Antonio Ramírez, miembro de Astroguada, repasa la presencia de los eclipses en la literatura, la pintura, el cine y la música, dentro del ciclo divulgativo “De 12 en 12- Rumbo al Eclipse Total”
Los eclipses solares han fascinado a la humanidad desde tiempos remotos, generando temor, curiosidad y una profunda inspiración artística. Esta atracción milenaria entre arte y astronomía fue el eje de la octava ponencia del ciclo de divulgación científica “De 12 en 12 — Rumbo al Eclipse Total”, una iniciativa impulsada por la Asociación de la Prensa de Guadalajara (APG) junto a la Agrupación Astronómica de Guadalajara (AstroGuada) para preparar a la sociedad ante el eclipse solar total que será visible el 12 de agosto de 2026.
La charla fue impartida por Antonio Ramírez, socio de AstroGuada y experto en estructuras espaciales que durante casi tres décadas trabajó en Airbus. Su vocación científica nació en los años sesenta, cuando las misiones Apolo del programa espacial de la NASA despertaron su interés por el espacio. Algunas de las piezas en cuya elaboración participó durante su carrera aún forman parte de los rovers que exploran Marte.
Durante su intervención, Ramírez explicó que los eclipses han sido una constante en la imaginación humana y han influido en múltiples disciplinas artísticas. “La súbita desaparición del Sol —fuente de vida, orden y claridad— ha inspirado temor, misticismo, reflexión filosófica y exploración científica”, señaló el ponente al inicio de su recorrido histórico.
Señales divinas en los textos antiguos
Las referencias a eclipses aparecen ya en algunos de los textos más antiguos de los que se tiene constancia. En muchas culturas se interpretaron como mensajes de los dioses o presagios de acontecimientos trascendentales.
Uno de los ejemplos más conocidos procede del historiador griego Heródoto, quien relató cómo un eclipse solar interrumpió una batalla entre medos y lidios en Asia Menor. El súbito oscurecimiento del cielo fue interpretado por ambos ejércitos como una señal divina, lo que provocó el cese inmediato de la lucha y la firma de un tratado de paz que puso fin a un largo conflicto.
También existen alusiones a eclipses en la literatura clásica. Algunos cantos de La Ilíada evocan este fenómeno, mientras que textos mesopotámicos y pasajes bíblicos describen la oscuridad del día como presagio sobrenatural. Durante la Edad Media, crónicas y poemas populares continuaron recogiendo estas interpretaciones, describiendo cielos enrojecidos y pueblos aterrados ante lo que se percibía como advertencias apocalípticas.
Del simbolismo literario a la ironía narrativa
Con el paso de los siglos, el eclipse fue adoptando un papel simbólico en la literatura. William Shakespeare lo utilizó en El rey Lear como representación del desorden cósmico y social, mientras que John Milton lo empleó en El paraíso perdido como metáfora del pecado y la caída.
El fenómeno también aparece en la literatura moderna con un enfoque más científico o irónico. En Un yanqui de Connecticut en la corte del rey Arturo, Mark Twain otorga a su protagonista la capacidad de predecir un eclipse solar para salvarse de ser ejecutado.
Uno de los relatos más célebres sobre este tema es El eclipse, de Augusto Monterroso, publicado en 1959. En el cuento, fray Bartolomé Arrazola intenta salvar su vida intimidando a unos indígenas mayas con la amenaza de oscurecer el Sol mediante un eclipse. Sin embargo, el plan fracasa cuando los indígenas demuestran conocer perfectamente el fenómeno gracias a los cálculos de sus propios astrónomos. El relato culmina con una irónica escena final en la que uno de los indígenas recita con calma las fechas de los eclipses previstas por la astronomía maya mientras el fraile es sacrificado.
El eclipse como imagen pictórica
La pintura ha sido una de las disciplinas donde con mayor frecuencia se ha representado el eclipse. Según explicó Ramírez, el carácter espectacular del fenómeno ha atraído especialmente a los artistas, aunque muchos de ellos lo pintaron sin haber presenciado nunca uno. “Es muy probable que muchos autores nunca hubieran visto un eclipse y por eso sus obras contienen errores”, advirtió.
Desde el Renacimiento, los artistas incorporaron los eclipses como símbolo de la fuerza de la naturaleza frente a la fragilidad humana. En el Barroco, los contrastes de luz y sombra presentes en el fenómeno encajaban perfectamente con el dramatismo visual de la época.
Entre las obras mencionadas durante la conferencia figuran representaciones como el tríptico de Taddeo Gaddi, diversas crucifixiones renacentistas donde aparece un cielo oscurecido, o el cuadro Astrónomos observando un eclipse solar de Antoine Caron.
El gran cambio llegó en el siglo XVIII, cuando la astronomía permitió predecir no solo cuándo se producirían los eclipses, sino también desde dónde podrían observarse. Este avance impulsó los primeros viajes científicos para presenciar el fenómeno.
En el siglo XIX, el Romanticismo elevó el eclipse a símbolo de lo sublime, esa mezcla de belleza y terror que caracteriza a muchos paisajes de la época. Más adelante, artistas modernistas y abstractos utilizaron horizontes en penumbra y cielos crepusculares para expresar ideas espirituales o cósmicas.
Entre los autores que han representado eclipses figuran Ivan Aivazovski, Egon Schiele, Paul Klee, Salvador Dalí o Max Ernst, así como creadores contemporáneos como Laurent Grasso.
Del cómic al cine
El fenómeno también ha tenido presencia en la cultura popular. Uno de los ejemplos más conocidos aparece en el álbum de cómic Tintín y el templo del Sol. En la historia, el personaje creado por Hergé evita ser ejecutado por los incas fingiendo controlar el Sol gracias a un eclipse que sabe que ocurrirá ese día.
El propio Hergé reconoció posteriormente un error histórico en el planteamiento, ya que los incas poseían avanzados conocimientos astronómicos y probablemente habrían podido prever el eclipse por sí mismos.
El cine también ha utilizado el eclipse como elemento narrativo. En la película Apocalypto, el fenómeno salva al protagonista de un sacrificio al ser interpretado como señal divina por sus captores.
En otros casos el eclipse funciona como símbolo dramático. Es el caso de Dolores Claiborne, donde se emplea como metáfora de la oscuridad emocional y del pasado oculto de los personajes.
Uno de los ejemplos más singulares es Barrabás, protagonizada por Anthony Quinn, que incluye un eclipse solar real filmado durante la escena de la crucifixión. El rodaje se coordinó en 1961 para captar el fenómeno natural durante más de dos minutos sin efectos especiales.
No obstante, Ramírez recordó que históricamente es imposible que ocurriera un eclipse solar durante la crucifixión de Jesús, ya que la Pascua judía se celebra en luna llena y los eclipses solares solo pueden producirse en luna nueva.
La música bajo la sombra del Sol
La influencia de los eclipses también se extiende a la música. El fenómeno ha servido de inspiración tanto para composiciones clásicas como para canciones populares.
El compositor Philip Glass evocó el culto solar en su ópera Akhnaten, mientras que Pink Floyd utilizó el tema Eclipse para cerrar el álbum The Dark Side of the Moon, donde el fenómeno simboliza la totalidad y el destino humano.
También destacan el tema instrumental Total Eclipse de The Alan Parsons Project y la conocida balada Total Eclipse of the Heart de Bonnie Tyler, que utiliza la imagen del eclipse como metáfora del amor perdido.
Cuenta atrás hacia el eclipse de 2026
La conferencia forma parte de la campaña de divulgación científica “De 12 en 12 — Rumbo al Eclipse Total”, un proyecto impulsado por la APG y AstroGuada para preparar a la ciudadanía ante el eclipse solar total que será visible el 12 de agosto de 2026.
La iniciativa propone que cada día 12 de mes los medios de comunicación aborden algún aspecto relacionado con los eclipses, creando así una cuenta atrás informativa hacia el evento astronómico.
El objetivo es acercar este fenómeno a la población de la provincia de Guadalajara y reflexionar sobre las oportunidades y desafíos que supondrá la llegada de miles de personas interesadas en presenciar uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza.


