Silvia García Escribano: "Soy la primera, pero sé que no voy a ser la última: Voy a ser la primera de muchas”

Publicado por: Marta Perruca
08/03/2026 08:00 AM
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Silvia García Escribano es la primera mujer bombera de la provincia de Guadalajara
Silvia García Escribano es la primera mujer bombera de la provincia de Guadalajara

El pasado 6 de febrero tomaba posesión de su cargo en el Consorcio Provincial de Bomberos (CEIS Guadalajara), Silvia García Escribano, la primera bombera urbana de la provincia de Guadalajara, desde donde lanza un mensaje a todas las jóvenes y niñas, "que confíen en sí mismas y no se pongan límites".

 


Silvia García Escribano ha pasado de ser una de las tantas personas que prepara una oposición en nuestro país, a convertirse en todo un referente para todas esas jóvenes o niñas que han sentido la llamada de servir a los demás, luchando contra el fuego y ayudando en catástrofes o accidentes y han pensado, o les han dicho, que esa no era una profesión para mujeres

 


Tras superar la oposición, García Escribano tomaba posesión de su nuevo cargo a principios de febrero, junto con otros 33 compañeros en el Consorcio Provincial CEIS Guadalajara (33 bomberos especialistas conductores mecánicos y un oficial técnico) que entran para reforzar el servicio en la zona del Corredor del Henares y dotar de personal el nuevo parque de Sacedón, a punto de abrir sus puertas. Con ellos, son ya 118 los efectivos operativos de este cuerpo. Durante el acto institucional, que tuvo lugar en el salón de actos del Centro San José, el presidente de la Diputación, José Luis Vega, celebraba la incorporación de la primera mujer al cuerpo como un hito que supone “la ruptura de un techo de cristal y demuestra que la vocación y el compromiso con la ciudadanía no entienden de géneros”.

 


“Firmamos el 6 de febrero, por lo que llevo un mes y la verdad es que estoy muy contenta. He aprendido mucho de mis compañeros y me siento muy a gusto”, afirma Silvia García en declaraciones a El Decano de Guadalajara. 

 


Esta guadalajareña de 32 años ha roto la brecha de los sueños, que un día le arrebató la idea de prepararse para ello y le dirigió hacia otra trayectoria profesional. Ha derribado ese pertinaz muro, con voluntad, esfuerzo y perseverancia, para convertirse en la primera mujer bombera urbana de la provincia de Guadalajara, desde donde lanza un mensaje a todas esas jóvenes y niñas para que “confíen en sí mismas y no se pongan límites. Eso es lo que me pasó a mí en un principio, pero hay que verse capaz de hacer ese trabajo, esforzarse, ser constante y tener paciencia, porque al final las cosas llegan”.

 

"No es algo que yo haya buscado. Estoy muy orgullosa y agradecida, pero al mismo tiempo pienso que es una gran responsabilidad. Estoy contenta con lo que he conseguido y si esto ayuda a que más chicas se planteen ser bomberas, estaría encantada"


 

Admite que este papel de pionera no ha sido “algo buscado” y afirma sentirse “muy orgullosa y agradecida”, pero al mismo tiempo considera que es una gran responsabilidad. “Estoy contenta con lo que he conseguido y si esto ayuda a que más chicas se planteen ser bomberas, estaría encantada. Soy la primera, pero sé que no voy a ser la última: Voy a ser la primera de muchas”, señala de manera contundente. 

 

En este sentido, indica que, dentro de las labores que desarrolla el CEIS Guadalajara en la comunidad, le gustaría “ir a colegios para trabajar la parte de prevención y que, tanto niños, como niñas vean que es normal que haya bomberos mujeres y hombres”. Ella está convencida de que esta es la mejor manera de romper con el sesgo de género en el ámbito laboral: que la sociedad se vaya acostumbrando a ver a mujeres donde antes sólo había hombres, para que las nuevas generaciones puedan tener a su alcance esos referentes.

 

La bombera en una de las prácticas del proceso de formación. // Imagen: Silvia García
La bombera en una de las prácticas del proceso de formación. // Imagen: Silvia García



A pesar de que siempre se ha sentido atraída por la profesión, reconoce que eligió otro camino profesional, precisamente por la falta de referentes femeninos en este campo. “Siempre me ha gustado el trabajo de bombero, pero como no conocía a ninguna mujer en esta profesión, no sabía si podía dedicarme a esto. Así que la vida me fue llevando a estudiar Ingeniería de Sistemas de Información y acabé en ciber-seguridad, que era un trabajo que me gustaba, pero yo buscaba algo más. Quería un trabajo de acción en el que pudiera ayudar a los demás”, comenta.

 

Silvia explica que, a pesar de haber estudiado una ingeniería que le ofrecía un buen futuro profesional, su cabeza persistía en la posibilidad de ser bombera, "por lo que un día decidí buscar en Internet cuáles eran las pruebas, qué pasos tenía que seguir y si había más mujeres bomberas. Entonces descubrí que, aunque sí que es cierto que no hay muchas, a nivel nacional cada vez están entrando más mujeres en el cuerpo. Me costó mucho decidirme, pero pensé: Es ahora o nunca”, añade.

 

Precisamente, diversos estudios relacionados con la orientación vocacional y la psicología educativa apuntan a la importancia de tener referentes y modelos a la hora de elegir un futuro profesional. Estos modelos, afirman, sirven como fuente de inspiración e información, y también para valorar la auto-eficacia y visibilizar futuros posibles. Entre los modelos más comunes e influyentes se encuentran los familiares, los docentes y los profesionales en activo.

 

"El hecho de que cada vez vayan entrando más mujeres a cuerpos de bomberos va a motivar a otras niñas a pensar en este futuro profesional”


 

“Cuando lo imaginas, piensas que lo puedes lograr, pero cuando lo ves ya lo puedes visualizar. Una vez encuentras que hay mujeres bomberas eres consciente de que se puede. El hecho de que cada vez vayan entrando más mujeres va a motivar a otras niñas a pensar en este futuro profesional”, valora.

 


En su caso, explica, no existen bomberos en su entorno familiar que le hayan podido servir de modelo, pero reconoce que tanto su madre, como su padre han tenido una profesión vocacional, relacionada con el servicio a los demás: “Mi padre es militar y mi madre policía. Ahora ya están jubilados los dos, pero es cierto que, aunque siempre lo he visto como algo muy normal, cuando mi madre entró en el cuerpo había muy pocas mujeres. Es ahora cuando me doy cuenta de que ella también fue una pionera. Así que aunque no haya sido consciente, me he dado cuenta de que mi madre siempre ha sido un referente para mí. Fundamentalmente, ha sido mi familia la que me ha ayudado a tomar la decisión, porque he tenido unos referentes cercanos que me han enseñado a encontrar un camino profesional enfocado a ayudar a los demás”.

 

El pasado 31 de diciembre se jubilaba María Luisa Cabañeros, la segunda mujer bombera de España, que además fue durante tres décadas la única mujer en esta profesión de Castilla-La Mancha. Lo hacía después de 38 años de servicio en el Consorcio Provincial de Ciudad Real. La primera fue Magdalena Rigo Lliteras, que se incorporó al cuerpo de Bomberos de Palma en febrero de 1981. Las cifras son todavía muy bajas y hoy la presencia de mujer en el cuerpo en España representa en torno al 5%, alrededor de 1.100 mujeres de los 22.000 efectivos que existirían en el conjunto del territorio español. No obstante, las cosas están cambiando.

Otro de los ejercicios de entrenamiento en su proceso de formación. // Imagen: Silvia García
Otro de los ejercicios de entrenamiento en su proceso de formación. // Imagen: Silvia García




“Llevo cinco años opositando, no sólo en Guadalajara, sino también en otros lugares, y desde la primera vez que me presenté he notado que cada vez hay más mujeres. En estas oposiciones al CEIS de Guadalajara habría unas diez o 15 mujeres (de los alrededor de 300 que concurrieron a las pruebas), de las que cuatro aprobamos la parte del temario y, finalmente, fuimos dos las que terminamos todo el proceso”.

 

"Yo pienso que no existen profesiones de hombres o de mujeres, sino que las personas pueden estar capacitadas o no para un trabajo"



Ahora, Silvia García tiene claro que no existen profesiones de hombres o de mujeres, “sino que las personas pueden estar capacitadas o no para un trabajo” y en lo que respecta al cuerpo de bomberos “todos podemos aportar algo, independientemente del género. Cada uno tiene sus habilidades y aporta sus fortalezas, porque en un cuerpo de bomberos se trabaja en equipo”.

 


La oposición, según la bombera, es dura y exigente, “pero creo que al final tienes que prepararte y saber que puedes hacerlo y confiar en ti. Yo he tenido las mismas pruebas físicas que mis compañeros y creo que es una cuestión de preparación, constancia y de trabajar duro por lo que quieres, teniendo un objetivo claro”.

 


Para Silvia García la suerte no aparece por casualidad, sino que se trabaja y no existen atajos: La clave está en “estudiar mucho, entrenar mucho y trabajar mucho la cabeza, porque la incertidumbre y la frustración siempre está acechando. Hay que dejar de lado muchas cosas para seguir con la oposición. En mi caso, tenía tan claro que quería ser bombera que eso es lo que me ha dado fuerzas para seguir perseverando”.

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