Esta semana, los castellanomanchegos y más concretamente los guadalajareños, hemos asistido atónitos a una tremenda falta de respeto por parte del Partido Popular.
El vicesecretario de Política Autonómica y Local del Partido Popular, Elías Bendodo, ha tenido las santas narices de venir a defender que el agua del Tajo se vaya a Levante, precisamente en la Comunidad Autónoma más castigada por los trasvases.
En una acto celebrado en Talavera de la Reina, el dirigente popular afirmó ante los medios: "Si hay una tierra en España que vive de la agricultura, del campo, de sus productos bien valorados, es la Comunidad Valenciana. Para ello tiene que garantizar sin duda el agua", avalando así la petición del presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, quien esta semana ha exigido diálogo a las administraciones para alcanzar un "gran pacto del agua en España", que permita preservar 70.000 hectáreas de regadío gracias al trasvase Tajo-Segura.
Lo más bochornoso es que la ofensa de Bendodo a esta región y, especialmente, a esta provincia, se produjo ante la mirada impasible del presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, quien lejos de afearle su postura y levantar la voz por la región que dice defender y pretende gobernar, guardó un silencio cómplice e incluso insistió: "Conviene preguntar a Pedro Sánchez y a Emiliano García-Page por qué firman un Plan de Cuenca del Tajo para que el agua acabe en manos de los portugueses".
Parece que Núñez ha olvidado que eso de que el agua "acabe en manos de los portugueses" viene de 1998, tras la firma del llamado Convenio de la Albufeira, suscrito entre el entonces presidente del PP, José María Aznar, y el primer ministro portugues, António Guterres. En el mismo se regula la protección y el aprovechamiento de las cuencas hidrográficas compartidas entre España y Portugal, de los ríos Miño, Limia, Duero, Guadiana y Tajo.
También se 'olvidó' de recordar a Bendodo que el Gobierno de Castilla-La Mancha se ha levantado contra el central -a pesar de compartir signo político- presentando un recurso ante el Tribunal Supremo contra el Ministerio de Transición Ecológica, para reclamar que modifique las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura y exigiendo la ejecución de las sentencias que avalan la obligatoriedad de establecer y aplicar caudales ecológicos en el Tajo, que supondrían una reducción de los caudales hacia Levante.
Pero claro, él contra su propio partido no actúa desde hace tiempo. La sumisión de Núñez a Génova ya ha quedado más que demostrada después de la traición al pacto político alcanzado sobre el Estatuto de Autonomía. Y en este caso, vuelve a plegarse a los intereses del PP a nivel nacional dejando a su región en un segundísimo plano. No vaya a ser que su amigo Tellado se le vaya a enfadar.
Ahí no queda todo. El líder regional del PP, también esta semana, durante una visita a una empresa del polígono de El Ruiseñor, tuvo el descaro de criticar la "presión fiscal" que soportan los ciudadanos de Castilla-La Mancha, defendiendo la necesidad de un cambio en la política económica regional que incluya una bajada de impuestos. Y todo ello, en presencia de la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, quien ha perpetrado, junto a Vox, la mayor subida del IBI de la historia del Ayuntamiento. Ver para creer.
Mucho va a tener que esforzarse Paco en los meses que quedan para las elecciones si quiere convencer a los guadalajareños y a los castellanomanchegos de que realmente es un político que sabe estar a la altura y defiende su región por encima de todo y no simplemente una marioneta que baila al son de la música que le marcan desde la sede del PP en Madrid.