OPINIÓN. 23F: 45 aniversario del golpe de Estado contra la democracia

Publicado por: José María Bris
09/03/2026 01:31 PM
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Por José María Bris

 

Este año, el 23 de febrero, se ha cumplido el 45 aniversario del golpe de Estado que pudo acabar con la incipiente democracia en España. 45 son también los disparos que los asaltantes dejaron impresos en el techo del hemiciclo del Palacio del Congreso.

 

Ese día, desde el escaño, escuchaba al Secretario Primero de la Mesa, Víctor Carrascal, que iba leyendo los nombres de los diputados comenzando por Antonio García Miralles, de Alicante, en la segunda votación de investidura como Presidente del Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, ante la renuncia presentada el 29 de enero por Adolfo Suárez.

 

En la primera votación por mayoría absoluta no había obtenido los votos necesarios. Cuando se leía el nombre del diputado por Soria Manuel Núñez Encabo, a las 6:22 horas, se oyeron fuerte ruidos en el pasill: carreras, gritos, "¡Fuego¡, ¡Fuego¡". Por el lado derecho aparecieron unos hombres armados con metralletas, con capotes y gorros militares, mientras que por el otro aparecía, el teniente coronel Tejero, que ya había sido noticia en noviembre de 1977 por un intento de golpe, la Operación Galaxia, abortado por uno de los presuntos golpistas que lo delató.

 

La pistola de Tejero apuntaba a Landelino Lavilla: "¡Quieto todo el mundo! ¡Todos al suelo!". El teniente general Gutiérrez Mellado, vicepresidente del Gobierno, se enfrentó a la tropa. Suárez le quiso ayudar. Las ráfagas de las metralletas resonaron entre las históricas paredes y dejaron su huella en las pinturas. Al tirar de abajo a arriba las balas pasaban junto a nuestras cabezas y nos protegimos tras las gradas. El diputado canario Fernando Sagaseta resultó herido por cascotes caídos sobre él. Seguían las voces de los asaltantes en los pasillos, "¡La cuarta, la Sexta ,la Novena región militar se han unido al alzamiento¡", "¡Arriba España¡".

 

Hay once regiones militares, esto de ser cierto podía conducir a una nueva Guerra Civil. Pensaba mi familia y en la imagen bananera que estábamos dando al mundo. Suárez, Gutiérrez Mellado y los líderes de los partidos políticos, Felipe González, del PSOE, Santiago Carrillo, del PCE, y Agustín Rodríguez Sahagún, de UCD, eran sacados a la fuerza de sus escaños y, a continuación, una ráfaga de disparos que temimos fueran dirigidos a ellos.

 

Los diputados que iban al servicio lo hacían acompañado por uno de los asaltantes con la metralleta apuntándole a su espalda. Se dejaba salir a la diputada del PSC, Ana Valletbo, embarazada de gemelos, que llamó a la Zarzuela e informó al Rey de cómo se había producido el secuestro. Después de unos minutos de silencio, el capitán Muñecas nos dirigió la palabra: "No se preocupen señores, no les va a pasar nada, estamos esperando a la autoridad, militar por supuesto, que les dirá lo que deben hacer". Pasaban las horas y ese militar no aparecía. Tejero paseaba desafiante por la parte baja del hemiciclo, se marchó a la luz y su voz dio la orden: "¡Si alguien se mueve disparar a matar¡".

 

La tropa asaltante se iba desanimando. Muchos de ellos en vez de amenazas ya ofrecían tabaco a los diputados. A la una y cuarto, Fernando Abril Martorell, con una radio que mantenía escondida, escuchó el discurso de Juan Carlos I que, según cuenta en sus memorias, "había estado siete horas hablando con las capitanías generales y, en especial, con el segundo Jefe de Estado Mayor, el teniente general Armada, que le había querido implicar en el golpe, y con Milans del Bosch, que en su Capitanía de Valencia había declarado el estado de excepción y sacado los tanquesa la calle". El Rey se dirigió a la nación para decir que ya todo estaba en orden y solo en el Congreso de los Diputados continuaba la rebelión. Desde mi escaño vi como a las tres de la madrugada aparecía en el hemiciclo nuestro paisano Felix Alcalá- Galiano, coronel jefe de la Policía Armada, intentando detener a Tejero sin conseguirlo.

 

Hacia las ocho, Álvarez de Miranda e Íñigo Cavero, cantando un himno monárquico y yendo hacia la salida, a Fraga -"¡Ya no aguanto más¡", devueltos a la fuerza a sus escaños. Cerca de las diez, la última amenaza por un teniente de la guardia: "No estén ustedes tranquilos, antes de que esto acabe habrá sangre". Doce y cuarto Tejero baja la guardia. Rendido, se dirige al presidente Landelino Lavilla y éste toma la palabra: "Los señores diputados pueden salir del hemiciclo". La Carrera de San Jerónimo, invadida por una gran multitud, aplausos, "¡Viva España¡", "¡Viva laConstitución¡". Los balcones llenos y ondeando pañuelos blancos símbolo de la paz.

 

Esa noche, esas 18 horas, no habíamos estado solos. El pueblo español había estado con nosotros.

 

José Maria Bris Gallego. Funcionario del Estado. Diputado del Congreso con UCD (1979-1982) Senador con el PP (1986-2000) Vicepresidente de la Diputación Provincial (1983-1987) Alcalde de Guadalajara (1992-2003) Diputado Regional (2003-2011) 

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