Las mujeres emprendedoras cada vez tienen más peso en la economía internacional. La brecha de género se va reduciendo poco a poco en el mundo. En España, sin embargo, sigue siendo un reto a la cola de los que están a la cola, pese a la notable eficiencia de sus proyectos
El género femenino representa del orden del 25% del total de emprendedores en el ámbito internacional destacando regiones como África que alcanza el 37% o América Latina con el 29% con Estados Unidos y Canadá en línea con la media. Unas cifras de las que España está lejos. En 2025, las emprendedoras apenas alcanzaron el 17,5% del total frente al 20% del año anterior. Un retroceso de 2,5 puntos que sitúa al país incluso lejos del resto de Europa, cuya media se sitúa en torno al 22%.
Según el último mapa de emprendimiento elaborado por South Summit e IE University, el 17% del total de emprendedores en serie (es decir, más de una vez) son mujeres, frente al 12% de un año antes. Este importante avance de cinco puntos pone en evidencia, al menos, una mayor continuidad, experiencia y madurez en sus trayectorias emprendedoras.
La detección de una oportunidad de mercado ha sido su principal motivo para poner en marcha una 'startup' en 2025, el 51% de los casos, frente al 42,9% de los hombres, lo cual supone un incremento de nueve puntos en tasa interanual. Sin embargo, el deseo intrínseco de emprender sigue siendo mayor entre los hombres (41,3%) que entre las mujeres (37,8%).
Y si se observa el motivo 'proyecto que me apasionaba', la diferencia se mantiene: 8,9% en mujeres frente a 12,6% en hombres. En conjunto, los datos apuntan a una decisión más orientada a mercado y oportunidad en el caso de las mujeres y a la vocación o salida laboral en el género masculino.
Aunque su compromiso con el proyecto suele ser superior al del hombre a nivel global, no ocurre lo mismo en la piel de toro. Las encuestas reflejan que las fundadoras de empresas conservan una mayor participación en el capital, un 61% frente al 55% en el caso de los hombres. En España, los porcentajes son inferiores en ambos casos y el reparto es más equilibrado: las mujeres mantienen el 47% del capital de sus startups, mientras que los hombres conservan el 51%.
Uno de los motivos para justificar esta brecha podría estar en la financiación de sus proyectos. Las startups fundadas exclusivamente por mujeres reciben menos del 3% de las inversiones del capital riesgo total, según datos del World Economic Forum.
Una cifra significativamente baja que sirve para dimensionar el escaso peso relativo de estos proyectos dentro de la inversión global de venture capital. Este es precisamente uno de los grandes escollos a vencer para conseguir la igualdad de oportunidades. Además, esta falta de 'confianza' no parece tener mucho sentido al comparar el dato con las métricas de rendimiento observadas en proyectos con presencia de mujeres fundadoras.
De hecho, como pone en evidencia el informe de South Summit, el porcentaje de startups fundadas con presencia de mujeres no responde a cuestiones de retorno, pues de acuerdo con tendencias detectadas entre los inversores, a nivel global, estos proyectos están obteniendo una mayor rentabilidad.
Otros estudios globales reflejan que por cada euro invertido en proyectos en los que existe al menos una fundadora mujer, el retorno es el doble en comparación con iniciativas lideradas exclusivamente por hombres. Es decir, son proyectos que convierten el capital en resultados con mayor eficiencia. Una cuestión a tener en cuenta por los inversores.
Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación.