Los vecinos de Albares mantienen la convocatoria de concentración contra la instalación de una Plante de Biogás en el municipio, prevista para este sábado 28 de marzo, a partir de las 12.00 horas en la Plaza del Pueblo, pese al comunicado oficial que el Ayuntamiento ha hecho público a través de su canal de Whats App y al que ha tenido acceso El Decano de Guadalajara, en el que manifiesta que “no se instalará esta planta de biometano en Albares”, según se indica, “ante la inquietud vecinal generada en las últimas semanas” y el compromiso adquirido con la empresa promotora de que “cualquier avance de esta propuesta estaría condicionado a la existencia de consenso y aceptación vecinal”, ya que se trata de “una inversión de gran envergadura -entre 25 y 30 millones de euros-”, que requiere de “un entorno de estabilidad social y acuerdo amplio para su desarrollo”.
Tal y como indican dos de los vecinos convocantes, Juan Carlos López y Álvaro Guerra, en declaraciones a este medio, en el último Pleno del Ayuntamiento, celebrado el 18 de marzo, el equipo de Gobierno del Partido Popular evitaba posicionarse bajo el pretexto de que “no había nada”. “Entendemos que en su día el alcalde facilitó la labor a la compañía para poner aquí la planta de biogás y cuando ha visto un poco de presión, porque los vecinos hemos alzado la voz, ha publicado este comunicado oficial”, valora Juan Carlos López.
Es por ello que la organización seguirá adelante con las movilizaciones para reclamar un acuerdo del Pleno que ratifique la decisión de no instalar esta infraestructura en Albares y hace un llamamiento a los vecinos para que no den la causa por ganada y se sumen a la concentración del sábado.
Según los promotores de esta movilización, el proyecto de Genia Bionergy no ha iniciado su tramitación en la Junta de Comunidades y, de momento, sólo han tenido lugar contactos con el Consistorio, en los que han puesto de manifiesto que la planta tendría capacidad para procesar entre 100.000 y 150.000 toneladas de residuos de gallinácea al año, procedente de explotaciones situadas a 20 kilómetros a la redonda y generaría un máximo de cinco puestos de trabajo directos como peón.
“La empresa sólo se ha referido a residuos de gallinácea pero nos cabe la duda, porque existiendo el proyecto de Fuentenovilla y el de Albares en un radio de 5 km., no sabemos de donde van a sacar tanta materia prima”, indican.
Al mismo tiempo, la promotora ha contactado con los propietarios de las parcelas a los que les ha hecho llegar documentación para el alquiler de las mismas con una duración de 20 a 30 años.
Los vecinos convocantes relatan que en el mes de julio fueron conocedores del interés de la empresa promotora Genia Bioenergy, participada en un 40% por Repsol, que según ha anunciado, pretende invertir 600 millones de euros para poner en marcha 20 plantas de biometano en España y Portugal en un horizonte hasta 2030. En ese momento, la promotora estaba tomando contactos con los propietarios de las tierras donde pretenden levantar la Planta, en un paraje que se conoce como La Galiana, a unos 8 kilómetros del municipio.
Previamente, recuerdan, Genia Bionergy había mantenido conversaciones con Mondéjar y Almoguera, donde obtuvieron la negativa de sendos ayuntamientos al proyecto, una oposición inicial que no encontraron en Albares.
“Desde entonces hemos estado intentando concienciar a la población de que la Planta de Biogás no es una oportunidad para Albares, sino todo lo contrario, porque defendemos nuestro entorno y nuestra salud y esto sólo beneficiará a cuatro bolsillos a costa de 600”, comenta Juan Carlos López.
De esta manera, solicitaban formalmente información al Ayuntamiento, convocaban la concentración de este sábado y han iniciado una campaña de recogida de firmas en Chage.org que lleva contabilizadas 345 adhesiones.
Y es que, según informan, este proyecto tiene divididos a los vecinos y está minando la convivencia de esta localidad alcarreña con unos 600 habitantes empadronados.
Frente a los beneficios económicos que podrían obtener los propietarios y el Consitorio, los vecinos convocantes argumentan los malos olores, el trasiego de camiones, que calculan en unos 50 diarios; la saturación de las tierras por el tratamiento de digestatos, los residuo líquido o semi-sólido que queda tras un proceso de digestión anaerobia en las plantas de biogás, que se utilizan como fertilizantes y que las compañías suelen ofrecer a los agricultores de la zona; el riesgo de contaminación de acuíferos o posibles enfermedades respiratorias, entre otras. Además, entienden que al ser un pueblo pequeño no tienen la capacidad suficiente para vigilar la actividad de la empresa, “porque lo mismo que dicen que meten gallinácea, si no tienen suficiente, tendrán que meter lo que admita la planta, ya sean purines, restos de la agricultura o lo que sea”.
Los vecinos entienden que "esto es una carrera de la largo recorrido" y aunque se encuentra muy cerca de la línea de salida, este momento es fundamental para evitar que el proyecto siga adelante.