Ecologistas en Acción advierte de que el medidor de la calle Atienza no está situado en una vía con tráfico intenso y podría no reflejar la contaminación real que respiran los vecinos
La estación de medición de calidad del aire de Guadalajara, situada en la calle Atienza, no estaría registrando de forma adecuada los niveles reales de contaminación atmosférica de la ciudad debido a su ubicación. Así lo señala el informe “Tráfico y calidad del aire urbano en el Estado español”, elaborado por Ecologistas en Acción, que analiza la localización de estaciones de medición en 25 ciudades españolas.
Según la organización ambiental, el punto de muestreo de Guadalajara se encuentra alejado de vías con tráfico intenso continuado, lo que limita su capacidad para medir la contaminación generada por la circulación de vehículos, una de las principales fuentes de emisiones contaminantes en las ciudades.
Un entorno residencial con tráfico moderado
La estación está instalada en un entorno residencial caracterizado por edificación abierta, presencia de zonas verdes y una red viaria secundaria. En este contexto, la circulación de vehículos es moderada y no representa uno de los principales focos de emisiones contaminantes del municipio.
De acuerdo con el informe, el medidor no se sitúa sobre un eje viario principal ni junto a una vía con tráfico intenso continuo, circunstancia que reduce la representatividad de los datos recogidos.
La vía con mayor volumen de tráfico más próxima es la calle Constitución, aunque la distancia respecto a la estación es suficiente —según el estudio— como para que su influencia en los niveles registrados de contaminación sea limitada.
Petición de una nueva estación en una vía principal
Ante esta situación, Ecologistas en Acción reclama la instalación de una nueva estación de medición de la calidad del aire en una de las principales arterias de tráfico de Guadalajara.
La organización considera que esta medida permitiría conocer con mayor precisión el nivel real de contaminación al que están expuestos los habitantes, especialmente en las zonas donde el tráfico genera mayores emisiones.
Contar con datos más representativos, señalan, resulta fundamental para diseñar políticas públicas eficaces de reducción de la contaminación urbana.
Tres de cada cuatro estaciones, con problemas de ubicación
El informe analiza la implantación de estaciones urbanas orientadas a medir la contaminación procedente del tráfico en 25 ciudades españolas, entre ellas las 17 áreas metropolitanas con más de 250.000 habitantes y varias ciudades de menor tamaño, con el objetivo de estudiar al menos un núcleo urbano por comunidad autónoma.
Las conclusiones indican que tres de cada cuatro estaciones analizadas (19 de 25) presentan algún tipo de limitación respecto a los criterios establecidos para su correcta implantación.
Estas limitaciones incluyen incumplimientos parciales o completos de las recomendaciones sobre ubicación, lo que reduce su capacidad para reflejar la exposición real de la población a la contaminación atmosférica. Entre las estaciones señaladas se encuentra la única existente en Guadalajara.
Nuevos criterios de la normativa europea
La nueva normativa europea sobre calidad del aire establece que los puntos de muestreo destinados a proteger la salud pública deben proporcionar datos fiables sobre los niveles de contaminación en los puntos críticos de exposición.
La directiva recomienda priorizar zonas sensibles, como áreas residenciales, entornos escolares, hospitales, centros de atención asistida o zonas de oficinas, donde la población pasa gran parte del tiempo.
En este contexto, la organización ecologista considera que la ubicación actual de muchas estaciones no cumple plenamente con los criterios de representatividad que exige la nueva normativa.
Propuesta de revisión de las estaciones en España
Como conclusión, Ecologistas en Acción pide al Gobierno de España que, durante el proceso de transposición de la nueva Directiva europea al derecho interno, se establezca un plazo de un año para revisar la ubicación de las estaciones urbanas oficiales de medición de la calidad del aire orientadas al tráfico.
El objetivo sería garantizar que cada aglomeración urbana cuente al menos con una estación situada en un punto crítico de contaminación atmosférica, evitando así que posibles superaciones de los valores límite pasen desapercibidas.
Además, la organización propone que este proceso de revisión incluya mecanismos de participación ciudadana, con el fin de asegurar una mayor transparencia en la planificación de la red de vigilancia de la calidad del aire.


