La exposición “Entre Soldados” del fotógrafo guadalajareño, Jesús de los Reyes, acaba de abrir sus puertas en la sala de arte de la Fundación Ibercaja con dos grandes eventos inaugurales: El primero tuvo lugar el pasado jueves y estuvo presidido por el general de división, Santiago Juan Fernández Ortiz-Repiso, representante institucional del Ejército de Tierra (ET) en Castilla-La Mancha, con la presencia de otras autoridades militares y civiles. El segundo, más cercano y familiar, se celebró en la tarde de ayer y dio cita a muchos amigos, fotógrafos de Guadalajara, familiares y paisanos del Señorío de Molina, entre otros. Una apertura que, sin duda,.define muy bien la doble faceta del autor como militar y fotógrafo, pero también la propia muestra, que si bien recoge la vida cotidiana de los soldados durante sus ejercicios y maniobras, no pierde de vista esa mirada artística, en consatante búsqueda de la belleza, que caracteriza su obra.
La muestra está formada por 71 fotografías pertenecientes a su etapa como coordinador del Área de Fotografía del Departamento de Comunicación del Ejército de Tierra, entre 2017 y 2022 y se podrá visitar hasta el 21 de abril, de lunes a viernes, en horario de 19.00 a 21.00 horas.
Aunque parezca mentira, es la primera vez que Jesús de los Reyes muestra su trabajo documental dentro del Ejército de Tierra en una exposición. De hecho, tal y como reconoce a El Decano de Guadalajara, son pocos los que saben de su carrera militar. No es de extrañar, teniendo en cuenta que sus exposiciones suelen enfocarse en temáticas muy diferentes, como la despoblación o las tradiciones, siempre con una concepción estética y un marcado simbolismo. Él mismo se define como un fotógrafo apegado a la tierra, a la de esta provincia, pero fundamentalmente, al Señorío de Molina, donde guarda sus raíces en el pequeño municipio de Campillo de Dueñas.
El fotógrafo recibe a este medio unos días antes de la inauguración, en la sala de arte de la Fundación Ibercaja. Gran parte de las fotografías que componen la muestra se encuentran, todavía, dispuestas en el suelo, esperando para ser colocadas en el lugar que les corresponde. De los Reyes observa concentrado la futura disposición de uno de los paneles, mientras dos soldados del Parque y Centro de Mantenimiento de Material Ingenieros de Guadalajara batallan con el metro, la regla y el nivel, para que cada una de las imágenes ocupe el lugar preciso en la pared y todo encaje al milímetro. Sobre una mesa, se pueden ver los esquemas minuciosamente elaborados de cada uno de los muros de la sala, con las medidas correspondientes y las fotografías que van a formar parte de la composición, perfectamente colocadas.
“Termino este panel y nos vamos”, indica tratando de robar unos minutos al reloj, que ya marca la hora acordada. Después de toda la mañana, han terminado de montar el panel de bienvenida, otro más con varias imágenes de soldados desfilando y en el que están enfrascados, pero todavía permanecen alrededor del 75% de las fotografías en el suelo. Bastaba con observar aquella escena para adivinar que detrás de cada exposición de Jesús de los Reyes hay una ingente cantidad de trabajo invisible y, también, que a ese ritmo todavía tendrían un par de jornadas muy largas por delante…
Más o menos arrancan a la par, cuando tenía unos 18 años. Juré bandera muy pronto. Ingresé en la Academia General Básica de Suboficiales y a los 17 años ya era cadete. A los 20 años, tras salir de la Academia, cuando ya tenía un sueldo más o menos regular, me compré mi primera cámara.
"Las fotos físicas sobre todo, más que las digitales, tienen una capacidad enorme de atraer la atención y de congelar el tiempo y ganan en interés conforme pasan los años"
Mi padre, en un momento dado, durante tres o cuatro años, fue fotógrafo comercial por circunstancias.
Teníamos una caja de madera en la que se guardaban todas las fotos de la familia. De vez en cuando, abríamos esa caja y nos juntábamos todos en torno a la mesa camilla para ver las fotos. En ese momento, mis padres eran más charlatanes y nos contaban cosas sobre esas fotografías. Eran fotos familiares: de mi bautizo, de mi hermano, de las primeras comuniones, de bodas, amigos, etc. Entonces se creaba un ambiente fabuloso. Creo que a raíz de esos momentos me picó el gusanillo. Las fotos físicas sobre todo, más que las digitales, tienen una capacidad enorme de atraer la atención y de congelar el tiempo y ganan en interés conforme pasan los años. El tiempo se ha posado en ese trozo de papel y puedes ver un momento de hace 20, 30 o incluso 100 años y siempre guarda esa especie de melancolía de las fotos antiguas.
Al principio, haces fotos de lo que te llama la atención. Pueden ser fotos de calle, paisajes, amigos, algún retrato… Vas picando de aquí y de allá. Hasta muchísimo después, en torno a diez o quince años, cuando dejas de ser un eterno aprendiz, no te encuentras a ti mismo en las temáticas que te interesan realmente. Ahora mismo me interesa la despoblación y el mundo rural. También estoy trabajando las tradiciones de la provincia dentro de un proyecto que empecé en 2003, hace más de 20 años. Ahora ya sé lo que me interesa de verdad, pero al principio hacía fotos de cualquier cosa.
Cuando vine a Guadalajara, en el año 1994, me apunté a la Agrupación Fotográfica y eso me resultó muy útil, porque me encontré con gente que estaba en mi mismo nivel. Empecé a trabajar más los temas; a presentar fotos a concursos; a organizar mis primeras exposiciones colectivas y me fui dando cuenta de cómo funciona realmente la fotografía, tanto desde el punto de vista técnico, como creativo.
Yo hice los estudios de Delineación Industrial, soy del cuerpo de especialistas. Se trata de un cuerpo muy técnico: no es un cuerpo de armas que vaya de maniobras. Mis primeros destinos fueron en Madrid, en el Instituto Politécnico n.º 1 de Carabanchel Alto, donde estuve dando clases de Dibujo Técnico a la gente que se formaba allí y cursaba Formación Profesional en ramas muy relacionadas con la mecánica, con la chapa de automovilismo, mecánico de helicópteros, etc. En Madrid estuve como cinco años y después llegué a Guadalajara a lo que es el Parque de Ingenieros, que antes era de Artillería. En ese año, en 1994 aproximadamente, me apunté a la Agrupación Fotográfica y empecé a hacer cursos, talleres y a meterme en el laboratorio.
"Desde 2017 y hasta principios de 2022, cuatro años y medio, yo estoy todos los meses saliendo entre tres y cuatro veces a diferentes maniobras y ejercicios en toda la geografía nacional, pero sobre todo en San Gregorio (Zaragoza), que es el mayor campo de maniobras que hay en España, aunque también hemos estado en Ceuta, Melilla, Baleares y otros puntos de la Península".
Un delineante industrial es el que hace los planos de fabricación de cualquier pieza industrial, como los engranajes de los coches, por ejemplo. Es cierto, indudablemente no tenía nada que ver con la fotografía. Fui desarrollando mi carrera militar y, paralelamente, la fotográfica.
Hacia 2015, fui destinado al Cuartel General de Madrid, que está en la Plaza de Cibeles y es muy grande. Probablemente haya unas 3.000 personas destinadas allí y una de las pequeñas unidades que hay dentro del acuartelamiento es el Departamento de Comunicación del Ejército de Tierra. Este departamento lleva todo el tema de redes sociales; también saca un periódico que se llama “Tierra”, de periodicidad mensual, que se reparte a todos los miembros del ejército y también a civiles. Entonces, yo me entero de que existe este Departamento de Comunicación y muevo mis hilos, con mi currículum fotográfico debajo del brazo. Como en el Ejército no hay ninguna especialidad de fotografía, valoraron que mi perfil podría ser interesante para el Área de Fotografía del Departamento. Al cabo de año y medio, surge una vacante de libre designación, se pusieron en contacto conmigo y consigo la plaza por currículum. En 2017, ingreso en el Departamento como coordinador del Área de Fotografía, que estaba formado por tres fotógrafos. Mi labor consistía en hacer reportajes para el periódico Tierra y alimentar las redes sociales del Ejército de Tierra con imágenes de actos militares y maniobras , ejercicios tácticos, de preparación, etc. Desde 2017 y hasta principios de 2022, cuatro años y medio, yo estoy todos los meses saliendo entre tres y cuatro veces a diferentes maniobras y ejercicios en toda la geografía nacional, pero sobre todo en San Gregorio (Zaragoza), que es el mayor campo de maniobras que hay en España, aunque también hemos estado en Ceuta, Melilla, Baleares y otros puntos de la Península.
No he tenido esa suerte, porque el tema de misiones está coordinado directamente por Defensa, en este caso por el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) que tiene su propia oficina de comunicación. En el Ejército hay cinco oficinas de comunicación: Una por cada ejército (Aire, Armada y Tierra), la del EMAD, que se encarga sobre todo de misiones y de la coordinación entre ejércitos y la de la ministra de Defensa.
Los fotógrafos siempre decimos que hasta que el espectador no ve la fotografía no se cierra el círculo. El público tiene que ver esas imágenes con el efecto que sea, y se tiene que producir ese enfrentamiento entre tu obra y el espectador.
Sí, unas poquitas estaban publicadas, pero no formando un conjunto de obras de un mismo autor. Se publicaron mis fotografías, las de otros fotógrafos e incluso las que mandaban de otras unidades. Son cuatro años y medio de un trabajo que, en sí mismo, forma un conjunto o una obra fotográfica muy extensa y espero que buena. Entonces, a mí me pedía el cuerpo hacer algo para que la gente pudiera ver el Ejército de Tierra desde mi punto de vista, conformando una exposición sólida y no desde el punto de vista de tres o cuatro fotógrafos.
La mayoría de la gente no sabe que soy militar, no porque lo oculte, sino porque me conocen más por actividades culturales, sobre todo de fotografía y la fotografía que yo hago, normalmente, es muy provincial.
La mayoría de la gente no sabe que soy militar, no porque lo oculte, sino porque me conocen más por actividades culturales, sobre todo de fotografía y la fotografía que yo hago, normalmente, es muy provincial. Me interesan cosas como tradiciones, la despoblación rural, también tengo una serie sobre escaneos de plantas, pájaros, flores que tira hacia lo artístico. Mi fotografía está más apegada a la tierra, a la provincia y sobre todo al Señorío de Molina. Pueden ser paisajes, gentes, tradiciones, un sillón abandonado en un campo… Es una fotografía más calmada y, al mismo tiempo, más creativa y más pensativa, porque tienes que tener muy claro lo que quieres expresar y encontrar los elementos para decirlo. La fotografía de “Entre soldados” va a dar el mensaje que quiero, que son las actividades del Ejército de Tierra, pero si quieres trasladar al público la despoblación y expresar la soledad y la ausencia de gente, de recursos humanos y materiales, de servicios, etc., tienes que encontrar la manera de describir la ausencia sin nada alrededor. La soledad la puedes transmitir con una silla vieja y abandonada en las eras de un pueblo, pero tienes que saber que esa escena va a trasmitir eso. Al final, esta exposición es otra faceta distinta, que me vino por mi profesión y que se encuadra dentro del reportaje puro.
Sí, es la primera y, además, el primer sitio donde se va a exponer es en mi tierra, que podía haber sido en Madrid o Barcelona. Hemos tenido la suerte de que la Fundación Ibercaja se interesara en mi trabajo dentro del Ejército de Tierra, porque yo doy cursos de fotografía con móvil aquí. Entonces se juntaron mis ganas, con ese empujón de la Fundación Ibercaja que manifestó su interés en que pudiera exponer mi trabajo en esta sala.
En un primer momento lo que hice fue contactar con el Departamento de Comunicación, con mi antiguo destino. Recibieron el mensaje y al cabo del tiempo me dijeron que les parecía bien, pero que no tenían capacidad para financiar la exposición. Entonces, me derivaron a la Oficina de Marca Ejército, que también es una oficina de comunicación, pero muy enfocada a actos institucionales. Esta oficina decidió que sí quería hacer una exposición y que, además, se va a mover por todo el territorio nacional en salas de arte tanto militares, como civiles. Probablemente, en ese momento pensaron que les venía bien una exposición para moverla y cumplir con la tarea que tiene encomendada la Conunicación del Ejército de Tierra de mostrar a la sociedad civil cómo es el ejército, en qué se gastan sus impuestos y qué es lo que hacen en el día a día.
"Lo que yo he buscado es un equilibrio entre la fotografía de reportaje y la fotografía que mantenga el interés a través de la estética".
No hay ninguna fotografía preparada, porque no me gustan. Son todo imágenes de actividades reales. Insisto en que es una exposición fotográfica y cultural, porque la temática de la exposición tiene mucha personalidad. Son soldados de maniobras, llenos de barro, etc.
La exposición “Entre soldados” es fotografía de reportaje pura y dura, pero indudablemente la visión que pudiera tener Robert Capa, no es la misma que la de Lee Miller, una fotógrafa americana de la segunda guerra mundial, que fue la primera en fotografiar los campos de concentración alemanes, como no lo es la de los reporteros de guerra James Nachtwey o Morenati, porque cada uno tiene una visión personal diferente, una educación artística distinta y cada uno dispara de cierta manera y le interesan diferentes cosas. Eso, indudablemente, me pasa a mi también.
El mundo de la fotografía reportaje no ha sido mi campo constante. Yo tiro más hacia la fotografía artística, en blanco y negro y menos activa en cuanto a la temática. Por eso, he intentado siempre armonizar el contenido con el continente. Al ser fotografía de reportaje, lo que tiene que hacer es describir lo que pasa en la escena, pero lo puedes hacer de muchas maneras. Si tiras hacia la fotografía artística, a lo mejor, bajas la cámara al suelo para conseguir una toma de abajo a arriba; buscas un contraluz en un momento dado; que la luz dé de cierta manera o una velocidad lenta para sacar movimiento en la escena. Lo que yo he buscado es un equilibrio entre la fotografía de reportaje y la fotografía que mantenga el interés a través de la estética. Creo que se pueden decir las cosas más crudas con cierta belleza. Las fotografías de reportaje más crudas y más bestias del mundo y ahora se me vienen muchas a la cabeza, no tienen por qué ser feas estéticamente.
Creo que tengo en esos cuatro años y medio unos 140 reportajes y cada reportaje, había veces que estábamos dos o tres días de maniobras con un mínimo de 500 fotos por reportaje, con lo que puedo tener entre 70.000 y 100.000 fotografías.
Esto es bastante largo. Hay muchos recursos del Ejército, que ha desplazado a periodistas y fotógrafos y a veces también a cámaras de vídeo a los lugares donde se realizan las maniobras. También hay recursos propios, porque a lo mejor estábamos tres días en un campo de maniobras de Murcia o de Zaragoza lo que implica desplazamientos, hoteles y mucho tiempo. Después de la toma de fotografías, a veces tenías que mandar fotografías directamente a redes para que las publicasen. Si no, cuando llegas a Madrid, descargas fotografías, haces una preselección y empiezas a seleccionar las fotografías que van a ir en el periódico y las que irán en redes sociales. Ahí ya hay un trabajo.
En el caso de la exposición, lo que he hecho es volver a ver todas la fotografías y he ido seleccionando las mejores. Me salieron 250 fotografías que me gustaron mucho. La capacidad de la sala era aproximadamente de 70 fotografías y de 250 tuve que ir a 70, que es lo más difícil. Además, esta última selección tiene que dialogar entre sí. Te tienes que fijar en que hay una serie de paneles en la sala, que caben 5 ó 6 fotografías; tienes que hacerlas a diferente tamaño, para que no sea constantemente el mismo, porque aburre. Tienes que hacer un diseño de sala, editar las fotografías y llevarlas al laboratorio y que te las devuelva enmarcadas y correctamente impresas. Luego hay que montar la sala, poner carteles y organizar visitas guiadas.
El Ejército de Tierra es muy amplio: hay muchas armas y especialidades, por lo que en la exposición hay una parte de artillería, infantería, caballería, de ingenieros, algo de la vida en maniobras, momentos en los que comen, beben o preparan los ejercicios del día siguiente; hay una parte de Famet, que son las fuerzas aeromóviles, es decir, los helicópteros, y otra parte de puros ejercicios físicos, que es donde se ve el esfuerzo. Hay alguna fotografía suelta de algún acto, de la presencia de la mujer. Ahí he tenido cuidado para que aparezcan soldados mujeres, que representan entre el 12 y el 15% en el Ejército. También hay una fotografía de una boina azul, perteneciente a un capitán de ingenieros que fue la primera víctima mortal en Bosnia, tras estallar una mina antipersona. La Academia tiene la boina que llevaba en ese momento, que es una boina azul porque se trataba de una misión de la ONU, llena de agujeros de la metralla.
"En definitiva, pretendía hacer cultura de defensa. Hacer ver a la gente que el de Tierra es un ejército moderno y eficaz, con unos soldados bien preparados".
En el Ejército de Tierra hay multitud de unidades con misiones diferentes y con materiales distintos. Entonces, el objetivo era que la mayoría de las fotografías fueran de maniobras militares y ejercicios tácticos de preparación. Forman el grueso de la misma, porque es la parte más desconocida del ejército que, generalmente, no llegan al público. Hay muchas fotos de actos y desfiles, pero no del interior del ejército, preparándose para la posibilidad de una guerra que es, realmente, su función principal. Por eso, la línea de la exposición la he dirigido hacia el tema humano, en este caso, los soldados, y a su preparación exclusivamente de maniobras. En definitiva, pretendía hacer cultura de defensa. Hacer ver a la gente que el de Tierra es un ejército moderno y eficaz, con unos soldados bien preparados.
Lo que espero como fotógrafo es que el público salga con la sensación de haber visto buenas fotografías. Cuando veo una buena exposición, de un nivel alto, siempre salgo con ganas de hacer fotografías. Lo que me gustaría es que tanto fotógrafos, como aficionados, salgan con ganas de coger la cámara al día siguiente para tomar buenas fotografías.