación y desarrollo por España en esos últimos años en España se ha situado en torno al 1,5%, niveles históricamente altos. Con todo se mantiene casi 0,7 puntos por debajo del conjunto de Europa. 
 

Aunque es cierto que en España sufrimos un grave problema de salarios, tampoco son de extrañar las reclamaciones de los empresarios ante la necesidad de poner el énfasis en palancas como la educación, el tamaño empresarial y la innovación para reducir esta brecha estructural y poder abordar las subidas salariales y la reducción de jornadas que permitan seguir profundizando en el actual estado del bienestar. Para ello es imprescindible acercar posturas entre la administración y las empresas, cuya brecha parece hoy en día más abierta que nunca. 



Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación 

 
 

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