El Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado un paso más en su política económica y social con el impulso del Proyecto de Ley de Medidas Administrativas y Tributarias, una norma que combina incentivos fiscales, apoyo al acceso a la vivienda y simplificación administrativa. El consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, ha defendido la iniciativa durante su debate en las Cortes regionales, subrayando su carácter “ambicioso y riguroso”.
La propuesta, ya avanzada por el presidente Emiliano García-Page en el último Debate del Estado de la Región, se articula en torno a dos grandes ejes: un paquete de medidas tributarias orientadas especialmente a jóvenes y un conjunto de actuaciones para agilizar la administración pública.
El núcleo central de la ley está enfocado en mejorar el acceso a la vivienda, especialmente entre menores de 36 años. Entre las principales medidas destacan:
Además, se eleva el límite del valor de la vivienda para acceder a estas deducciones, pasando de 180.000 a 240.000 euros, lo que amplía el número de beneficiarios.
A estas medidas se suma una iniciativa clave: la posibilidad de que la Junta facilite préstamos a tipo de interés cero para cubrir la parte no financiada por las entidades bancarias en la compra de la primera vivienda.
El segundo gran bloque del proyecto se centra en la simplificación administrativa, con el objetivo de reducir trámites y mejorar la relación entre ciudadanía y Administración. Ruiz Molina ha insistido en que esta línea permitirá “reforzar la eficacia y eficiencia” de los servicios públicos.
La norma incorpora también otras iniciativas de carácter social y fiscal:
Asimismo, se contempla la creación de un Fondo de Apoyo a la lucha contra la Despoblación, destinado a reforzar políticas frente al reto demográfico.
El proyecto introduce también mejoras en el canon del agua, derivado de normativa europea:
Durante el debate parlamentario, el consejero lamentó la falta de acuerdo con el Grupo Parlamentario Popular, que rechazó la propuesta de consenso planteada por el Ejecutivo, incluso en materia de vivienda.
En conjunto, el Gobierno regional defiende que esta ley permitirá reducir la presión fiscal sobre los colectivos más vulnerables, especialmente los jóvenes, sin comprometer el estado del bienestar. Según Ruiz Molina, el objetivo final es claro: “mejorar la calidad de vida y el bienestar de la ciudadanía de Castilla-La Mancha”.
La tramitación parlamentaria continuará en las próximas semanas, en un contexto marcado por el debate político sobre el alcance real de estas medidas y su impacto en el acceso a la vivienda y los servicios públicos.


